CDU 133: estanterías bajo sospecha

 

Se pueden leer en los libros muchas cosas más allá de lo que en ellos está escrito. Como si de posos de café, de líneas de la mano o de cartas del tarot se tratase. Es lo que  debió pensar Georgia Grainger, bibliotecaria de Charleston, en Dundee (Escocia), intrigada por el hecho de que en la página número siete de muchos libros de su biblioteca apareciera una señal.

Rápidamente la imaginación calenturienta de Georgia, como buena bibliotecaria, elucubró mil explicaciones para estas marcas. El reciente envenenamiento del espía ruso, en Reino Unido, le llevó a pensar en una red de espías comunicándose en clave a través de los libros de las bibliotecas; también cabía la posibilidad de tratarse del rito oculto de alguna secta; o de un asesino en serie que utilizaba esta táctica como un código secreto.

 

Una de las novelas de la biblioteca escocesa con la página siete marcada.

 

La conjura illuminati, con las bibliotecas de por medio, parecía a la vuelta de la esquina. La explicación, finalmente, resultó ser menos novelesca de lo que Georgia había imaginado.

Según le desvelaron otros colegas con más recorrido: dichas señales o símbolos las hacían los usuarios más veteranos de la biblioteca que, de este modo, sabían los libros que se habían leído y no se los volvían a llevar en un despiste. Que el sistema informático de la biblioteca guarde memoria del historial de sus préstamos les resultaba irrelevante: ellos prefieren el sistema tradicional. La arruga, una vez más, siendo subversiva.

Y a los bibliotecarios escoceses, no solo no les parece mal, sino que les resulta entrañable. Lo realmente intrigante es que cuando Georgia se decidió a compartir su hallazgo en Twitter: empezara a recibir mensajes de colegas desde los Estados Unidos, Australia, e incluso Rusia, que afirmaban que también en sus bibliotecas muchos libros estaban marcados en la página 7. La disidencia digital de la tercera edad traspasando fronteras.

 

El hashtag (#bibliotecariasintapujos) ha dado lugar a una entrada en el Bibliodiccionari que lleva años desarrollando el blog de Biblioaprenent.

 

El subrayado de libros de biblioteca es un asunto que da para mucho y no siempre en negativo. Una de las bibliotecarias enmascaradas que protagonizaban nuestro Menú del día para mujeres bibliotecarias, María, declaraba al rememorar las razones de porqué se había hecho bibliotecaria: “lo emocionante que me pareció abrir un libro que habían leído otras personas“. Una de las maneras de constatar que un libro de biblioteca ha sido leído es encontrarlo subrayado.

Descubrir los fragmentos que han emocionado, interesado, asombrado a alguien anónimo que nos antecedió leyendo ese ejemplar que tenemos entre las manos: puede resultar intrigante. El subrayado invita a fabular con la identidad de quien lo hizo, sobre todo, si lo que subrayó nos conmueve a nosotros también. Un espejismo de compañía como los ruidos tras las paredes en la habitación de un hotel. Hay algo que reconforta al saberse en conexión con las ideas de otra persona que ni siquiera conocemos. Si Nokia ‘Conecting people’, las bibliotecas conectan mentes. El reverso de tanto lirismo es el cabreo monumental que sacude a todo bibliotecario que descubre las páginas de un libro subrayadas. La hipotética empatía intelectual con el desconocido se desvanece en un segundo ante el celo profesional bibliotecario.

 

 

Los mensajes ocultos en libros dan dado para mucho, tanto en literatura, como en cine: pero también en la música. En 2014, el grupo Coldplay, lanzó su disco Ghost stories, y para la campaña de lanzamiento, recurrieron a las bibliotecas. La manera de crear expectación consistió en lanzar pistas, a través de Twitter, para que sus seguidores pudieran localizar nueve sobres que habían sido escondidos en nueve bibliotecas de todo el mundo. Dentro de esos sobres se encontraban las letras manuscritas de las canciones que componían esas historias fantasmales. Si Coldplay cotiza a la baja en el baremo crítico de los que van de cool, desde esa campaña, cotizarán siempre al alza en el mundo bibliotecario.

Pero por mucha poesía y literatura que queramos echarle a los misteriosos hallazgos que podemos encontrar en las baldas de una biblioteca, siendo sinceros, también hay que reconocer que precisamente la estantería dedicada a las ciencias ocultas (pese a que pueda ser de las más frecuentadas por ciertos usuarios) no es de las más queridas por muchos profesionales. Hay números de la CDU que están bajo sospecha, estanterías cada vez más cuestionadas, que no se libran de polémica.

 

 

Jobs trató su cáncer recurriendo a medicinas naturales. Durante toda su vida releyó un libro trascendental para él: ‘Autobiografía de un yogui’ de Yogananda Paramhansa.

El 113 de ocultismo directamente puede dar yuyu a más de un bibliotecario; así como el 615 que acoge los muy cuestionados manuales sobre homeopatía: que está provocando no pocos quebraderos de cabeza cuando los enemigos de todo tipo de medicinas alternativas: denuncian que libros sobre materias, fuertemente cuestionadas por la ciencia, estén presentes en un servicio público. De las inquisiciones religiosas a las científicas.

Un inciso a este respecto: Steve Jobs, dios laico de la revolución digital que estamos viviendo, creía en la homeopatía. Su fe podría deberse a la desesperación al serle detectado el cáncer que acabó con su vida; o en una interpretación cortesía de la casa: a un deseo por tener algún escape al mundo estrictamente racional que estaba ayudando a crear a través de la tecnología. Una necesidad de magia, de milagro, de irracionalidad.

También nos consta que en alguna biblioteca se han presentado reclamaciones por el hecho de que la homosexualidad, desde el punto de vista médico, comparta balda con la drogodependencia al ser englobadas en el número que se corresponde con Higiene general. Presuponiendo un juicio moral por parte de los catalogadores que lo único que hacen es aplicar el criterio numérico de la CDU.

Tanto en el caso del ocultismo como en el de la homeopatía el debate se plantea espinoso: ¿deben atender las bibliotecas a los gustos/demandas de los usuarios sin entrar a juzgarlos? ¿o debe primar el rigor científico y no permitir que supercherías como el tarot, la cartomancia, la numerología o la sanación espiritual hollen las colecciones? ; ¿dónde poner los límites? ; ¿acaso no es libre de creer cada uno en lo que le haga feliz, y a exigir, que la biblioteca pública le suministre lo que le gusta? Una vez más el criterio prescriptor (o más bien: los criterios de selección bibliotecarios) a examen.

 

Esto es lo que aparece si se accede a la web: cómofuncionalahomeopatía.com

 

Y en el tramo final del post vamos a darnos un capricho. Tal vez sea el influjo del bicentenario de la célebre velada en el lago Lemán: en la que nacieron obras seminales de las tensiones entre ciencia y el mundo de lo oculto como Frankenstein (muy presente, pero que muy presente, en algunas bibliotecas) o Drácula: pero el caso es que (copiando a Jobs) queremos refugiarnos en lo irracional, en lo telúrico, en lo innombrable. Será que el exceso de tecnología y ciencia nos hace necesitar que nos sigan seduciendo con lo maldito. Hay mucho donde elegir, pero en este post nos quedamos con una obra de lo más sugerente, en la que creación literaria y malditismo se dan la mano: la novela gráfica El cuarto de Lautréamont.

Todo en esta obra te lleva a la intriga, desde el mismo origen que, aseguran sus autores, tuvo el cómic en cuestión, y que no hay manera de saber si es un relato fidedigno o forma parte todo de una representación.

 

 

Situada en el París de las vanguardias de principios del XX, por sus viñetas desfila un Rimbaud dando sentido pleno a la expresión de enfant terrible o el escritor Auguste Bretagne, que descubre el libro maldito por excelencia: Los cantos de Maldoror, y otros tantos descubrimientos inquietantes en el cuarto que da título al cómic.

“Quiera el cielo que el lector, animoso y momentáneamente tan feroz como lo que lee, encuentre sin desorientarse su camino abrupto y salvaje a través de las ciénagas desoladas de estas páginas sombrías y rebosantes de veneno; pues, a no ser que aplique a su lectura una lógica rigurosa y una tensión espiritual equivalente por lo menos a su desconfianza, las emanaciones mortíferas de este libro impregnarán su alma, igual que el agua impregna el azúcar.”

 

Los cantos de Maldoror ilustrados por Corominas.

Así comienzan los perturbadores cantos que escribió el conde de Lautréamont (seudónimo de Isidore Lucien Duchase) un año antes de morir. Con ese relato de fondo, no es de extrañar que la historia de El cuarto de Lautréamont, sea toda una promesa para los que gustan de atmósferas mistéricas.

Pero no sólo entre las líneas de los libros se vislumbran las puertas a esos infiernos de ficción en los que les gusta recrearse a los amantes del suspense y la intriga. Si hay un lugar común en lo que se refiere a mensajes ocultos, ese sería el relativo a los mensajes subliminales ocultos entre los surcos de los vinilos. El Backmasking o los mensajes descubiertos al reproducir al revés una pieza musical. ,

Aleister Crowley, ocultista superstar.

Desde The Beatles, pasando por los Rolling Stones, Led Zeppelín, AC/DC, Marilyn Mason, Coldplay, Madonna, Ricky Martin, Prince o Nirvana y un largo etcétera, han sido acusados en algún momento, de camuflar mensajes diabólicos entre las estrofas de alguno de sus temas. Y si bien es cierto que la devoción de muchos músicos por figuras como la de Aleister Crowley, ponen fácil este tipo de ideas; el listado se cubre de gloria cuando se añaden nombres como Britney Spears, Paulina Rubio, la cantante infantil Xuxa, o hasta la italiana más española, Raffaella Carrà.

En estos casos, más que invocar al demonio, los temas de algunas de las citadas, invocan al buen gusto. Afortunadamente, éste no se digna a hacer acto de presencia, y nos da la excusa perfecta para exhibir de nuevo esa vena bibliobizarra a la que tenemos tanta fe.

