La lectura fácil despega en España

Estamos asistiendo en los últimos meses a unas cuantas noticias en positivo sobre el avance de las iniciativas de Lectura Fácil (LF) en España. En noviembre se celebraba en Casa del Lector, en Madrid, el I Encuentro Nacional de Buenas Prácticas en LF “Letras para todos”, organizado por la Confederación Española de Organizaciones en favor de las Personas con Discapacidad Intelectual (FEAPS), y este mes de febrero conocíamos un hito importante: la noticia de que Mediateka-BBK AlhóndigaBilbao acoge el primer club de Lectura Fácil del Estado para personas con parálisis cerebral.

LecturaFacilBuenaspracticasEuskadi es la segunda comunidad autónoma en la que existen más clubes de lectura fácil, unos 30. Solo la supera Cataluña, pero con mucho: en ella se concentra el 90% de los clubes existentes en todo el Estado. Vamos a ver a qué se dedican, qué es eso de la Lectura Fácil y qué iniciativas se están poniendo en marcha.

Qué es la LF y para quién es

La Lectura Fácil se basa en principios de democratización de la lectura que tienen mucho que ver con la razón de ser de las bibliotecas: se trata de facilitar a los colectivos con dificultades lectoras o de comprensión (nada más y nada menos que el 30% de la población) el acceso a la cultura, la lectura y la información. Los beneficiarios de estas iniciativas incluyen las personas mayores, las que tienen discapacidad intelectual, los inmigrantes, los adultos en proceso de alfabetización, niños y jóvenes con trastornos de aprendizaje y colectivos en riesgo de exclusión social. Lo que se pretende es hacer posible que todas estas personas puedan compartir la montaña de información e ideas y las maravillosas experiencias a las que se acceden por medio de los libros. ¡Fácil!

Las bibliotecas tienen un papel fundamental en el impulso de este movimiento: pueden organizar y contribuir a la difusión de materiales y actividades, y pueden impulsar la colaboración dentro de los municipios y los barrios con los grupos que trabajan con colectivos beneficiarios de la Lectura Fácil. Además, como cuenta la Fundación Down España en su documento de referencia sobre la LF, las bibliotecas son esenciales para el éxito y la continuidad de los clubes de lectura.

Los clubes de Lectura Fácil

¿En qué ayudan estos clubes a los beneficiarios? Así lo explica Down España:

  • Ayudan a mantener o mejorar el nivel de comprensión lectora.
  • Desarrollan la capacidad de aprendizaje.
  • Estimulan la curiosidad y una visión más crítica y abierta de las cosas.
  • Amplían los conocimientos y ayudan a conocer la propia historia.
  • Desarrollan las habilidades comunicativas.
  • Potencian la autoestima y la empatía.
  • Crean un espacio de relaciones personales y cohesión social.
  • Fortalecen las relaciones con los agentes sociales que organizan y dinamizan el club.
  • Incluyen actividades complementarias en torno a la lectura (encuentros con autores, visitas guiadas…).

Además de en las bibliotecas (y con la colaboración de éstas) pueden crearse clubes de LF, entre otros, en residencias de ancianos, hospitales de día, aulas de acogida y unidades de apoyo a la educación especial en centros educativos, escuelas de adultos, entidades de atención a las personas con discapacidad intelectual, centros abiertos y pisos tutelados, centros penitenciarios y centros escolares y culturales.

Mapa de experiencias en España

Cataluña no es sólo la comunidad autónoma en la que más implantada está la LF. También es la pionera en la materia. Desde que en 1998 la Fundació Bofill encargara un estudio sobre la posibilidad de editar en catalán libros en formato LF hay mucho camino andado. En 2001 se creó en el Col·legi Oficial de Bibliotecaris i Documentalistes de Calalunya (COBDC) la Comisión de LF -disuelta en 2012- y en 2003 nació la Associació Lectura Fácil (ALF) que ofrece servicios como la adaptación de textos legales e informativos de instituciones y empresas, la promoción de la edición de libros de LF, y formación sobre técnicas de redacción adaptadas y creación de clubes de lectura. La ALF, además, ha creado un logotipo que otorga a las publicaciones que cumplen con las directrices de la IFLA en la materia. Por cierto, en este enlace encontraréis esas directrices en castellano, y en este otro el mapa de iniciativas en torno a la LF en España que elabora la ALF.

