Bibliotecas, librerías y otros comercios de proximidad

 

Tal vez será nuestra tradición católica que nos hace más pudorosos en eso del mercadeo en según que asuntos. Y pese a la herencia fenicia de nuestro pasado no podemos compararnos a los anglosajones cuyo calvinismo les exime de toda culpa a la hora de convertir en objeto de consumo lo que sea.

El caso que en nuestro país lo de unir instituciones culturales y comercio no termina de estar bien visto. En contraste el concepto de industrias culturales se ha implantado sin problemas: pero persiste una cierta idealización de la cultura que choca con que, por otro lado, seamos de los países con más piratería de contenidos culturales.

 

La tienda compacta de la Biblioteca Pública de Seattle.

 

Por eso atendiendo a nuestro negociado, el de las bibliotecas, no es habitual que una biblioteca tenga una tienda como sí pasa en los museos u otro tipo de centros culturales. En la BNE, es una librería la que cumple esta función, pero lejos del merchandising que explotan en los citados museos. ¿Será que hay que mantener a los mercaderes fuera del templo? No decimos ni que sí, ni que no: pero no deja de ser una pena por partida doble. Por un lado por la asociación de biblioteca con templo (inmovilismo) y, sobre todo, porque sería un alivio presupuestario contar con algo de calderilla si esos ingresos revierten en la propia biblioteca. En cambio en el mundo anglosajón bibliotecario ni se lo plantean: y ya están con la campaña de Navidad como si de unos grandes almacenes se tratase.

 

La tienda de la Biblioteca Pública de Seattle abierta.

 

Gemelos inspirados en Hamlet.

En la tienda online de la British Library ya han colgado los adornos para esta próxima Navidad. Y como fetichistas culturales que somos no podemos dejar de echar un ojo a su escaparate para maravillarnos/horrorizarnos con algunas de sus propuestas en forma de souvenirs. En algunos casos lo de que se comercie con la cultura en bibliotecas no está mal visto por el hecho en sí de comerciar, sino por las afrentas estéticas que ofrecen en forma de homenajes a los libros. Pero es que estamos hablando de un país en el que lo más distinguido se da la mano con lo más hortera: sin que nada altere lo más mínimo su famosa flema británica.

 

Jersey bibliotecario solo para valientes.

Para tu yo futuro: escríbetelas ahora, léelas en el futuro.

Kit personal de biblioteca: el kit definitivo para ser bibliotecario a la antigua usanza. Esto lo ponen a la venta en Toys”R”us y se agotan.

 

Este modelo de camiseta no la venden en la tienda de la British Library, sino en la de Nueva York, pero no gusta tanto que no podíamos dejar de ponerla.

Las bibliotecas deben inmiscuirse en su comunidad: es una exigencia básica que toda biblioteca que aspire a perdurar debe cumplir. Pero lo bibliotecario tiene muchos modos y formas de entrometerse en la vida comercial de sus comunidades.

Ya hemos hablado, en otros posts, de la iniciativa que las autoridades de Costa de Marfil pusieron en práctica, hace unos años, de llevar libros a las peluquerías y salones de belleza para fomentar la alfabetización de las mujeres. Pero si la práctica puesta en marcha en la ciudad alemana de Bad Sooden-Allendorf prospera: puede que dentro de poco en las librerías y bibliotecas, en vez del olor a libro, que tan poéticamente embelesa los sentidos del letraherido: sea el aroma de unos buenos embutidos lo que termine por seducir a la clientela en pleno auge del veganismo.

 

Las leyendas bibliófilas más morbosas siempre han hablado de los libros encuadernados con piel humana. Según el gran bibliófilo George Holbrook Jackson el tacto, en caso de ser cierta esta leyenda, sería similar a la piel de cerdo. En el caso de este libro forrado de jamón serrano (cual Lady Gaga en una entrega de premios) faltaría saber si es de pata negra el jamón, y sobre todo, el contenido.

 

Todos estamos obligados a innovar y reinventarnos. Si las bibliotecas se reconvierten en bares en Inglaterra, y hasta en cabarés, en la librería Frühauf de la citada ciudad alemana el crossover bibliotecario fue primero con una panadería, y ahora como no podía ser de otro modo en Alemania, es con una carnicería.

El eslogan de la estupenda librería La Casquería (en el mercado madrileño de San Fernando): “un libro debe fabricarse como un reloj y venderse como un salchichón” se ajusta como un guante a la propuesta de la librería alemana. ¿Qué será lo siguiente? El caso es que la idea surgió más de la necesidad que de un afán por unir salchichas y libros.