Rememorar nuestra Biblioteca bizarra tiene todo el sentido estos días. La editorial Jekyll & Jill acaba de publicar un libro de relatos del escritor guatemalteco Eduardo Halfon bajo el título: ¡¡¡Biblioteca bizarra!!!. Tal cual. No vamos a dárnoslas de originales, pero ¿es posible que Halfon se inspirase en nuestro blog? No podemos saberlo, pero no deja de ser como lo de los subrayados en los libros: una conexión inesperada con un desconocido.

Tampoco sabemos si las canciones de Luis Brea y el Miedo contienen mensajes ocultos si se las reproduce al revés. A tenor del vídeo que rodó para su tema ‘Dicen por ahí’ lo único que queda claro es que, de contenerlos, invocan sin duda a espíritus iniciados en el culto a lo bizarro. Nada mejor para disipar el olor azufre que rodea al 133 de Ciencias ocultas en la CDU.

 

Biblioteca de orgasmos, biblioteca de chocolate

 

Publicidad impresa de la marca de productos de higiene masculina Axe: “parte buena, parte mala: esa es la esencia del hombre”.

 

Según un artículo de la publicación digital Puro marketing, de hace dos años, el sexo como reclamo publicitario ya no vendía: más que nada por saturación, aburrimiento, hartazgo. Pues bien, alguien debería haber avisado a las agencias que se ocupan de las campañas para numerosas marcas de perfume, moda, desodorantes, agua mineral y hasta quita grasas para el hogar: porque todas, sin excepción, siguen recurriendo al sexo para vender. Visto lo visto ¿está mal que se haga lo mismo para hablar de bibliotecas?

 

Publicidad (nada sexista) del detergente OMO en los años 60: o de cómo poner la lavadora y hacer un estriptís para animar al marido en cuatro fáciles pasos.

Uno de los daños colaterales de 50 sombras de Grey. 

 

En este blog, recién publicado, un díptico bajo el título de Sexo, drogas y tejuelos: cabría pensar que sí. Pero aún a riesgo de que se nos tache de rijosos no podíamos dejar pasar una noticia tan jugosa (ese subconsciente escurriéndose por los adjetivos) como la relativa a una biblioteca de orgasmos.

Y no, no vamos a hablar del fotógrafo Clayton Cubitt y su invento, también de hace dos años, de la Literatura histérica: aquellos vídeos de mujeres llegando al orgasmo, gracias a un vibrador, mientras leían un libro; y que salió hasta en los telediarios (para que luego digan que el sexo no vende). La biblioteca de orgasmos bien podría tomarse como una extensión de la propuesta con la que Cubitt unía orgasmos y literatura: pero dándole la vuelta.

Si el órgano más grande que interviene en la relación sexual es el cerebro: ¿por qué en la siguiente campaña de promoción de la lectura no se recurre a un eslogan del tipo:

si quieres buen sexo ven a la biblioteca

 

En este caso no se podría acusar a nadie de publicidad engañosa. El efecto viral de la campaña sería imparable, el lirismo de puerta de aseo público en los comentarios subsiguientes, también: y el jamacuco del político de turno, seguro. Eso sí, habría que completarla con una letra pequeña que indicase que las bibliotecas no se hacen responsables de los fracasos eróticos de sus clientes. En caso contrario, no habrían hojas de reclamaciones suficientes para desahogar a tanto frustrado por lo poco que la realidad suele avenirse a las expectativas que genera nuestra imaginación.

 

Gama de cosméticos del amor de la marca Bijoux indiscrets.

El clásico de Diderot del que toma su nombre la literaria marca de juguetes eróticos Bijoux indiscrets.

 

En la marca de juguetes eróticos Bijoux indiscrets, es de Barcelona por mucho que parezca francesa (algo de galicismos para variar): lo tienen claro. Por eso ha llevado a cabo un estudio (¿qué sería de nosotros sin los estudios?) bajo el título: Realidad versus ficción en el sexo. Si del dicho al hecho hay un gran trecho, en cuestiones erótico-festivas el trecho se convierte en abismo.

La marca creó una biblioteca digital desde la que es posible descargar los sonidos de diferentes orgasmos. A partir de ahí: pidieron a un grupo de hombres y mujeres que jugaran a diferenciar cuáles eran ciertos y cuáles fingidos. Los resultados fueron de lo más igualitarios: tanto los varones como las féminas no supieron discernir la ficción de la realidad en cuestión orgásmica.

Con esta propuesta lo que Bijoux indiscrets ha querido demostrar es el potente influjo que la ficción tiene sobre nuestro imaginario erótico, y por ende, sobre nuestro comportamiento en estas lides. Según el mismo estudio un 44’7% de las mujeres denotan un imaginario erótico equiparable al de una película romántica; mientras que para un 38,2% de los hombres su idea de lo sexual se aproxima más a una cinta porno. Sin novedad en el frente.

 

El ensayo de Denis de Rougemont un referente a la hora de indagar en los orígenes del concepto del amor romántico en Occidente.

 

Sex criminals mezcla orgasmos y thriller con un punto de partida impactante: cada vez que la pareja protagonista tiene un orgasmo el tiempo se paraliza.

Desde que en la Edad Media los juglares inventasen el amor romántico: la representación de los sentimientos y deseos se contaminó de tanta carga literaria que los estereotipos en torno al amor se enturbiaron para siempre en Occidente. Faltó la llegada de la publicidad, el cine y los medios de masas en la Edad Moderna para que separar el grano de la paja (sin segundas lecturas por favor) se hiciera del todo imposible.

Ahora, en plena apoteosis de lo pornográfico gracias a lo digital: el último reducto de soberanía personal sobre el propio cuerpo, la sexualidad, corre el riesgo de terminar convertido en algo maquinal, mecánico, robótico. Si abogábamos por la reivindicación de lo erótico desde la cultura: ¿qué tal sería una campaña conjunta entre Bijoux indiscrets y alguna red de bibliotecas?

 

Nathan, el programador megalómano de la película Ex Machina (2015) en pleno delirio bailongo (¡¡atención spoiler!!) con su amante robótica. Recientemente un artículo publicado en El País abordaba el más que probable uso de los robots con fines sexuales. ¿Se resolverá así la cuestión del fingimiento en el orgasmo? ¿soñarán los androides con orgasmos eléctricos?

La máquina de follar de Charles Bukowski: cargándose, cada vez más, de poder profético según avanza la robótica en este siglo XXI.

 

La originalidad está sobrevalorada: y la prueba es la segunda parte de este post (absténganse golosos). Acomodados en el mundo de los sentidos recurrimos a un nuevo tópico: el que relaciona al chocolate con el sexo, precisamente por su capacidad para sustituirlo.

Si lo de consumo, luego existo es el principio que sustenta el sistema en el que sobrevivimos, entonces todos somos víctimas propiciatorias del marketing. Música estimulante en las tiendas de ropa, para que todos nos creamos el chico de Martini o Carrie Bradshaw ensayando posturitas frente al espejo del probador; o películas y series televisivas con los decorados más repletos de marcas que el maillot de un ciclista.

Todo vale con tal de transformarnos en perritos de Pávlov, salivando ante la posibilidad de fundir la tarjeta de crédito; y en cuestiones de libros no tenía porque ser menos. Hace unos años la revista Journal of Enviromental Psychology recogía los resultados de un experimento de lo más peculiar, que un equipo de investigadores de la Universidad de Hasslet (Bélgica): pusieron en practica durante diez días en una librería belga.

Consistió en pulverizar aroma a chocolate en determinadas secciones temáticas de la librería, y comprobar si esto afectaba al incremento de las ventas. Y así fue según los resultados del estudio, sobre todo en lo relativo a libros sobre alimentos y novelas románticas. Todo bastante previsible, la verdad.

 

El cuidado y libresco envoltorio en el que se comercializó el Paper Passion de Karl Lagerfeld.

 

Pero como siempre, la noticia nos sirve para plantearnos una reflexión: ¿qué efecto tendría en las estadísticas de préstamo de las bibliotecas adoptar este sistema de marketing olfativo? Si nuestros objetivos se moviesen dentro del canon del buen gusto comúnmente aceptado: se podría recurrir a perfumar las salas bibliotecarias con Paper passion o con L’Air de Rien.

El primero, Paper passion, fue la creación conjunta del perfumista Geza Schoen y el diseñador Karl Lagerfeld para la revista Wallpaper. Se trató de capturar ese olor a libro nuevo con el que se deleita cualquier amante de la lectura: un arma de seducción definitiva diseñada para alterar las feromonas de cualquier letraherido que caerá rendido ante tal atractivo intelecto-sexual. El propio Lagerfeld pronuncio hace tiempo el mejor eslogan para el perfume:

“los libros son una droga de tapa dura, sin peligro de sobredosis. Yo soy la víctima feliz de los libros”

 

La segunda opción para perfumar los ambientes bibliotecarios, a semejanza de como hacen hoteles o comercios de alto standing: sería el perfume creado-inspirado por la actriz y cantante británica Jane Birkin: L’Air de Rien. La perfumista Lyn Harris siguió las indicaciones de la intérprete del Je t’aime moi non plus para crear un aroma que evocase a polvorientas bibliotecas y a libros antiguos recurriendo al musgo de roble, el neroli, el ámbar o la vainilla.

No dudamos que pudiera seducir a algunos usuarios, pero a los profesionales que lidian diariamente con depósitos atestados de donaciones y libros polvorientos: ¿no sería un poco como irse a casa como se van los pescaderos?

Dos opciones para convertir a las bibliotecas en espacios de seducción no solo intelectual, sino también sensorial, sensual. Pero yendo un paso más allá: si Isabel Coixet lanzó aquello de ¿a qué huelen las nubes? en un spot de compresas: aquí nos preguntamos: ¿a qué deberían oler las colecciones según su contenido?