LecturaFAcil_mapaComo decíamos, Euskadi acoge a 30 de los aproximadamente 200 clubes de lectura fácil que existen en toda España. La Mediateka-BBK de Bilbao es uno de los centros pioneros en el impulso de estos clubes: además del flamante club para personas con parálisis cerebral, los han organizado para personas con dislexia, con discapacidad intelectual, para inmigrantes, personas mayores y alumnos con problemas de integración o aprendizaje. En cuanto a las bibliotecas, está el ejemplo de la de Iurreta, que ha organizado clubes con usuarios del Hospital de Día de Durango y otras actividades de difusión de la LF. En la web de Lectura Fácil Euskadi podréis encontrar más información sobre lo que hacen por aquellas tierras, y en este vídeo explican su trabajo y recogen las experiencias de algunos usuarios.

Fuera de estas dos comunidades también hay buenas experiencias. Por ejemplo, la del programa “Biblioteca Solidaria” de la Red de Bibliotecas Públicas de Castilla-La Mancha, que se ha llevado el Premio Buenas Prácticas Lectura Fácil 2014 de la ALF. El programa empezó en 2009 en la Biblioteca Pública del Estado de Cuenca, y entre las actividades que ha organizado, con ayuda de voluntariado cultural, destacan los talleres de LF en la propia biblioteca y con entidades y colectivos con discapacidad intelectual, en el Centro Penitenciario de Cuenca y también con personas hospitalizadas con enfermedades mentales. El programa cuenta con la colaboración de la Fundación La Caixa y la Fundación Cultura y Deporte de Castilla-La Mancha.

Respecto a materiales, “Biblioteca Solidaria” ha hecho acopio de lotes colectivos de obras en LF y ha identificado entre los fondos de la Red de Bibiliotecas los álbumes ilustrados, audiolibros y materiales para primeros lectores que sirven para colectivos con capacidades distintas. La Biblioteca del Estado de Cuenca actúa como biblioteca depositaria de LF para extender los programas a colectivos de otros puntos de la región y de otras comunidades autónomas.

Hay más iniciativas en comunidades como la de Extremadura, Madrid y Aragón que explican bien en este artículo. También os dejamos el resumen de los proyectos presentados en el I Encuentro Nacional de Buenas Prácticas en Lectura Fácil que mencionamos al principio de esta entrada.

Como dicen en Lectura Fácil Madrid, leer es un derecho, pero también un placer. Esperamos que todas estas ideas y estos materiales os ayuden a impulsar nuevos programas que ayuden a extender el placer y el derecho a la lectura entre todos y todas. ¡Suerte!

Cuando el hogar es… la biblioteca

Hace apenas unos días, el 24 de noviembre, se celebraba el Día Internacional de las Personas sin Hogar para recordar la dramática situación en la que se encuentran millones de seres humanos en todo el mundo (unos 40.000 en España) a los que casi todos hacemos invisibles. El evento nos ha hecho recordar una noticia relacionada con una biblioteca que apareció hace unos meses, y que conectaba perfectamente esa triste realidad con los dislates en la gestión del dinero y los servicios públicos que hemos vivido en este país en las últimas décadas: un grupo de personas y familias sin hogar ocupaba el edificio de una biblioteca construida en Valencia, en el emblemático Jardín de Viveros, con el dinero del famoso “Plan Zapatero”, y que estaba abandonado desde 2009 por un litigio entre Administraciones.