 

 

La familia propietaria de la librería, durante más de un siglo, estaba asistiendo al progresivo cierre de comercios en la plaza del mercado en la que se encuentra ubicada. El cierre de la panadería fue un mazazo para los vecinos de esta población de marcado carácter rural, muchos de avanzada edad, que se vieron desabastecidos de repente de uno de los comercios de proximidad que más comunidad ayudan a crear. Los propietarios de la librería lo tuvieron claro: y sin pensarlo un momento, hicieron hueco entre las estanterías de libros para poder ofrecer también pan.

Como relata ‘The New York Times‘ la iniciativa fue todo un éxito. Tanto es así que el panadero pudo salvar su trabajo, aunque no tuviese un establecimiento propio, pero sí un punto de venta de lo más peculiar: una librería.

Cartel anunciando la librería-ultramarinos. Fotografía de Gordon Welters para The New York Times.

La cosa fue yendo a más y el propietario de la librería ha terminado habilitando un espacio gourmet con productos alimenticios de la zona: y así tanto vende el último de libro de Carmen Korn (cuya trilogía Zeiten des Aufbruchs lleva miles de copias vendidas en Alemania) o una exquisita salchicha o embutido local.

Una iniciativa muy celebrada desde la Asociación Alemana de Ciudades y Municipios que han visto, como en las últimas décadas: poblaciones rurales y pequeños comunidades, se veían comercialmente asfixiadas por las grandes superficies. De este modo se consigue mantener ese comercio de proximidad que cohesiona los barrios y favorece las relaciones vecinales. Al autismo digital al que quieren abocarnos las nuevas tecnologías le salen resistencias por todas partes.

 

La recién estrenada adaptación de la novela de Mary Ann Shafer y Annie Barrows: sigue un poco la estela de ‘La librería’ de Coixet en lo que se refiere a unir mundo rural y libros. Lo único que nos inquieta de este recrearse en el amor por la lectura en entrañables comunidades es su adscripción al pasado. 

 

Pero si hay alguien que está al tanto de las evoluciones del mundo de las librerías y la cultura, dentro y fuera de nuestro país, es Txetxu Barandiarán. Bien como codirector de la revista ‘Texturas’, en su trabajo como consultor para pymes e instituciones del sector del libro, o como bloguero en su siempre interesante blog ‘Cambiando de tercio’: si se quiere saber cómo respira el mundo de las librerías se hará bien en seguirlo en las redes. Eso es lo que hacemos en Infobibliotecas y, por ello, rescatamos un fragmento de las impresiones que Barandiarán recogió en su viaje por tierras mexicanas en su post Librerías en proceso de reinvención constante. Concretamente las ideas que han puesto en marcha en la Librería del Ermitaño de la capital mexicana:

 

“Desde un principio supimos que como librería independiente de barrio dedicada al 100% a la venta exclusiva de libros no la íbamos a hacer. Incorporamos por tanto el servicio de cafetería […] decidimos hacer un nuevo esfuerzo y convertir la librería en un espacio que provea al pequeño consumidor, además de libros, de toda la gama de servicios que de manera conjunta ofrecemos: impresión, encuadernación artesanal e impresión en gran formato (plotter). […]  Incorporaremos artículos de particular interés para esas comunidades especializadas cercanas a nosotros.”

 

Cartel para el Día de las librerías 2018 que sugiere otro posible crossover librero entre librería y floristería.

 

Todos estos cruces, injertos, crossovers (sí otra vez el dichoso anglicismo) sirven sobre todo para desacralizar la cultura, desvestirla de esa solemnidad que muchas veces la ha alejado de determinados públicos. El aura del que hablaba Walter Benjamin ya es irrecuperable. Pero siempre habrá formas de convertir un objeto cultural en uno de consumo sin por ello degradarlo, desvirtuarlo. Una vez que críticos e intelectuales han perdido el peso que tenían antes: el gusto del consumidor marca la diferencia sea en libros, salchichas o panes. Y ese criterio de buen consumidor se ejercita en muchos más sitios que antes, pero hay uno que resiste y persiste: el supermercado de la cultura que librerías y bibliotecas, pese a todo, siguen representando. Y escuchando la locución del vídeo con el que cerramos no hay más que dejarse llevar y deambular por entre las estanterías. Señores clientes les damos la bienvenida a…

 

 

Ciento volando: una historia de poliamor cultural

 

¿Es posible amar dos personas a la vez? ¿y a tres, y a cuatro, y a cinco? ¿Esto de qué va? ¿de comunas jipis en pleno siglo XXI? ¿del amor libre en tiempos de asepsia digital? No, en todo caso iría de poliamor: esa nueva etiqueta que ha surgido para renombrar cosas más antiguas que la nana pero que los tiempos han vuelto a poner en primera plana.