Dulce fragancia de caramelo para la sección infantil, el vigorizante aroma de los cítricos para la sección de deportes; el recio olor a madera y tabaco para empresarios y política; el olor a dinero recién impreso para la sección de negocios; raíces y tierra para la filosofía; fragancias marinas para la literatura de viajes; o un deseo, más que una realidad: el rancio olor de la naftalina para la mala literatura.

El problema sería que los conductos de ventilación confundieran los aromas, provocando una parosmia generalizada entre los visitantes (trastorno que confunde los olores) e hiciera que las fans de Danielle Steel terminasen irremediablemente atraídas por la sección de feminismo, los empresarios por la novela romántica, o los jóvenes por la filosofía. Sería un caos olfativo de imprevisibles consecuencias, y probablemente, más que positivas. Otra forma, mucho más sibilina, de aplicar nuestro concepto de justicia poético-bibliotecaria.

Pero aquí lo dejamos antes de que esto se convierte en una apología de lo orgiástico-bibliotecario digna del final de la novela de Patrick Süskind.

 

Y es que parafraseando el célebre eslogan de la colección de literatura erótica La sonrisa vertical: este post ha quedado para leerlo con una sola mano….porque la otra, lógicamente, hay que tenerla ocupada saboreando un cremoso helado de chocolate, como los del hombre de los helados al que cantaba Tom Waits. Y a ser posible sin que sea en sustitución de nada.

 

 

Tensión bibliotecaria no resuelta

 

Provocar puede resultar saludable, epatar es simplemente pueril. Puestos en esa tesitura este texto elegiría siempre resultar saludable antes que pueril: pero su planteamiento inicial es confrontar situaciones, circunstancias y asuntos que definen algunas de las problemáticas de las bibliotecas en nuestros días (sin ningún ánimo exhaustivo desde luego) y ahí es posible que surja más de una provocación. Es lo que tiene intentar hurgar en esas tensiones latentes que tácitamente todos percibimos pero, pese a reconocerlas, no somos capaces de saber si se resolverán algún día.

Buñuel duplicó en dos actrices a la protagonista de su película Ese oscuro objeto del deseo (Ángela Molina y Carole Bouquet): en este texto los objetos oscuros del deseo bibliotecario a los que pasaremos revista se quedan en unos pocos, pero sin duda se podrían multiplicar por muchos más.

 

Tanto su título original: The naked jungle=La jungla desnuda, como su título español: Cuando ruge la marabunta (1954) dejan claro que lo que rugía en pantalla, más que las hormigas carnívoras: era la tensión sexual no resuelta entre la pelirroja Eleanor Parker y el tosco Charlton Heston.

 

La primera, e irresoluble, tensión bibliotecaria no resuelta es la que se establece entre responsables políticos y bibliotecarios. Como cada año los gabinetes de prensa de ayuntamientos, comunidades autónomas o de cualquier otro tipo de dependencia administrativa se acuerdan de las bibliotecas cuando se acerca el 23 de abril. Es el Día internacional del Libro y los medios tienen que rellenar espacios, los políticos tienen que fotografiarse haciendo alarde de su amor por la cultura, y de repente las bibliotecas son muy  importantes.

Estadísticas de urgencia, programación de actividades a todo tren, listas de los más prestados, artículos en prensa, entrevistas en radio… Como rezaba aquel vetusto programa de la televisión de los 60: las bibliotecas son reinas por un día. Pero ha querido la actualidad (es así de caprichosa) que este año de manera paralela a los titulares resaltando el compromiso de los políticos con las bibliotecas (que los hay, damos fe de que existen políticos que tienen ese compromiso): haya circulado la noticia de que la Literatura Universal dejará de ser asignatura obligatoria en Bachillerato.

 

El viril y bíblico Charlton Heston todo arrobo e intensidad mirando a los ojos de Stephen Boyd en Ben-Hur (1959). Parece que el ingenuo de Heston no lo sabía pero la marabunta también rugía bajo esa tensión no resuelta entre los dos personajes. Años después Gore Vidal lo desveló para desesperación del ultraconservador Heston.

 

De entre las reacciones, comentarios y declaraciones que ha suscitado la noticia (Premio Cervantes incluido) nos quedamos con la columna de Elvira Lindo en El País: No me llames letrasado. El palabro en cuestión define a la perfección el tipo de cultura que se promueve desde las instancias políticas. Nos cabe la duda de si lo de letrasado proviene de fracasado o de retrasado: en cualquier caso es de esos términos afortunados para definir una realidad desafortunada.

Pese a todo las frases hechas sobre el amor a los libros, las citas de escritores y las fotos de políticos ensalzando a los libros y las bibliotecas han surgido como las amapolas en el campo cada primavera. Y el día 24, a otra cosa, y que las bibliotecas sigan ampliando horarios como salas de estudio y menguando presupuesto para el resto. Total si ya ni siquiera van a fomentar la Literatura en el Bachillerato: ¿para qué otra cosa van a servir las bibliotecas que no sea como salas de estudio?

Así se matan dos toros de un estoque (es que lo de los pájaros está muy visto, y como a los toros les han bajado el IVA antes que al cine, queda más apropiado): se mantiene a los jóvenes estudiando indefinidamente, y se resuelve la falta de espacio en las viviendas que ahora comparten varias generaciones de la misma familia.

 

William Hurt y Kathleen Turner generando tensión en la sudorosa Fuego en el cuerpo (1981): el noir más tórrido de los 80.

 

Pero dejemos a los políticos que bastante protagonismo tienen: quedémonos con los estudiantes. Lo de estudiantes y bibliotecarios es una relación que, en determinadas épocas del año, alcanza unos niveles de tensión, de deseo y repulsión que ni lo de Rhett Butler con Escarlata O’Hara en Lo que el viento se llevó (1939).

Hace unos días se publicaba un artículo en Los Angeles Times con un significativo título al respecto: Menos libros, más espacios: las universidades rediseñan las bibliotecas del siglo XXI. Con ese título poco cabe añadir, pero resumiendo, se constata la presión estudiantil en la Universidad de Berkeley: que ha motivado que cerca de 70000 libros impresos hayan sido trasladados a almacenes para despejar espacios y habilitarlos como: zonas de estudio, de reunión, de trabajos en grupo, e incluso de relax con bicicletas estáticas y libertad para comer mientras se estudia.

 

Bette Davis y Joan Crawford estudiándose el guión de ¿Qué fue de Baby Jane? (1962): porque no solo las tensiones no resueltas de índole sexual tienen cabida en este texto.

 

Que las necesidades del lobby estudiantil estén marcando las pautas en las bibliotecas universitarias es lógico. Pero ¿y en las públicas? Observar las salas de una biblioteca pública en época de exámenes puede ser lo más parecido a la lucha por la supervivencia en hábitats reducidos.

No hace falta irse a Sevilla para perder la silla: los estudiantes colonizan los espacios, expulsan a los abuelos de la zona de prensa, invaden las secciones reservadas para los pequeños, y a poco que se dé la vuelta el bibliotecario para subir al depósito: le quitan la silla del mostrador. Hacen imperar la ley del silencio con un celo que para sí quisieran la Yakuza, la Cosa Nostra y la Mafia rusa juntas; y fulminan con la mirada, cual mutantes de los X-Men, a cualquier carrito con las ruedas desengrasadas.

Si sigues pensando que una biblioteca es un sitio que sirve para estudiar, Infobibliotecas no es tu revista“: hace unos meses lanzábamos este eslogan publicitando nuestra revista en las redes, y lo cierto es que resume bien la única postura posible desde el punto de vista de una biblioteca pública ante esa marabunta que lo invade todo.

 

Tula y su cuñado en la adaptación que Miguel Picazo hizo de la novela de Unamuno en 1964: tensión sexual en la España más represiva.

 

Y no sería honesto repartir estopa, bueno esto más bien se ha quedado en arpillera: sin incluir al gremio bibliotecario. Afortunadamente un gran número de bibliotecas públicas están atendidas por funcionarios públicos. Pero precisamente esa condición funcionarial es la que lastra en muchas ocasiones el progreso y desarrollo de las bibliotecas.

No es el bibliotecario un gremio al que se puede acusar en exceso de ensimismado: pero arrastra los vicios e inercias de una Administración que tan poco incentiva a los empleados públicos, y que se convierte en refugio para tanto mediocre cuya única vocación no es el servicio público a la cultura, sino el aburguesamiento laboral más inmovilista.

¿Qué dónde está la tensión no resuelta en este caso?: es la que se establece entre los que, siendo o no funcionarios, se apasionan por lo que hacen, creen en el poder transformador de la sociedad que pueden jugar las bibliotecas y, pese a las condiciones adversas en muchos casos, siguen adelante: y los bibliotecarios jurásicos (sea cual sea su edad) que tan solo esperan llegar tranquilamente a la jubilación. Como decíamos en Una verdad (bibliotecaria) incómoda para estos últimos: “ni un mísero responso por su desaparición”.

 

Tensión pectoral entre Sophia Loren y Jane Mansfield.

 

En cierto modo la última tensión bibliotecaria no resuelta enlaza con lo de los bibliotecarios jurásicos y los ¿airados? (por utilizar un término con reminiscencias literarias y cinematográficas). Se trata de la tensión hormonal bibliotecaria: (hay otras tipologías bajo esta denominación pero aquí y ahora nos centramos en esta): dícese de la tensión entre bibliotecario infantil y menor entre 9-10 años que era cliente fijo de la sección y que en su proceso hormonal para mutar en púber pre adolescente: es abducido por los videojuegos, las redes sociales y demás cantos de sirena tecnológicos.

Entre las decisiones bibliotecarias inmediatas de los próximos años es posible que sea ineludible el aceptar este “síndrome de nido vacío bibliotecario” para centrarse en los usuarios procedentes del baby boom de los 60 que van a ser mayoría en las sociedades occidentales. Un ejemplo a seguir en este sentido sería la Sala +60 que se ha inaugurado recientemente en la Biblioteca de Santiago de Chile: un espacio para atender a las necesidades de esta gran cantidad de población madura que se avecina. Algo de lo que ya hablábamos en el exitoso post La arruga es subversiva.