CaritasSinHogarComo esa relación entre biblioteca y personas son hogar no es ni la habitual ni la más deseable, hemos querido indagar un poco qué se está haciendo al respecto. Porque si hablamos de las bibliotecas como servicios públicos al servicio de la comunidad que facilitan el acceso de todas las personas al conocimiento y a la cultura, al decir todas tenemos que pensar en TODAS. La Asociación de Bibliotecas Americanas (ALA) lo expresa claramente en su Declaración “Servicios bibliotecarios para las personas pobres”: reconoce el papel de las bibliotecas para facilitar la plena participación en la sociedad democrática de las personas en situación de pobreza. También dice que la biblioteca debe funcionar como un espacio igualitario y que, por tanto, los bibliotecarios tienen la obligación de velar por las necesidades de sus usuarios pobres y sin hogar para proporcionarles servicios adecuados.

SinhogarinaNo es una tarea fácil porque en muchas ocasiones el resto de usuarios y el personal de las bibliotecas no se encuentran cómodos cuando acceden a la biblioteca personas con signos evidentes de encontrarse sin hogar, y la convivencia no es sencilla cuando hay problemas de higiene, por ejemplo. Pero hay experiencias que nos pueden resultar útiles. Hemos encontrado un estupendo artículo en la American Libraries Magazine que nos puede servir de guía. Allá vamos:

Lo que se puede hacer desde la biblioteca

  • Conoce a la población sin hogar de tu barrio/pueblo: puedes consultar datos estadísticos, a las organizaciones sociales que trabajan para ayudar a estas personas, los servicios sociales… y, sobre todo, puedes hablar con las que acuden a tu biblioteca para conocer qué es lo que buscan (además de calor, cierta comodidad, tranquilidad) y qué servicios podríais proporcionarles. Identifica las diferentes tipologías de personas sin hogar: las hay que se encuentran en esa situación de forma coyuntural (por la crisis, porque han sido desahuciados, porque han perdido el trabajo…), por situaciones que ocurren cíclicamente (violencia en el hogar, depresión…), o que se encuentran en una situación crónica, por pobreza combinada con falta de relaciones o redes de apoyo. Conocerlos mejor ayudará a definir los servicios que necesiten. Es importante que el personal de la biblioteca reciba una buena formación para saber más sobre la cuestión y cómo abordarla sin prejuicios ni estigmatizaciones.

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  • Trabaja en red: intégrate en redes de asistencia ya existentes o busca alianzas con otras entidades y organismos públicos o privados que faciliten servicios a esta población. Te ayudarán a orientar a las personas sin hogar que acuden a tu biblioteca para que puedan acceder a esos servicios.

 

  • Ofrece recursos dentro de la biblioteca: también puedes intentar que esos servicios se presten en la propia biblioteca. En muchas ocasiones los sin techo encuentran difícil confiar en otros servicios que consideran que les han fallado, mientras que pueden llegar a ver la biblioteca casi como un hogar. En ciudades estadounidenses como Madison, Philadelphia y Salt Lake City tienen incluso trabajadores sociales que acuden diariamente a la biblioteca.

 

  • Crea espacios acogedores: no sólo físicamente sino también respecto a los contenidos que ofrece la biblioteca, incluyendo material sobre pobreza. Permite que al solicitar un carnet de usuario puedan usar la dirección del refugio al que acudan, si es que tienen.

 

  • Ofrece programas específicos: pueden incluir desde espacios de debate para compartir sus experiencias hasta formación sobre gestión económica doméstica, asistencia para la búsqueda de vivienda y para el acceso a ayudas públicas. La ALA tiene algunos materiales interesantes que pueden ayudaros, pero seguro que a través del diálogo con los propios usuarios y otras entidades que trabajan directamente con ellos podréis definir vosotros mismos lo que puede aportar la biblioteca.

En una situación como la que se está viviendo nuestro país, con decenas de miles de desahucios cada año, con una pobreza que se está enquistando a causa de esta larga y brutal crisis-estafa, desde las bibliotecas no podemos mirar para otro lado. ¿Estáis desde la vuestra impulsando ya acciones con personas sin hogar? Si tenéis experiencias o recursos que queráis compartir son, como siempre, más que bienvenidos.