 

Jules et Jim o el poliamor en los tiempos de la Nouvelle vague

El trío de La trama nupcial: el poliamor de los 80

 

Por muchos autobuses, campañas o proclamas que lacen unos y otros a favor o en contra de que nos amemos los unos a los otros, o los unos sobre los otros: en definitiva en cuestiones de amores cada uno se las apaña como mejor puede. Así pues ¿por qué iba a ser diferente hablando de cultura?

Como lanzábamos hace unos días a las redes: si te gustan las librerías tanto como las bibliotecas ¿será que practicas el poliamor cultural? No es por quitar la ilusión: pero en vista de lo complicadas que siempre han sido las cosas en lo relativo al amor y al sexo: la mejor etiqueta a la que suscribirse es la de poliamoroso cultural. Toda una promesa infinita de placeres sin fin.

 

 

En el número 16 de la revista Infobibliotecas se abordaba el mundo de las librerías. Que una revista cultural especializada en el mundo bibliotecario se acerque a las librerías es algo que entra dentro de toda lógica. Librerías y bibliotecas se han desarrollado por vías paralelas y, en muchas ocasiones, hasta comparten problemáticas similares.

Los ménage à trois en cambio les han dado más de un disgusto. Editoriales egoístas que han recelado de las bibliotecas, o administraciones fulleras que se resisten a pagar a tiempo. De ahí que no sonara raro que en más de uno de los artículos que integraban ese número 16 de la revista: se incidiese en la valentía que demostraban aquellos que, aún en estos tiempos, se lanzan a la aventura de abrir una librería. Y como mirar los toros desde la barrera no es una opción cuando de apostar por la cultura se trata: el jueves 21 de marzo de 2017, en pleno corazón del madrileño barrio de Malasaña, emprendía su vuelo Ciento volando, la que ya alguno ha denominado “la librería de las bibliotecas”.

 

 

Que esto tiene aires de publirreportaje no lo vamos a ocultar: pero siempre hay formas y formas para contar las cosas. Podríamos incidir en que es una librería que cuenta con un personal altamente cualificado, que aspira a servir a bibliotecas, pero por supuesto también a clientes de a pie, que incluirá un variada programación de actividades y eventos (sí eventos, antes eran actos, pero ahora son eventos) que atraigan a todo tipo de público.  Pero sería un panegírico que, por atractivo que suene, no resulta tan determinante como el juicio de uno de sus primeros clientes.

 

 

Su nombre es Nico y tiene 12 años. Su afición al fútbol le ha llevado a guardar obligadamente banquillo durante algunas semanas por culpa de una clavícula rota. Afortunadamente el grueso tercer volumen de las Memorias de Idhún de Laura Gallego, que le compraron en la flamante librería, le servirá para sobrellevar la lesión mucho mejor.

Fue él, quien al leer el nombre de la librería en el envoltorio de su regalo de cumpleaños exclamó: ¡qué buen nombre! Y si lo dice un joven de 12 años que apunta, además de habilidades futbolísticas, la promesa de ser un buen lector: ¿quién es capaz de contradecir al futuro?

 

El Nido de lecturas a las puertas de la Biblioteca de Cleveland

 

El último Nobel de Literatura cantaba que la respuesta estaba en el viento; y visto en perspectiva puede que el poliamor cultural ya estuviera en el aire hace tiempo.

En 2013 el artista estadounidense Mark Reigelman instaló a las puertas de la biblioteca pública de Cleveland su obra Nido de lecturas: una enorme estructura de maderas que conformaba un impresionante nido que jugaba con la idea de la biblioteca como refugio.

La arquitecta de origen hindú Anupama Kundoo, cubrió una plaza de Barcelona con libros cazados en pleno vuelo en 2014.

Y tres años después abre sus puertas Ciento volando en Madrid. ¿Casualidad? No lo parece. Algo flotaba en el aire, y no era el amor, era el poliamor entre bibliotecas, librerías y lectores.