En cualquier caso, lo que parece que no perderá vigencia alguna será la tensión bibliotecaria no resuelta entre: la idea de la biblioteca como templo de la cultura y el concepto de biblioteca como supermercado de la cultura.

 

El ama de llaves de Rebeca (1940): tensión sexual no resuelta necrófila.

 

Y aquí cerramos el repaso a algunas de las tensiones bibliotecarias no resueltas. Por obvias hemos excluido las tensiones que, durante todo el año, pero especialmente a partir de primavera cargan de feromonas las salas de las bibliotecas. Esos paseos recurrentes entre las mesas en dirección a los baños o a las máquinas expendedoras de café, esas miradas furtivas entre subrayado y subrayado, ese otear entre estanterías encuadrando determinadas partes de anatomías ajenas. Pequeños gestos que unen a estudiantes, usuarios y bibliotecarios bajo los imperativos de la biología.

Esperemos que por el bien de la cultura, esta primavera y verano, muchas de estas tensiones se resuelvan satisfactoriamente para todos. La represión nunca trae nada bueno.

Y ¿quién mejor que Dita Von Teese para advertirnos de los peligros de no resolver las tensiones que nos colonizan el cerebro no dejándonos pensar más que en lo único? ¿Bibliotecarios reprimidos?, ¿dónde se ha visto eso?:

 

 

Lectura por grupos musculares

 

Todo va tan rápido que ignoramos las señales hasta que el choque es inevitable. Los cierres de bibliotecas en Reino Unido de los últimos años estaban creando el caldo de cultivo perfecto para el triunfo del brexit. ¿Qué otra cosa más que la cerrazón intelectual y reflexiva (independientemente de lo que se opine sobre la UE) se podía prever del debate público en un país que ha pasado de crear  instituciones como las bibliotecas públicas a cerrarlas a mansalva?

Y las señales, bueno no, las evidencias prosiguen día a día. La última: la amenaza de cierre de bibliotecas en el distrito sur de Londres, concretamente: de la biblioteca de Carnegie en Herne Hill y la de Minet en Myatt’s Fields. Según las autoridades municipales de Lambeth para reconvertirlas en gimnasios. Buena idea, así los hooligans tendrán más sitios donde ejercitarse, y cuando viajen de nuevo a Madrid por un partido de la Liga de Campeones; en lugar de tomarse un relaxing cup of coffee in the Plaza Mayor: humillarán con más brío a indigentes y camareros.

 

 

Aunque hay que ser justo. Activistas londinenses (nos gustaría pensar que de ese 48,1% que votaron contra el brexit) se han movilizado en la campaña Defend The Ten que persigue impedir a las autoridades esta reconversión gimnástica de las emblemáticas bibliotecas del barrio. Tienen argumentos en los que apoyarse: según las estadísticas de 2015 ambas bibliotecas mejoraron en número de visitas, nuevos socios, préstamos y colecciones.

La última acción de esta plataforma Defend The Ten ha sido rodear las citadas bibliotecas con las cinematográficas cintas policiales que señalan el escenario de un crimen. La mayoría, afortunadamente, sabemos de estas cintas por las películas y confiamos en no tener que verlas en la vida real; pero la protesta no puede resultar más elocuente. ¿A cuántos lugares no nos gustaría envolver con las fotogénicas cintas? Pero las autoridades municipales del distrito londinense tienen antecedentes en convertir bibliotecas en gimnasios a pocos kilómetros.

 

La biblioteca de Carnegie en Londres escenario del crimen.

 

En el más céntrico y también cinematográfico barrio de Notting Hill (aquel en donde un modesto librero enamoraba a una estrella de Hollywood): una orgullosa placa en los números 206-208 de la calle Kensington Park Road anuncia The library. Por el aspecto externo podría serlo, y una vez dentro sus salones y espacios dejan claro que allí hubo una biblioteca de verdad: pero la maquinaria que ahora ocupa el espacio del patio central evidencia que hace tiempo se transformó en un exclusivo centro deportivo.

 

The library, el gimnasio inteligente en Notting Hill.

 

Tanto la imaginería que utiliza este exclusivo club, como la terminología que aplica a sus diferentes servicios y actividades, explota el mundo bibliotecario. La pena es que una vez entras en secciones de su web con nombres tan prometedores como The reading room lo que te encuentras es una selección de revistas, artículos y capítulos de libros en PDF sobre alimentación, moda, o por supuesto, deporte.

Nada que objetar, salvo su falta de ambición. Si has creado un gimnasio que parece una biblioteca, si se autodefinen como “el gimnasio inteligente”: ¿por qué no recuperar, aunque sea un poco, el espíritu de la Academia griega?, ¿no resultaría mucho más innovador integrar la oferta propia de una biblioteca a las rutinas para mantenerse en forma?

 

Hugh Grant, que encarnaba al tímido librero en la romántica Notting Hill (1999), también encarnó a Lord Byron en la cinta de Gonzalo Suárez: Remando al viento (1988). El poeta romántico por excelencia fue un gran nadador que, entre otras hazañas, cruzó en una hora el estrecho de Dardanelos en Grecia.

 

Con estas conexiones deportivas-literarias ¿por qué no incluir junto a la preceptiva tabla de ejercicios equivalencias literarias-musicales-cinematográficas-comiqueras….? Cultura por grupos musculares. Si el cerebro es el que hace moverse a los músculos ¿por qué se le utiliza tan poco en los entrenamientos? Promovamos un desarrollo integral. Hasta la tecnología se pone de nuestra parte: las últimas innovaciones en el campo del deporte son fácilmente explotables para nuestros propósitos:

 

Los auriculares Sony Walkman NWWS413

 

Sony acaba de lanzar un walkman resistente al agua dulce o salada, con memoria interna de 4 GB y con una autonomía de 12 horas. En pleno boom de los audiolibros ¿no resultaría estimulante escuchar el microrrelato Natación de Virgilio Piñera mientras se siente el agua discurrir por nuestro cuerpo a cada brazada? ; en un deporte al aire libre ¿no se recuperarían las fuerzas al escuchar que: “la verdadera libertad consiste en el pleno dominio de uno mismo” u otras tantas reflexiones igual de energizantes de Montaigne?

 

El Apple Watch Nike: ¿cuándo van a lanzar un reloj inteligente que, además de los pasos o las calorías, contabilice lo que lees cada día?

 

Apple ha lanzado un reloj en colaboración con Nike para cuantificar tanto el ejercicio que haces como lo que comes o duermes. Este afán obsesivo por monitorizarse, por registrar hasta las intimidades de tu organismo de manera voluntaria: va allanando el camino para que, cuando la Inteligencia Artificial nos rodee por completo, aceptemos su dictadura sin resistencia. Pero puesto que es algo que parece irremediable: ¿por qué no incluir en esas mediciones lo que leemos, vemos y escuchamos?

El casco para ciclistas Coros LINX Smart Cycling Helmet.

El Coros LINX Smart Cycling Helmet, así con bien de palabrejas que le den empaque anglófilo, es un casco para ciclistas que no sabemos muy bien si se ajustará a los preceptos de la seguridad vial. El caso es que permite escuchar música y comunicarnos con manos libres.

Sentir como nuestra cara corta el viento a cada pedalada, mientras nos recitan las deliciosas anécdotas que Miguel Delibes reunió en su librito Mi querida bicicleta: puede que no nos lleve a vestir el maillot amarillo pero el placer del paseo se incrementará a cada kilómetro.

Pero volviendo al gimnasio. Si a Woody Allen al escuchar a Wagner le entraban ganas de invadir Polonia: ¿qué energías no insuflará el agarrar las mancuernas para hacer un press militar al ritmo de la obertura de Los maestros cantores de Nüremberg? Si Blake Edwards nos enseñó en 10, la mujer perfecta que el Bolero de Ravel servía para hacer el amor ¿cuántas calorías no se quemarían a su ritmo en la elíptica?

 

Nicki Minaj, todo elegancia y distinción promoviendo la estética del gimnasio como fábrica de clones a mayor gloria de Mediaset y medios afines.

 

¿Acaso la Primavera de Vivaldi, la Pequeña Serenata Nocturna de Mozart o un vals de Strauss no se avienen mejor al cuerpo y al espíritu que el Black Flame Remix del Anaconda de Nicki Minaj para los sprints, escaladas y pedaleos suaves que exige el spinning? , ¿qué imprevistas conexiones neuronales se activarán al identificar el placer de la música clásica con la rutina de los ejercicios?

 

 

¿Qué relatos serán los idóneos para ejercitar glúteos y femorales? ¿y los más indicados para acompañar el peso libre en el press banca o en las sentadillas? ¿qué autores acompañarían mejor las superseries de peck deck? Se excluyen a Chuck Palahniuk o Murakami por demasiado obvios.

 

Al final al mirarse en el espejo para comprobar los resultados de tanto esfuerzo no se quedaría en un hueco acto narcisista; porque esos bíceps desarrollados serían la consecuencia tanto de las mancuernas como de los microrrelatos de Andrés Neuman; esa espalda musculosa no sería solo por las dominadas sino también por las reflexiones de Marco Aurelio; y esos abdominales bien definidos se habrían logrado al ritmo de la prosa de Ricardo Piglia. El equilibrio entre mente y cuerpo sería una realidad y ese bienestar que pregonan las revistas de tendencias algo más que un mero eslogan.

 

 

La malcasada de Luis Alberto de Cuenca

 

Me dices que Juan Luis no te comprende,

que sólo piensa en sus computadoras

y que no te hace caso por las noches.

Me dices que tus hijos no te sirven,

que sólo dan problemas, que se aburren

de todo y que estás harta de aguantarlos.

Me dices que tus padres están viejos,

que se han vuelto tacaños y egoístas

y ya no eres su reina como antes.

Me dices que has cumplido los cuarenta

y que no es fácil empezar de nuevo,

que los únicos hombres con que tratas

son colegas de Juan en IBM

y no te gustan los ejecutivos.

Y yo, ¿qué es lo que pinto en esta historia?