Os dejamos con este vídeo de Caritas de su campaña “Nadie sin hogar 2014”. en esta web tendréis el manifiesto de esa campaña y más información. ¡Feliz semana!

Bibliotecas sostenibles: más allá de la biblioteca verde

Entre las ponencias que se presentaron en el Congreso Mundial de Bibliotecas e Información de la IFLA celebrado este verano en Lyon, nos llamó la atención la de Jeffrey Scherer, un arquitecto con 40 años de experiencia diseñando bibliotecas que puede poner en su curriculum el haber sido el artífice de más de 125 edificios dedicados a ellas en EEUU. Y nos llamó la atención el artículo porque Scherer no se limita a hablar de bibliotecas verdes que minimizan su impacto medioambiental, sino que va más allá. Desarrolla el concepto de bibliotecas sostenibles, no solo como aquellas que tienen en cuenta el medio ambiente, sino también las que buscan maximizar los impactos positivos en los ámbitos económico, social y cultural de la comunidad. En una época en la que todos damos muchas vueltas al futuro de las bibliotecas, este documento aporta una visión muy enriquecedora. Aquí lo resumimos.

Biblioteca-al-aire-libre-en-un-vinedo-en-BelgicaScherer habla de que las bibliotecas que tienen éxito son las que responden a sus comunidades creando servicios especialmente diseñados para cubrir sus necesidades. Como instituciones, las bibliotecas se están reafirmando como centros clave para el aprendizaje y el intercambio dentro de la comunidad, lo que ayuda a generar vínculos, a vertebrar esa comunidad a través de valores compartidos. Y esto es muy importante, especialmente en el contexto en el que nos encontramos ahora: dice que “al vincular de forma inextricable el comportamiento económico, medioambiental, social y cultural de la biblioteca dentro de la comunidad, aquella contribuye a una nueva forma de administrar que se resiste a limitarse al estrecho marco económico que prevalece en el discurso político” de estos tiempos. Viene muy a cuento, ¿verdad?

La clave está en establecer los equilibrios adecuados entre los cuatro puntos cardinales a la hora de diseñar espacios y servicios. Vamos por partes.

Los aspectos económicos

Para que cualquier institución tenga éxito es clave que cuente con un presupuesto saneado que le permita ofrecer a la ciudadanía lo que ésta demanda con un coste que sea considerado justo. Tener en cuenta los aspectos medioambientales, sociales y culturales permitirá a los responsables de los servicios bibliotecarios definir de forma más precisa un presupuesto adecuado y reforzará la valoración de las bibliotecas por parte de la comunidad porque ésta sentirá que responde con eficiencia a sus necesidades. ¿En qué medidas puede concretarse esto, por ejemplo? En la eliminación duplicidades, una buena gestión del as colecciones, el ahorro de energía energía y cualquier otra forma de ser más eficientes con el gasto. Todo ello permitirá destinar más dinero a nuevos servicios diseñados específicamente para la comunidad.

Además, y como de lo que se trata es de establecer relaciones de ida y vuelta con la comunidad, la biblioteca puede facilitar, en el ámbito económico, asesoramiento a las PYMES o funcionar como enlace entre los negocios locales y los ámbitos culturales y organizaciones sociales de la comunidad.

Los aspectos sociales

FullertonPublicLibrary-Logo-tagline-RGB-highScherer plantea que, en este ámbito, la biblioteca debe dedicarse continuamente a detectar y entender las necesidades cambiantes de los usuarios para conectar siempre con sus expectativas y ajustar su programación, no solo porque sea su obligación sino también porque así la biblioteca demuestra que le preocupa lo que ocurre en su barrio o en su pueblo. “Con el paso del tiempo, el proceso de escucha, ajuste y comunicación genera una historia compartida”, dice el arquitecto, aumenta el número de usuarios, y la economía local del conocimiento crece, y con ella su sostenibilidad.