 

 

Ciento volando, cultura y más. C/ Divino Pastor. Malasaña (Madrid)

 

Iconos culturales, en nuestros destacados del mes

Este mes de febrero, en nuestras recomendaciones, nos hemos puesto fanáticos, adoradores de iconos culturales, incondicionales de los mitos (nunca diremos mitómanos, como esos que dan patadas al diccionario). Nos da igual cine, que música, que libros. Todo nos vale en este ritual de genuflexiones. Si no nos creen, pasen y vean.

La librería más famosa del mundo”, de Jeremy Mercer (Malpaso Ediciones).

Los fanáticos frecuentan siempre sus lugares de culto, y entre gente como nosotros, idólatras del libro, las librerías son templos y refugios. Shakespeare & Co es una de las más emblemáticas del mundo, y la obra de Jeremy Mercer que destacamos hoy es la reconstrucción con licencia de novelista de la crónica de ese lugar que ha sido posada de grandes y pequeños escritores de todo el mundo. Allí podían buscar un techo que les acogiera, y algunos se quedaban meses.

ShakespeareCoFundada por Sylvia Beach (que ha pasado a la historia por este hecho y por haber publicado el “Ulises” de James Joyce), y comprada a la muerte de ésta por George Whitman, por allí dejaron su huella grandes como los de la Generación Beat, Samuel Beckett y Anaïs Nin. El libro es un maravilloso compendio de anécdotas literarias, casi un repertorio de las letras europeas y norteamericanas del s. XX.

George Lucas”. Masters of Cinema Series – Cahiers du Cinema. Karina Longworth (Phaidon Press Limited).

GeorgeLucascónicas como pocas son la saga de La Guerra de las Galaxias filmada por un tal George Lucas, y también las películas de Indiana Jones producidas por él y dirigidas por Steven Spielberg. En este libro -que forma parte de la colección Masters of Cinema, escritos por algunos de los críticos, periodistas y académicos más respetados del mundo- se presentan todos los trabajos de Lucas, con textos claros y concisos. Incluye imágenes de los rodajes, fotogramas y pósteres, datos biográficos y sinopsis de las películas. Todo muy informativo.

Omega: historia oral del álbum que unió a Enrique Morente, Lagartija Nick, Leonard Cohen y Federico García Lorca”. Bruno Galindo (Lengua de Trapo).

Del cine a la música, y de un referente internacional pasamos a iconos culturales patrios, aunque de lo más selectos. En este libro el periodista y poeta Bruno Galindo recompone, a partir de más de medio centenar de voces, la intrahistoria de un disco que ha hecho historia. Un álbum que revolucionó el flamenco y el rock, una obra que, como escribe Santiago Auserón en el prólogo, “más que un disco, es un movimiento cultural y social”. Es maravilloso leer cómo el fallecido Enrique Morente y Leonard Cohen hablan de flamenco y de Lorca, y también asistir a la narración de todo el proceso de gestación del LP (detalles etílicos incluidos) por medio de los testimonios de los protagonistas directos. Aquí podéis leer algunos extractos del libro. Un lujazo.

Ennio Morricone” – The Album (Membram)

Perdonad que seamos así de sinceros y radicales, pero si en vuestra colección musical no tenéis una buena recopilación de Ennio Morricone tendréis que replantearos qué clase de biblioteca sois 😉 Este señor ha compuesto la banda sonora de más de medio millar de películas y series de televisión, incluidos grandes clásicos del spaghetty western como “Por un puñado de dólares”, “La muerte tenía un precio” y “El bueno, el feo y el malo”, y otras películas cuyas bandas sonoras han hecho historia, como La misión y Cinema Paradiso. Es un compositor polifacético e innovador, y su capacidad de trabajo es legendaria. No puede faltar.

Novedades de cine

No queremos terminar hoy estas recomendaciones sin mencionar un par de novedades en DVD que son maravillas Made in Spain.

Magical Girl

Dirigida por Carlos Vermut e interpretada por Luis Bermejo, José Sacristán, Bárbara Lennie y Lucía Pollán, es una de las películas más complejas y sofisticadas que ha dado el cine español en los últimos años. Cine negro, con momentos hilarantes y también conmovedores. Brillante y perversa, no ha dejado de cosechar premios, entre ellos el reciente Goya a la mejor actriz protagonista para Bárbara Lennie.