¿Qué quieres que haga yo? ¿Que mate a alguien?

¿Que dé un golpe de estado libertario?

Te quise como un loco. No lo niego.

Pero eso fue hace mucho, cuando el mundo

era una reluciente madrugada

que no quisiste compartir conmigo.

La nostalgia es un burdo pasatiempo.

Vuelve a ser la que fuiste. Ve a un gimnasio,

píntate más, alisa tus arrugas

y ponte ropa sexy, no seas tonta,

que a lo mejor Juan Luis vuelve a mimarte,

y tus hijos se van a un campamento,

y tus padres se mueren.

Desnudos integrales sin exigencias del guión (Shakespeare y el porno)

Que exista un libro con el título de Cómo hablar de los libros que no se escanear0001han leído (de Pierre Bayard) deja claro que lo del postureo no deja indemne ni a los amantes de la literatura. La vanidad intelectual quizás sea de las vanidades más absurdas por crecerse ante la ignorancia ajena: dejando al aire el corto alcance del que la exhibe. Si hay algo de lo que alegrarse, y al mismo tiempo agobiarse: es de que haya tanto por leer, y tanto por aprender. Una especie de seguro de vida mental que todo letraherido tiene a mano.

El reverso del libro de Bayard serían aquellos libros que has leído y de los que no quieres hablar. Algo absurdo, cuando lo de alta y baja cultura ha quedado como un anacronismo propio del muy lejano siglo XX: pero que pese a todo persiste en muchas cabezas.

Avergonzarse de ser curioso culturalmente, debería de estar penado: de todo se saca enseñanza, aunque sea la de no volver a repetir. Hace unos años, en la plataforma Tumblr, algún bromista creó una web al socaire del megaéxito de las Cincuenta sombras de Grey bajo el nombre Portadas para hombres: una serie de cubiertas con las que camuflar la dichosa trilogía, y salvaguardar la hombría de los lectores curiosos que querían saber qué estaba removiendo tanto a muchas féminas.

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En esto de expresarse sin tapujos culturalmente, las mujeres ganan a los hombres; no requieren tanta justificación para disfrutar sin subterfugios. Será por aquello de que, pese a lo que pueda aparentar: lo masculino requiere de más construcciones mentales para representarse que lo femenino. Pero dejemos los estudios de género para otro día, y abandonemos el juego del escondite lector, para asistir a su reverso: el exhibicionismo que busca la provocación, y nos convierte a todos en divertidos voyeristas.

Scott Rogowsky es un humorista neoyorquino para entendernos rápidamente, porque si atendemos a la descripción que proporciona en su cuenta de Twitter es: actress, activist, mother (es decir, actriz, activista y madre). Su última performance ha tenido lugar en el metro de la Gran Manzana, y ha consistido en hacer algo tan simple, y que afortunadamente sigue haciendo mucha gente: como es leer un libro mientras se desplaza por el subsuelo de la gran ciudad.

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Taxidermia para humanos: una guía para principiantes

La única peculiaridad es que las portadas de los libros que lee (impresas en tamaño king size) lucen títulos tan sugerentes como: 101 consejos para alargar el pene que puedes hacer en casa, en la oficina o de viaje, Mi lucha para niños (el libro de Hitler), 1000 lugares para visitar antes de que te ejecute el ISIS, Cómo salirte con la tuya en un asesinato: guía para principiantes o Comer ano de manera sencilla: siete leyes naturales para nuevos novios. Una cámara iba registrando las miradas furtivas y reacciones del resto de viajeros, ante la falta de pudor lectora de Scott.

Y mientras Scott pone a prueba la capacidad de sorpresa de los neoyorquinos bajo tierra; entre los habitantes de la ciudad que jamás toman el metro, en el Upper East Side de Manhattan: no sólo se camuflan los libros, sino bibliotecas enteras.

En tiempos de la Inquisición camuflar los libros era sinónimo de rebeldía, de subversión y desafío al sistema: en plena era neoliberal, disfrazar a los libros es símbolo de estatus y escalada social. Al menos eso se deduce de la clientela del decorador de bibliotecas Tatcher Wine, cuyos diseños de bibliotecas lucen en muchos de los pisos del exclusivo Park Avenue.

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Las bibliotecas diseñadas por Tatcher Wine

El resultado es de lo más chic, y se supone que no se trata de libros falsos y huecos, y tras esa elaborada fachada se encontrarán los contenidos que prometen. Otra cosa es si sus dueños se los habrán leído, o si son simples gestos de estatus social y de estar a la última. Durante años, lucir libros en una casa era signo de cierto nivel: todo pequeñoburgués que se preciara debía tener una biblioteca en su domicilio compuesta de clásicos, Biblia y enciclopedias para los niños. Era una manera de imitar a las clases superiores, la mayoría de las veces como simple oropel del deseo de ascenso social.

¿Qué pensaría el director de cine John Waters si visitase una de estas bibliotecas? El director de Pink Flamingos formuló a este respecto, el mejor consejo que se le puede dar a cualquiera, y que debería lucir en el frontispicio de más de una biblioteca:

Libros_John_WatersNo sabemos si por inspiración de Waters, pero lo cierto es que hasta las aplicaciones para ligar están incluyendo a la literatura como reclamo. Que Shakespeare está de permanente vigencia a través de adaptaciones cinematográficas, pero sobre todo, series de televisión mediante (Juego de tronos, Los Soprano, House of cards…) es algo innegable; y en su 400 aniversario está demostrando hasta tal punto su contemporaneidad en la cultura de masas: que incluso las aplicaciones para ligar recurren al Bardo de Avon para hacer más atractiva su propuesta.

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Shakespeare y lo porno

Grindr la pionera en este tipo de aplicaciones para ligar orientada al público gay, ha lanzado un vídeo protagonizado por la estrella del porno Colby Keller en el que recita el texto de Las siete edades del hombre de su obra Como gustéis (buscando paralelismos: a Cervantes ¿quién podría recitarle, acaso Nacho Vidal?). Ahora sólo falta que Tinder, la equivalente para el público heterosexual, copie la idea para que lo de ligar en la era digital se tiña de atractivo literario.

10Nadie como Shakespeare para retratar las pasiones del hombre, las grandezas y las miserias; el tándem pornografía-Shakespeare resulta de lo más natural si lo recita además un representante de una nueva corriente en la industria del sexo. Colby Keller es una estrella del porno, pero también es un artista, antropólogo y comunista, que ha hecho de su incursión en el mundo del porno una herramienta para un discurso teórico-práctico de contundentes premisas:

“El sistema no quiere personas conscientes, reflexivas y sexualmente satisfechas. Nos quiere tristes, vacíos, celosos y con ganas de traicionar al de al lado por un poco de confort extra”

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Porno para mujeres el libro de la directora de cine Erika Lust

En una sociedad en la que el exhibicionismo es una obsesión, la última frontera es la pornografía. La obscenidad publicitaria, política y ética hace que la pornografía esté más que instalada en el discurso de los medios, incluso cuando el sexo no está presente. La gente regala su intimidad a través de las redes; pero la sospecha de un pezón se censura en Instagram. La esquizofrenia de lo políticamente correcto llegando a los extremos.

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Amarna Miller, ¿la estrella porno de los hipsters?

La erotización, el exhibicionismo omnipresente lo satura todo, desactivando cualquier carga subversiva. Tal vez sea por eso, que el último asalto a la legitimidad cultural en nuestros días: sea el acceso de las estrellas del porno a los medios de masas con discursos que descolocan estereotipos.

Las estrellas del porno Sasha Grey, Amarna Miller, o la directora de cine érotico Erika Lust: están ganando protagonismo en los medios generalistas a fuerza de exhibir intelecto sin dejar de reivindicar su presencia en el mundo del porno.

Que su exhibicionismo literario y cultural peque de ostentoso en algún caso, no es relevante, cuando lo interesante no es lo que puedan decir (que también, según el caso) sino el cuestionamiento que su mera presencia plantea sobre cuestiones como: la libertad sexual, el feminismo, la teoría de los géneros, la explotación sexual y laboral o los tabúes que siguen vigentes en el hipócrita discurso de esos masa-media de los que hablaba la querida Chus Lampreave.

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Vistiendo libros, desnudando personas; lecturas de camuflaje, lecturas de exhibición. Empezamos con vacuas formas de disimular las carencias culturales; y terminamos con gente que lo enseña todo, incluso sus gustos literarios. Justo es que cerremos con la banda sonora de la adaptación que Paco León ha hecho de una comedia australiana sobre parafilias sexuales, recién estrenada, a la que desde aquí añadiríamos una que no han tenido en cuenta: la bibliofilia.

Las grandes fiestas de la cultura en 2016

Este año que acabamos de estrenar viene cargado de eventos y celebraciones culturales. Sí amigos, más allá del panorama más que intenso que nos regalan cada día los informativos, hay vida, y la cultura en 2016 nos dará mucha. Ya sabéis que se cumplen 400 años de la muerte de los dos más grandes de la literatura -Cervantes y Shakespeare- pero, además, habrá muchas otras conmemoraciones literarias, exposiciones de arte de altura y una capitalidad cultural europea ostentada por la bella e incomparable San Sebastián-Donostia. Vamos a picotear en forma de ruta de pintxos por estos eventos culturales por si os inspiran acciones en la biblioteca.

El bardo y el manco

No es necesario esperar ni un segundo para empezar a disfrutar de las actividades que se organizarán este año en torno a Cervantes, porque algunas ya están en marcha. Desde mediados de diciembre y hasta el 1 de mayo en la sede central del Instituto Cervantes, en Madrid, puede visitarse la exposición “Miguel de Cervantes o el deseo de vivir”. La componen fotografías de José Manuel Navia -uno de nuestros mejores fotógrafos y un apasionado de la literatura- que recorren los lugares que fueron testigos de la azarosa vida del Manco: Lepanto, Argel, Orán Lisboa, Nápoles, Sicilia, Alcalá de Henares, Madrid, Toledo, La Mancha, Barcelona… Durante el año, la exposición viajará por otras ciudades españolas y por sedes del Instituto Cervantes en el exterior.