Los aspectos medioambientales

Las bibliotecas públicas debe aplicarse a sí mismas, y promocionar, un comportamiento medioambiental responsable para ser sostenibles. La ponencia menciona algunos ejemplos de lo que se debería tener en cuenta a la hora de planificarlas y gestionarlas:

  • Estar situadas estratégicamente en la localidad para minimizar los desplazamientos y ser más eficientes en la prestación de servicios.
  • Cambiar sus prácticas operacionales y de limpieza.
  • Ajustar de forma continua sus infraestructuras tecnológicas.
  • Hacer seguimiento de su consumo y la generación de residuos.

Los aspectos culturales

La oferta de servicios culturales por parte de las bibliotecas es un imperativo ético imprescindible para preservar la identidad y los valores de la comunidad, dice Scherer. La oferta de teatro, arte, literatura, cine y música sirve como escaparate de la memoria colectiva, y, además, contribuye a impulsar la economía local porque conciencia sobre el papel que la cultura juega en la ciudad, el barrio o el pueblo. Además de extender las actividades en asociación con otras organizaciones culturales, es importante pensar en el diseño de la biblioteca para que se convierta en una aportación al patrimonio paisajístico local, y también para que ofrezca espacios para el intercambio y el diálogo entre los ciudadanos.

castelldefels0014-388bfdb35aSi queréis saber más, aquí tenéis el enlace a la ponencia (en inglés). No os perdáis la Matriz para una comunidad sostenible que presenta, en la que vincula muchas de las ideas que aquí os hemos resumido. Sabemos que hay bibliotecas en España que trabajan en esta línea, por ejemplo la Central de Castelldefels, de la que hablamos en el número 6 de nuestra revista, aquella que dedicamos al mecenazgo. Paseando por su web podréis ver todo lo que dan de sí las actividades de esta biblioteca.

Como siempre, los comentarios están abiertos para que compartáis con todos nosotros otras experiencias e ideas que aporten al común. ¡Feliz semana!

(La primera imagen corresponde a una biblioteca “plantada” por el artista Massimo Bartolini al aire libre en un viñedo en Bélgica. Más en la web ecologismos.com).

Bibliotecas y discapacidad: una buena práctica y una buena guía

Discapacidad_dibujoComo muchos sabréis, en Infobibliotecas tenemos un compromiso fuerte con la integración social y laboral de las personas con discapacidad (o con capacidades diversas, para ser más exactos). Y no es un compromiso de boquilla, o sobre el papel, sino que se traduce en hechos y datos contundentes: las personas con discapacidad suponen más del 70 por ciento de nuestra plantilla y, además,  mantenemos un acuerdo de colaboración con la Fundación Lantegi Batuak, que lleva más de tres décadas “integrando capacidades”. Muchas de las personas que hacen posible Infobibliotecas -desde el informático hasta parte del personal dedicado a manipulado, logística y digitalización- se han integrado en la empresa gracias a la colaboración con esa fundación.

Pero en nuestro mundillo no somos los únicos que creemos y practicamos esto de que todas las personas, independientemente de nuestras capacidades, tenemos derecho al trabajo y a una vida plena y plenamente integradas en nuestra sociedad. Desde muchas bibliotecas también se sensibiliza sobre al cuestión y se impulsa la integración de estos colectivos.

Lupa televisionUn buen ejemplo de ello es el Centre d’Informació de la Discapacitat impulsado por la Biblioteca Jordi Rubió i Balaguer de Sant Boi de Llobregat (sí, el pueblo de los Gasol, esos hermanos que tantas alegrías nos están dando en este Mundial de Baloncesto). Creado en 2007, el Centre cuenta con un fondo documental especializado en la materia para personas con discapacidad, profesionales, educadores y público en general.

Además, ofrece servicios y recursos diversos (una lupa televisión y un lector óptico que traduce en voz el texto que le pongas, entre otros), y organiza actividades como jornadas, presentaciones de libros, espectáculos infantiles integradas y mucho más. Si queréis saber más sobre esta experiencia, podéis curiosear por su blog.