Cinco días para danzar

Dirigida por José Andreu, esta película documental narra cómo dos bailarines, un holandés y una vasca, plantean un reto a los chavales de un instituto de San Sebastián: montar una coreografía en solo cinco días. La danza obligará a esos jóvenes a romper sus roles justo en el momento de sus vidas en el que se están forjando. Es una película independiente, financiada por medio de crowdfunding, que muestra el poder de ideas sutiles para cambiar la educación… y el mundo.

Five days to dance / teaser en español from SUICAfilms on Vimeo.

Y para acabar como empezamos, os dejamos con una canción mítica, en una versión delicada y brutal, poderosa y conmovedora: es el Stairway to heaven de Led Zeppelin interpretada por las hermanas Wilson (Heart), con los supervivientes de la banda -Robert Plant, Jimmy Page y John Paul Jones- asistiendo al espectáculo. Con actuaciones así acabas comprendiendo el poder de la música. ¡Que la fuerza os acompañe!

Voluntarios de libro para el fomento de la lectura

 ManosCada año, con la celebración cada 23 de abril del Día del Libro (ya sabemos, ahora queda lejano, pero esta historia merece ser contada) se suelen dar visibilidad a iniciativas de todo tipo vinculadas a la lectura y a esos artilugios con tapas, llenos de palabras impresas o electrónicas, de los que tanto hablamos en este blog. Una de las que más nos interesaron este año es la que nos llegó de hacesfalta.org, una web que funciona desde hace muchos años como herramienta imprescindible para poner en contacto a ONG y a las personas que quieren colaborar con ellas como voluntarias o trabajadoras.

 

La web recopilaba una serie de ofertas de voluntariado relacionadas con los libros y el fomento de la lectura que, además de ser lo que son (lo dicho, ofertas de voluntariado por si te interesa a tí, oh querido lector) pueden servir a las bibliotecas, instituciones y organizaciones educativas como ideas para inspirarse. Aquí seleccionamos tres ejemplos:

 

En Sevilla, Asociación para la Lucha Contra las Enfermedades Renales (ALCER)  busca personas voluntarias que tengan experiencia en animación a la lectura para dar continuidad al taller que organizan los martes por la tarde. Su intención es lograr que pacientes y familiares puedan pasar una tarde diferente, alejados de la enfermedad y centrados en los personajes de los libros. El perfil que buscan es personas con conocimientos de literatura, experiencia en dinamización de grupos y habilidades o empatía para ponerse en la situación de los demás. Aquí tenéis más información y la posibilidad de inscribiros si queréis colaborar.

 

Sin salir de Andalucía, nos vamos a Málaga y a MásLibrosLibresuna librería que parece más una biblioteca si no fuera porque en ella no es necesario devolver los libros. Para ser más claros: aquí los libros no se venden sino que se regalan. Cualquiera puede pasar por allí y llevarse los que quiera porque lo que buscan los impulsores de este proyecto colaborativo es la difusión de la lectura y otras formas culturales. Además, organizan talleres de lectura, de ópera, de escritura creativa, actividades mensuales de bookcrossing o liberación de libros, y otras cosas por el estilo.

 

Funcionan gracias a las donaciones de entidades y particulares y al trabajo de voluntarios, por lo que si tenéis ganas de colaborar podéis hacerlo en la administración de la librería, en la organización de actividades o en tareas de comunicación. No hace falta experiencia previa, pero sí una dedicación de entre 4 y 16 horas semanales y un compromiso continuado, lo que tiene su razón de ser porque gestionar un espacio con voluntarios no es nada sencillo, y la rotación permanente de personas es uno de los principales quebraderos de cabeza. Aquí podéis inscribiros si os interesa.

 

lecxitY terminamos en Tarragona, donde la Fundació Jaume Bofill -preocupada por la mejora de la educación y por la lucha contra las desigualdades sociales- busca personas que quieran participar en actividades extraescolares de lectura con niños de 9 a 12 años que estén en riesgo de exclusión. El objetivo es que los chavales mejoren sus capacidades de comprensión lectora, y ayudarles así a que mejoren en todas las materias lectivas. No piden experiencia previa ni formación específica, solo saber leer correctamente en catalán y tener ganas de hacerse corresponsable de la educación de un niño o una niña. La dedicación es de una hora en semana y aunque las actividades previstas para este curso terminaron a finales de mayo, aquí os dejamos más información por si queréis participar en las que organizarán, seguramente, para el curso próximo.

 

¿Conocéis otras experiencias que merezcan ser contadas? Como siempre somos todo oídos. ¡Feliz semana!