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Fotografía: (C) Jose Manuel Navia.

También muy pronto, desde esta misma semana, podéis asistir en el Museo Casa Cervantes de Valladolid al ciclo de conferencias “En torno a Cervantes”, en el que se repasará el personaje y el mito del escritor, El Quijote y sus múltiples lecturas.

En la Biblioteca Nacional de España, depositaria de la mejor colección cervantina existente en el mundo, se centrarán este año en tres proyectos:

  • La catalogación y digitalización de esa colección para incorporarlo a la Biblioteca Digital Hispánica, la creación del Portal Quijotes y la realización de una nueva versión del Quijote interactivo.
  • La exposición “Miguel de Cervantes: de la vida al mito”, que revisa la figura de Miguel de Cervantes y su conversión en un símbolo de la cultura y de la lengua española.
  • La Semana del Libro 2016 en el mes de abril, con una programación especial en la que coincidirán exposiciones sobre Cervantes, Shakespeare y el Inca Garcilaso de la Vega, para reunir las celebraciones de las letras hispánicas y universales.

Y hablando de celebraciones conjuntas, el Hay Festival, Acción Cultural Española (AC/E) y el British Council organizan un proyecto para revisar la influencia de Cervantes y Shakespeare en la literatura universal. Para ello, han seleccionado doce escritores contemporáneos que preparan sendos textos originales e inéditos en homenaje al Manco y al Bardo. Seis de esos autores son británicos y tendrán como referencia a Cervantes, y seis serán españoles y se inspirarán en Shakespeare. Estos relatos se lanzarán a finales de abril en una web biblingüe español-inglés y en libros impresos. Habrá también presentaciones en el Hay Festival de Gales, de Segovia y en otros hispanos.

Más conmemoraciones literarias

216_cultura_cela_conmadreEste año también será el año de Camilo José Cela. Se celebra el centenario de su nacimiento (11 de mayo) en iria Flavia, en Padrón (A Coruña). Adjuntamos foto de su infancia en el regazo de su madre para demostrar con hechos que, efectivamente, alguna vez fue un bebé. No parece haber, por el momento, un programa cerrado de actividades para celebrar al Nobel, pero desde la Fundación Pública que lleva su nombre y encabeza su hijo, dicen que trabajan en una nueva edición de “La Colmena”, que incluye párrafos eliminados por su padre por miedo a la censura, y los que ésta suprimió por su alto contenido sexual. Además, tienen idea, según Camilo José Cela Conde, de recuperar toda la obra del escritor, incluidas las notas de sus viajes.

Por su parte, en la Diputación de Guadalajara planean aprovechar la ocasión para relanzar el turismo de la provincia a propósito del “Viaje a la Alcarria” de Cela, y, aunque tampoco hay un programa concreto, han hablado de organizar conferencias, exposiciones, edición de libros, concursos escolares, la remodelación del Museo del Viaje a la Alcarria en el castillo de Torija e incluso la realización del mismo Viaje a la Alcarria del 6 al 15 de junio.

En todo caso, para seguir las actividades que se vayan organizando, nada mejor que seguir la web de la Fundación de Cela. Para recordarlo, en RNE podéis descargaros el podcast de un estupendo programa homenaje al Nobel, con toda la magia, casi olvidada, de la radio.

Entre los maestros de la literatura que se recordarán en 2016 destacan otro gallego, el gran Valle-Inclán, del que se cumplen 150 años de su nacimiento (28 de octubre); el irlandés James Joyce del que murió en Zurich hace 75 años este 13 de enero; y el galés Roald Dahl, que nació un 13 de septiembre de hace 100 años.

Fuera de la literatura, nos ponemos mucho más internacionales y más “pop” para recordar que en septiembre se celebrarán los 50 años de la emisión del primer episodio de “Star Treck”. Al principio no tuvo un éxito arrollador, pero ahí sigue, con legión de seguidores, y en este 2016 se estrenará una nueva producción cinematográfica de la saga, “Star Treck: más allá”, para todos esos galácticos que sobrevivan al tsunami “Star Wars”. Por cierto, el 15 de diciembre hará también medio siglo de la muerte de Walt Disney, el creador de ese otro imperio al que George Lucas vendió la saga de “Star Wars” por 4.000 millones de dólares de nada. Y ahora va y se queja de que no le gusta lo que han hecho en la última peli…Star Trek

De pintxos culturales por Donosti

Pero pasemos a temas más enriquecedores. El 20 de enero, coincidiendo con su tamborrada, San Sebastián-Donostia dará su pistoletazo de salida (o, mejor dicho, su redoble de partida) a la capitalidad cultural europea. Del 20 al 24 de enero tendrán lugar más de setenta iniciativas organizadas por medio centenar de agentes y espacios culturales para inaugurar la capitalidad, con un acto central el 23 de enero sobre el puente de Maria Cristina -un espectáculo diseñado por Hansel Cereza, ex de la Fura dels Baus– y la inauguración de la exposición 1966 | Gaur Konstelazionak |  2016, que revisa la irrupción del Grupo Gaur en los años sesenta, con obras de Oteiza y Chillida, entre otros.

El lema de la capitalidad es “Cultura para convivir” porque con las actividades que se desarrollarán durante todo el año, la ciudad pretende promover valores que favorezcan el desarrollo del pensamiento crítico y la aceptación del otro/otra, después de años de violencia. Por eso, entre los proyectos más destacados está “Tratado de paz”, un recorrido sobre las representaciones de la paz en la historia del arte, y “Chejov vs. Shakespeare”, una iniciativa en la que autores europeos intercambiarán cartas sobre la literatura, los conflictos y el papel de los escritores.

También destacan la celebración de la Cumbre Europea de la Diversidad Lingüística; proyectos como la Time Machine Soup, que promete un viaje en el tiempo a lo largo de la historia de Europa… con la sopa como elemento conductor (sic); el concierto con más músicos tocando simultáneamente celebrado jamás en Europa (serán miles); y, por supuesto, actividades relacionadas con los centenarios de la muerte de Shakespeare y Cervantes.

Acabamos así como comenzamos este post, con los más grandes. ¡Feliz año lleno de cultura en 2016!

Del periodismo hecho literatura, y otras recomendaciones del mes

Destacados1512_SvetlanaEsta entrada de recomendaciones sobre novedades para vuestra biblioteca va a estar especialmente dedicada a libros que nos hacen entender que el (buen) periodismo también puede ser (buena) literatura. Para ello, empezamos con la Premio Nobel 2015, Svetlana Alexiévich, que hace unos días recibía el galardón en Estocolmo, y de la que, como sabéis, solo se había editado en castellano su obra “Voces de Chernóbil” antes de recibir el galardón. Pues bien, empiezan a salir a la luz otras, como “El fin del «Homo sovieticus»”, que acaba de sacar Acantilado en la que da voz a cientos de damnificados por el terrible experimento que fue la URSS; o como la que destacamos aquí, “La guerra no tiene rostro de mujer”, su opera prima considerada una obra maestra del periodismo de investigación, que se acerca a las mujeres que combatieron en las filas del Ejército rojo o de los partisanos contra Hitler en la Segunda Guerra Mundial.

No escribo la historia de la guerra, sino la historia de los sentimientos”, ha dicho la autora de este libro. Hay relatos como los de una francotiradora que recuerda los escalofríos y el miedo que sacudieron su cuerpo el primer día que pasó del blanco de madera a un ser vivo, o como el de una de sus compañeras que, de los momentos de combate no recuerda pájaros ni otros colores que el negro y el rojo. Es, como ella misma denomina sus obras, una “novela colectiva”, una “novela de confesión”.

DestacadosNov15_periodismoYa en tierras nuestras, pero en la misma línea que une periodismo y literatura, hablamos de El periodismo es un cuento”, una recopilación de los mejores reportajes del escritor gallego Manuel Rivas, 59 para ser exactos, en los que habla con grandes dosis de ironía de periodismo, de idiosincrasias propias y ajenas, de la pobreza, del daño que se hace a la naturaleza y de otras tragedias.

Para Manuel Rivas -nos lo contaba hace poco en una entrevista para la revista Infobibliotecas- hay una información que está “en las calles y las plazas”, y que con los aires de cambio que han soplado últimamente en nuestro país, ha empezado a circular de otra forma. “Ahora la información y la historia emergen juntas frente a la convención estadística, ese intento de mostrar la realidad manejado por los tecnócratas (…) Solo necesitaba empezar a circular y superar a los perros guardianes que decía Paul Nizan, los intelectuales cuya misión era precisamente impedir que la información circule”.

Otras recomendaciones

Crónicas de la mafia. Íñigo Domínguez. Libros del K.O.

Seguimos con el género periodístico con este libro del corresponsal de “El Correo” en Roma, encontraréis “lo más bestia que he leído sobre Berlusconi y la mafia”, en palabras de su colega del diario El Mundo Irene Hernández Velasco, que seguro que ha leído muchas cosas sobre Berlusconi.

Contiene el relato de los principales episodios protagonizados por la Mafia tanto en Italia como en EE.UU, además de una completa filmografía sobre el tema, con más de 250 películas comentadas que supone todo un repaso a cómo ha ido evolucionando la figura del gánster en la gran pantalla, y la fascinación que nos produce. “Mediante multitud de historias y anécdotas sangrantes que van rápidamente de lo trágico a lo cómico y viceversa, el autor nos describe la exitosa inoculación de la mafia en el Estado italiano desde sus mismos inicios hasta nuestros días”, han dicho de este libro en la revista JotDown.

DestacadosNov15_CienciaFiccion“Ciencia ficción. Crónica visual del género más apasionante de la galaxia”. Guy Haley (ed.). Lunwerg Editores.