La guía que te guía

Y si todo esto os inspira y queréis darle un impulso al tema en vuestra biblioteca, podéis echar mano de la guía “Bibliotecas accesibles para todos. Pautas para acercar las bibliotecas a las personas con discapacidad y a las personas mayores”, editada por el Ministerio de Educación.

En ella encontraréis orientación sobre cuestiones esenciales como el diseño de los edificios y el mobiliario para favorecer la accesibilidad, cómo detectar las ayudas técnicas que puede necesitar tu biblioteca según sea la presencia de personas con discapacidad en el barrio o en el pueblo, y los principales tipos de ayudas de este tipo que existen, claves para el desarrollo de una colección accesible y para facilitar el acceso a ella, y cómo mejorar la relación con el usuario teniendo en cuenta los diferentes tipos de discapacidad (auditivas, visuales, de movilidad…), entre otra mucha información de lo más útil. Y para ver ejemplos en marcha, recoge algunas buenas prácticas (de la Biblioteca Pública de Zaragoza y de la del Forum Metropolitano de A Coruña, por poner algunos ejemplos) que os pueden servir para desarrollar vuestras propias iniciativas.

Para terminar, aquí tenéis el vídeo de presentación del Proyecto Bibliotecas Accesibles patrocinado por la Fundación Vodafone España en colaboración con la Fundació de Desenvolupament Comunitari y Biblioteques de Barcelona para favorecer la accesibilidad a las TIC de personas con diversidad funcional, en el que han participado cinco bibliotecas de esa ciudad.

Porque lo que está claro es que las bibliotecas no pueden cumplir con su misión de garantizar el acceso a la cultura a todas las personas si no tienen en cuenta lo diferente que somos todos. ¿No creéis?

¿Tenéis o conocéis experiencias interesantes sobre bibliotecas y discapacidad que queráis compartir? Porque nos gustaría (y tenemos la sana intención de hacerlo) seguir hablando de la cuestión, vuestros comentarios son más que bienvenidos 😉

La “marca biblioteca” y mucho más, en el nuevo número de la revista Infobibliotecas

nº06_revista baja-portada_TWNos cuenta Silvia Oviaño, la responsable de nuestra revista Infobibliotecas, que lleva un tiempo oyendo hablar mucho de “la marca España”, sin tener muy claro lo que significa (si alguien lo sabe y nos lo explica también a nosotros, le invitamos a una “relaxing cup of café con leche” donde quiera, sin pasarse con los lujos). Y dice que, en una de estas, también le dio por pensar si existe “la marca biblioteca”, y si vale algo.

Y parece que sí, que además de ser uno de los servicios más valorados por la ciudadanía, también lo es para patrocinadores y mecenas de la cultura, que ven toda una ventaja lo de asociarse con instituciones muy cercanas a las personas y apreciadas como pocas. Al menos es lo que está pasando (con los patrocinadores) en muchos países de nuestro entorno, y lo que empieza a pasar en el nuestro. Por eso, “la marca biblioteca” se ha convertido en el tema central del nuevo número de la revista, recién salida del horno, y que muchos habréis recibido ya en vuestra biblioteca. Aquí os hacemos un breve repaso de los contenidos, que vienen tan vibrantes que estamos empezando a acostumbrarnos bien, pero que muy bien…

Como decimos, el tema principal gira en torno a cómo las bibliotecas pueden empezar a diversificar sus fuentes de financiación, en medio de la crisis y los recortes, para incluir el patrocinio y el mecenazgo aprovechando que se preparan a nivel estatal y autonómico cambios legislativos en la materia, y que la “marca biblioteca” puede ser un activo muy atractivo para que las empresas -como parte de sus políticas de responsabilidad social– inviertan tiempo y/o dinero en colaborar en su sostenimiento.

El reportaje habla de las iniciativas legales en marcha, de los ejemplos de otros países que nos llevan la delantera al respecto, de ventajas, obstáculos y retos, y de algunos ejemplos muy interesantes, como el de la Biblioteca Central de Castelldefels, que solo entre enero y junio de este año ha organizado cerca de 500 actividades, el 88% de ellas patrocinadas, con una participación de 14.500 personas. Como complemento, la revista ofrece nueve consejos básicos para vender tu marca como biblioteca.