De Frankestein a Avatar, de Verne y H. G. Wells a Isaac Asimoz, George Lucas o Spielberg, esta guía recorre todos los subgéneros de la ciencia ficción, en todos sus formatos -literatura, cine, cómic, videojuegos…-, todo en 500 páginas llenas de universos lejanos, viajes en el tiempo, amenazas científicas, superheroes y futuros apocalípticos, y con mucho material gráfico añadido. Una obra esencial para los aficionados y eruditos de tu biblioteca.

¿De los Beatles o de los Rolling?

En nuestra página de destacados podréis encontrar muchas otras recomendaciones, pero desde aquí vamos a cerrar esta entrada con un par de clásicos, porque en el fondo es lo que somos. Por un lado, con la edición en vinilo y CD del único que concierto que The Beatles dieron en Madrid, en la plaza de toros de Las Ventas, el 2 de julio de 1965, hace 50 añitos de nada. Se trata de una grabación que realizó José Luís Álvarez, entonces director de la revista Fonorama, y que durante muchos años se creyó que no era más que una leyenda urbana. No se trata de una grabación pirata porque se hizo con el beneplácito, contrato mediante, del mánager de los de Liverpool, Brian Epstein, y dicen que la calidad del sonido es óptima. Desde luego, se han tomado su tiempo para editarla. No sé, igual tenían dudas: ¿funcionará? ¿Habrá mercado para un disco así?

Destacados1512_Beatles -anuncio conciertoY ya en DVD se ha editado The Rolling Stones From The Vault: The Marquee – Live In 1971, una actuación mítica de los míticos Jagger, Richard and Co, en el mítico Marquee Club de Londres, filmada por la televisión estadounidense un mes antes de que viera la luz el album “Sticky fingers”. En ella tocaban en directo por primera vez temas como “Brown Sugar”, “Dead Flowers”’, “Bitch” y uno de esos que pocas veces presentan en sus conciertos, “I Got The Blues”. Os dejamos precisamente con el vídeo de “Dead flowers”. Después de verlo estaréis de acuerdo conmigo en que en este concierto Jagger no puede estar más sexy con esa torerita de lentejuelas. Lo estaría incluso sin ella ;). ¡Feliz semana!

Un espacio para las bibliotecas en las Ciudades de la Literatura de la UNESCO

Barcelona ha presentado formalmente este 15 de julio su candidatura para formar parte de la Red de Ciudades Creativas de la UNESCO en calidad de Ciudad de la Literatura. Quiere obtener este respaldo para convertir a la literatura “un motor de desarrollo y progreso” para la ciudad, porque formar parte de la red, además de ser un instrumentos para la promoción de la ciudad hacia afuera y ante la propia ciudadanía, ayuda al intercambio de proyectos innovadores y buenas prácticas, y sirve como apoyo a proyectos de futuro del sector del libro. Y las bibliotecas están siendo parte de ello.

CiudadLiteratura_barcelonaLogoEl consorcio de Biblioteques de Barcelona es junto al Institut Ramon Llul y la Institució de les Lletres Catalanes, socio colaborador de la candidatura. En ella, además de resaltar el patrimonio literario de la ciudad, su calidad de capital editorial mundial en dos lenguas -el castellano y el catalán- y sus múltiples eventos alrededor del libro -desde Sant Jordi a Liber, pasando por la fiesta de la literatura infantil, BCN Negra, Kosmópolis, la Semana de la Poesía y el festival de Novela Histórica-, se hace especial mención de las bibliotecas como canal a través del cual la literatura llega a la sociedad. También se recuerda que Barcelona coopera con ciudades de países en desarrollo para impulsar bibliotecas y otros proyectos educativos.

Está muy bien que se tenga en cuenta el papel de las bibliotecas en este tipo de acciones, porque no siempre se corresponde con un apoyo tangible y real a las bibliotecas. La ciudad de Granada fue elegida en 2014 Ciudad de la Literatura por la UNESCO, la primera y por ahora única en un país de habla hispana que lo ha conseguido. Su elección fue recibida con protestas por parte de la Plataforma Ciudadana contra el cierre de la Biblioteca de Las Palomas, en el barrio de El Zaidín.

Denunciaban que el mismo Ayuntamiento que había cerrado la biblioteca es el que ahora obtenía el reconocimiento. “No podemos aceptar que la UNESCO haga la vista gorda al latrocinio acometido por este Ayuntamiento y su Concejal de Cultura (con la aquiescencia posterior de la Junta de Andalucía) cerrando la Biblioteca de las Palomas del Zaidín, templo de la literatura y el conocimiento para un pueblo tan necesitado de ambas cuestiones”, afirmaban en su blog. Afortunadamente, tras las elecciones municipales, el nuevo equipo de gobierno municipal, que sigue encabezado por el PP, está dando marcha atrás y ha anunciado que reabrirá la biblioteca. Parece que el espíritu de la Ciudad de la Literatura se esté materializando.CiudadesLiteratura_biblioLasPalomas

Lo que está claro es que patrimonio literario sobra en una y en otra ciudad. En Granada se reivindican el legado de Federico García Lorca -con el controvertido Centro Lorca, el Festival Internacional de Poesía y el premio internacional que lleva el nombre del poeta-, y también su situación privilegiada como enlace literario entre las culturas hispánicas y árabes. En Barcelona, se recuerda que la editorial más antigua del mundo -la de la Abadía de Montserrat, de 1499- es catalana y que la ciudad ha inspirado a escritores de todo el mundo, que la han inmortalizado en sus páginas. Nos vienen a la cabeza muchos de dentro de nuestras fronteras, como Eduardo Mendoza, Juan Marsé y Carmen Laforet, pero también de fuera, como George Orwell.

Las otras Ciudades de la Literatura

La Red de Ciudades Creativas de la UNESCO se articula en siete ejes temáticos, entre ellos el literario. Sus objetivos son reforzar la creación, producción, distribución y consumo de bienes y servicios culturales a escala local; promover la creatividad; ampliar el acceso y la participación en la vida cultural; e integrar las industrias culturales y creativas en los planes de desarrollo local. Como veis, en estos objetivos caben holgadamente las bibliotecas, que llevan toda la vida trabajando en el acceso democrático a la cultura.

Edimburgo (Reino Unido fue la primera urbe nombrada Ciudad de la Literatura. Fue en 2004, y posteriormente se han ido uniendo Melbourne (Australia), Iowa City (EE.UU), Dublín (Irlanda), Reikiavik (Islandia), Norwich (Reino Unido) Cracovia (Polonia), Heidelberg (Alemania), Praga, (República Checa), Dunedin (Nueva Zelanda) y, como ya hemos dicho, Granada.CiudadesLiteratura_Edimburgo08

En Edimburgo, a los largo de esta primera década como Ciudad de la Literatura las 140 bibliotecas y servicios de información con los que cuenta la ciudad han visto reforzado su papel. Con el apoyo del City of Literature Trust -la agencia de desarrollo que gestiona todas las acciones del programa-, se han unido para formar ELISA (Edinburgh Library & Information Services Agency), un organización que tiene como objetivo consolidar las relaciones entre esas bibliotecas y servicios, y también difundir la riqueza de conocimientos que tiene la capital escocesa. Además han participado activamente en algunos de los eventos más importantes del programa como la Campaña “Carry a poem” (Lleva un poema), que se tomaba su propio lema de forma muy literal: entre sus actividades incluida el tatuaje de poemas.

De vuelta a España, habrá que esperar hasta diciembre para saber si finalmente Barcelona entrará en este club literario. Ojalá sea así porque estamos seguros de que supondrá un buen impulso para el acceso a la cultura, la lectura y los servicios bibliotecarios de la ciudad. Y, mientras, en Granada seguro que el trabajo va dando sus primeros frutos. Por lo pronto, este 29 de julio abre sus puertas el Centro Lorca, después de meses de controversia, aunque al parecer aún sin el legado del poeta. Esperamos que el resto de proyectos, como la conversión del Carmen de los Mártires en Jardín de la Poesía, tengan un desarrollo más fluido. ¡Feliz semana!

Vidas con historia, historias con mucha vida: recomendaciones del mes

Estrenamos mes con una de las cosas que más nos gusta en esta vida: escarbar en las cajas de novedades para tocar, oler, ver y escuchar obras recién salidas del horno y listas para degustar. Ponemos unas cuantas en el escaparate, las que nos han entusiasmado, y de entre ellas hacemos esta selección de recomendaciones que esperamos que os guste. ¡Que aproveche!

“Roger Fry”, de Virginia Woolf (Lumen)

VirginiaWoolf_RogerFryTener en las manos un libro de Virginia Woolf para nosotros siempre es un lujo. En esta ocasión destacamos esta biografía del pintor y crítico de arte Roger Fry, que 1910 entró de lleno en la vida de Woolf y el Grupo Bloomsbury para ocupar un lugar central como inspirador de nuevas ideas, descubridor de nuevas obras de arte y nuevos artistas. Con él, Virginia Woolf descubrió a Cézanne y ya no hubo marcha atrás: desde entonces decidió que su escritura tenía que seguir el ritmo de los sentidos y no el que marca el calendario.

Escribir esta biografía le resultó a Virginia Woolf más difícil de lo esperado: sentía que estrujaba su cerebro “hasta dejarlo como el viejo trapo de una lavandera”. El 5 de enero de 1939, siete meses antes de su publicación definitiva, escribía en su diario: “el cerebro rodando todavía por el surco de la última frase” de la obra. En ella, Woolf, asidua lectora de biografías y memorias, intenta aproximarse al género desde la perspectiva experimental que caracterizó su escritura. Se lo cuestionaba todo, fuera de las convenciones: ¿qué es una vida? ¿cómo se escribe una biografía?

“Siempre nos quedará París”, de Ray Bradbury (Minotauro) 

Esta colección de relatos (y un poema final, “América”), publicada cuando Ray Bradbury rondaba los 90 años, hace que nos volvamos a encontrar con ese genio creador de universos sorprendentes, ingeniosos, absorbentes, conmovedores. Una madre que visita al destinatario del corazón de su hijo, unos ancianos con agorafobia, unas estrellas de la radio de los años 40 que cobran vida para ayudar a sus oyentes solitarios… historias que hablan de nuestras debilidades, y que emocionan. No es una colección que llegue a la altura de sus grandes obras de los años 50 del siglo pasado – sus cuentos reunidos en “el hombre ilustrado”, la distópica “Fahrenheit 451 o el clásico de la ciencia ficción “Crónicas marcianas”-, pero aún así es un libro para disfrutar. Porque Bradbury siempre nos acaba contando que, a pesar de los pesares, la vida es un viaje maravilloso.

 

Historias de aquí, con humor

YoquiseserSupermanPero basta ya de clásicos, es hora de descubrir letras frescas. Con su primera novela, “Yo quise ser Superman”, el actor Jordi Rebellón (Suma de Letras) nos trae una historia divertida, ácida y conmovedora sobre la aventura de la vida cotidiana que, tal y como están las cosas, sí que es asunto de superhéroes. En este caso, el protagonista descubre de repente que tiene superpoderes, y los tiene que aplicar a una tarea titánica: cuidar de un bebé. Ni se imaginaba lo difícil que le va a resultar. Dice Rebellón que la novela es una reflexión de lo que tenemos y lo que le gustaría a él que tuviésemos,” un grito sobre el derecho a opinar”. Por cierto, ya nos gustaría a nosotros contar con gadgetobrazos, mirada de rayos-x y velocidad supersónica para lidiar con niños. Falta nos hace.

Y seguimos con mucho humor, el que despliega Eduardo Salles en el blog cinismoilustrado.com, con centenares de miles de seguidores. y que ahora queda recopilado en el libro que aquí os presentamos, editado por Minotauro. Las ilustraciones de Salles están llenas divertida crítica social hacia todo en general, y hacia el uso de internet en particular. Aquí un par de ejemplos de lo más reciente en su blog, para haceros una idea de lo que se encuentro en el libro.

CinismoIlustrado_libros

 

Dinismoilustrado-Universidad

Recomendaciones en DVD

De lo que pasa en internet, de redes sociales y cibercrímenes habla Desconexión, el primer largometraje de ficción de Henry Alez Rubin, un realizador que viene del mundo de los documentales. Es un thriller trepidante de vidas cruzadas, de los que hacen pensar sobre los problemas que generan las nuevas tecnologías en nuestra sociedad. El reparto, integrado por Jason Bateman, Hope Davis, Frank Grillo y Paula Patton, entre otros, hace un buen trabajo. La película fue presentada en festivales como el de Venecia y el de Toronto con buenas críticas.

Hemos empezado esta entrada con una biografía y terminamos con otra, o, mejor dicho porque hablamos de cine, lo que ahora se llama una “biopic”, la del matemático británico Alan Turing, famoso por haber descifrado los códigos secretos nazis contenidos en la máquina Enigma, lclave de la victoria aliada sobre Hitler. Pero, no os creáis que Turing fue tratado por ello como un héroe; el “problema”: era homosexual y fue juzgado por ello. Dirigida por Morten Tyldum y protagonizada por Keira Knightley y Benedict Cumberbatch (protagonista de la serie Sherlock, y muy elogiado en el papel del matemático), “The Imitation Game” cuenta la historia, y por ello se llevó en 2014 el Óscar el Mejor guión Adaptado.

En nuestra web encontraréis el resto de recomendaciones del mes con más libros, literatura infantil y juvenil, cine y música. Y como “extra ball”, uno de esos vídeos que encontramos en Youtube y que nos emociona. Aquí lo encontraréis.

¡Feliz semana!

Clásicos de la literatura que cumplen años

Ahora que acabamos de celebrar la gran fiesta del libro (nada que ver con la tensión que se vive en otras grandes fiestas que se nos vienen encima, como, por ejemplo, la de la democracia 😉 ) queremos centrarnos en algunos grandes clásicos de la literatura obras que este año celebran aniversarios redondos. Multitud de eventos conmemoran en todo el mundo los 100 años de la publicación de “La metamorfosis” de Kafka, los 150 años de “Alicia en el país de las maravillas”, de Lewis Carroll, y los 400 años de la segunda parte de El Quijote, de Cervantes. Vamos a acercarnos un poquito a esas obras, a sus autores y a repasar las celebraciones que se avecinan.

MetamorfosisKafka_NordicaEmpezamos por el más reciente. Pocos autores han conseguido que su nombre se convierta en todo un símbolo de una forma de ver la realidad, y Kafka es uno de ellos. La realidad kafkiana está llena de simbolismo y de arquetipos sobre la alienación, de conflictos filosóficos, psicológicos y vitales, y “La metamorfosis” es uno de los mejores ejemplos de esa representación de la existencia. La transformación en insecto del humilde viajante Gregorio Samsa nos permite asistir a todo el proceso psicológico del protagonista y su familia para adaptarse, sobrevivir e intentar superar la situación. Es muy interesante la interpretación que hace el filósofo Fernando Bermejo Rubio sobre el significado de la obra, como lo es, aunque a otros niveles de erudicción, leer el prólogo de Borges incluyó en la edición traducida por él en 1938.

“La metamorfosis” se publicó por primera vez en la edición de octubre de 1915 de la revista literaria en alemán Die Weißen Blätter y la primera edición en forma de libro es de diciembre de 1915, editada por Kurt Wolf. En español se editó por primera vez en 1925 en la Revista de Occidente, aunque la traducción de Borges fuera posteriormente la más reconocida. Ahora, para celebrar este centenario, las editoriales Nórdica y Navona estrenan nuevas ediciones en español.

Alicia rocks

Si muchos grandes autores -empezando por el propio Borges y siguiendo por otros como Onetti y Nabokov- han confesado haberte visto influidos por Kafka, la nómina de los adictos a “Alicia en el País de las Maravillas” no se queda atrás. Adorada por surrealistas como Max Ernst, Aragon y Breton, reconocida por filósofos como Russell y Wittgenstein, su penetración en otras expresiones artísticas y no artísticas (teatro, cine, videoclips, música, marionetas, rutas turísticas, exposiciones) es prodigiosa. Es un libro enigmático, que va más allá de las fronteras de la literatura infantil, que critica sutilmente la sociedad victoriana con altas dosis de surrealismo, que fascina con sofisticados juegos literarios, lógicos y científicos en los que Lewis Carroll, reverendo y matemático del Christ Church College de Oxford, da vueltas a conceptos relacionados con el tiempo, la gravedad y la astronomía, entre otros.

La historia de cómo surge Alicia es bien conocida: Lewis Carroll, pseudónimo tras el que se escondía Charles Ludwig Dodgson, la inventa para amenizar el paseo en barco con uno de sus superiores y sus hijas. Una de ellas, Alicia Liddell, inspiró el personaje principal y animó a Carroll a poner la historia por escrito. Él le hizo caso (la influencia de la niña sobre el clérigo era enorme, y son muchas las historias que hablan de una relación algo más turbia), y finalmente se la regaló en la navidad de 1864. En julio del año siguiente aparecería publicada en libro. Hoy en día, dicen que es la obra británica más traducida exceptuando los trabajos de Shakespeare.

En cuanto a la conmemoración de los 150 años de la obra, los anglosajones en esto son únicos: el servicio de correos de Su Majestad, el Royal Mail, ya ha sacado una colección de diez sellos en honor a la obra inmortal, y existe una página web que ofrece un listado permanentemente actualizado con los actos relacionados con el aniversario: en estos momentos ofrece más de 100 en 10 países del mundo.

AliciaSellos150aniversarioAquí en España, la fiesta de la Literatura Amplificada Kosmopolis 15 le rindió homenaje , y la Xarxa de Biblioteques de Barcelona ha editado una estupenda guía de lectura en torno a la obra. Pero si de verdad queréis zambulliros en el mundo de Alicia, podéis reservar fecha para el que posiblemente sea el evento más emblemático de los que se celebrarán este año: el Alice’s Day que el próximo 4 de julio convertirá Oxford en el País de las Maravillas. En la web del Story Museum encontraréis toda la información.

El Quijote, segunda parte

Y nada mejor para cerrar este trío de grandes clásicos de la literatura que cumplen años que hablar de los 400 años que cumple la segunda parte de Don Quijote de la Mancha, que en esta segunda entrega pasa de “ingenioso hidalgo” a “ingenioso caballero”. Por la obra desfilan personajes variopintos como el Caballero de los Espejos, Maese Pedro y sus títeres, y la Condesa Trifaldi. Don Quijote continúa sus viajes y aventuras consciente ya de su fama y se deja agasajar, y al fin Sancho es nombrado gobernador de la ínsula Barataria. En el proceso, Quijote va perdiendo ideales, y Sancho los va ganando.

“Cervantes vivió en una sociedad de la sospecha, en la que la limpieza de sangre se había convertido en un instrumento de discriminación”, explicaba la académica de la Lengua Carmen Iglesias en el acto de celebración del centenario que la Real Academia Española celebró este mes de marzo en Argamasilla del Alba (Ciudad Real), lugar que tradicionalmente se considera el lugar de La Mancha de cuyo nombre Cervantes no quería acordarse. A su juicio, El Quijote aporta “una nueva visión del mundo que costó abrirse paso, donde la verdadera nobleza y virtud radica en los hechos de la persona y no en el nacimiento, sustituido muy pronto por el valor del dinero”. Tanto ha costado abrirse paso esta visión del mundo que aún hoy es una asignatura pendiente.

En cuanto a las actividades que se están organizando para celebrar la obra, destacan las de la Casa Cervantes de Valladolid, con un ciclo de poesía, talleres infantiles y lecturas  y las del Museo Casa Natal de Cervantes de Alcalá de Henares (Madrid), con exposiciones, talleres, y animaciones teatrales, entre otras. Y para acercar la obra a los más pequeños, nada como la adaptación para niños que ha realizado el también académico Arturo Pérez-Reverte y que explica en este vídeo.

Ahora os dejamos para que tengáis tiempo de lo importante: volver a leer estas obras maestras… y difundirlas en vuestra biblioteca. ¡Feliz semana!