La antigua Casa de Fieras

CasafierasY hablando de ejemplos, en la sección “Bibliotecas con encanto”, este número nos acerca a la Eugenio Trías de Madrid, situada en pleno Parque del Retiro, en la antigua Casa de Fieras (si supiera cómo hacerlo y tuviera tiempo, incluiría aquí como efecto sonoro un rugido de león, que creo que quedaría muy bien). Esta flamante biblioteca ha nacido ya con una marca tan potente, que se incluye en los circuitos culturales por Madrid que organizan las agencias de viaje. Hay entrevista con su directora, Estela Gonzalo Muñoz, que dice que no se conforma con esto, sino que quiere que su centro se convierta en un lugar abierto y dinámico, con apoyo del tejido vecinal.

La gente de la revista también entrevista a la jefa de Gonzalo, Mª Luisa Cuenca, directora general de Archivos y Bibliotecas del Ayuntamiento de Madrid, que habla de los planes a largo plazo que están elaborando para las bibliotecas de la capital, y también de los más inmediatos, sin perder de vista la sostenibilidad (¿patrocinios?). Y nos deja mucho más tranquilos cuando afirma que para el Ayuntamiento, las biblios no son solo un servicio básico, como exige la ley, “sino también estratégico”, por lo que, gobierno y FMI mediante, se intentará seguir invirtiendo en nuevos centros y en mejoras para los ya existentes.

El trío de entrevistadas se completa con Blanca Calvo, durante décadas el alma de la Biblioteca de Guadalajara, una de las más respetadas del país, pionera en la creación de clubes de lectura y que cuenta con 40.000 socios, o lo que es lo mismo, la mitad de la población de la ciudad (¿Cómo te quedas?). Recién jubilada, Calvo regala este precioso titular: “La biblioteca es una patria”.

Mucha fotografía y mucho pop

Este número seis ha hecho también una buena parada en el mundo de la fotografía, tanto en la amateur con el Concurso de Fotolectura convocado por el Movimiento de Bibliotecas Rurales de la Comunidad de Madrid, como en la fotografía profesional: un artículo sobre la destrucción en París del archivo de Daniel Mordzinski, el “fotógrafo de los escritores”, que guardaba retratos originales, ahora irrecuperables de Borges, Cortázar y Cela, entre muchos otros; y una entrevista a Miguel Trillo, fotógrafo y “ratón de biblioteca”, que acaba de inaugurar en el ECCO de Cádiz “La estirpe de la calle”, primera retrospectiva de su obra, todo un repaso a más de tres décadas de trabajo fotografiando tribus urbanas por el mundo, desde los tiempos de la Movida madrileña hasta las tribus actuales más iconoclastas de Tokio o Shangai. Además, para saber más sobre tribus urbanas, el profesor Héctor Fouce nos ofrece una estupenda guía bibliográfica sobre el tema.

Y conectando unas cosas con otras ( o al menos intentándolo), acabo en la sección Maridajes, una de mis favoritas, que viene más pop que nunca con un repaso, cortesía del también profesor Juan Pecourt, a la novela de Nick Hornby “Juliet, desnuda”, pasando por “Alta fidelidad”, del mismo autor, llevada al cine por Stephen Frears, y por una banda de culto, Joy Division. La cosa va de fanáticos del pop, sección alternativos y malditos. Aquí un vídeo de Joy Division con Ian Curtis, trágico líder de la banda, en estado puro. Si estás en la biblio tendrás que escuchar con cascos.

Y hasta aquí nuestro resumen-aperitivo para aquellos a los que aún no les haya llegado la revista, que estará al caer. ¡Qué la disfrutéis! (Y si no os llega aún,  podéis subscribiros escribiendo a info@infobibliotecas.com o llamándonos al +(34) 986 090 806).