Bibliotecarios fuera de la zona de confort

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El inmovilismo es el mal hábito con el que siempre hay que romper

Ponerle un nombre a algo ya es limitarlo que decía el poeta; pero en cuestiones de Autoridades las bibliotecas debemos aparcar la poesía, y centrarnos en lo práctico.

Desde hace unos meses desde la web de la IFLA, es posible acceder en línea a una nueva web de Nombres de Personas: un esfuerzo colaborativo entre muchos países para unificar y eliminar cualquier confusión a la hora de crear puntos de acceso en los registros bibliográficos. España está entre los países que en 2015 actualizaron sus encabezamientos para nombres de personas; y poco a poco van sumándose más países. Sin duda el trabajo desarrollado por alcanzar la univocidad, es uno de los esfuerzos a agradecer a la profesión bibliotecaria.

Pero no deja de resultar paradójico, que por un lado nos esforcemos tanto por depurar cualquier confusión terminológica; mientras que las palabras que nos definen como institución y profesión, cada vez van difuminando más sus contornos.

d0eb5d9dca51cbd2e633360baae72bd5De la palabra biblioteca, lo único que se puede defender con convicción es el sufijo -teca; que se ha ido sumando a cada nuevo formato o servicio que ha surgido en las últimas décadas; y a bibliotecario, se le han sumado tantas atribuciones (community manager, dinamizadores sociales, bibliotecarios integrados, ¿para cuándo los apocalípticos?; o el blended librarian); que lo de simplemente biblio resulta más escaso que un pantalón pitillo para el increíble Hulk.

Puestos así, no es de extrañar que las apropiaciones indebidas no paren de darse. Bibliotecarios, se autodenominan los redactores de la Wikipedia (lo que no deja de ser un halago, al encerrar un reconocimiento al rigor de la profesión); o clubes de striptease de Las Vegas bajo nombres como The Gentlemen’s Library Club; o hasta armerías estadounidenses que practican el oxímoron bautizándose como Gun Library. Lo que queda claro es que pese a estereotipos rancios que persisten: biblioteca y bibliotecarios tienen un hueco bien ganado en la cultura popular.

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En el mundo anglosajón ha prosperado una expresión que, una vez aireado ese cierto tufillo a manual de autoayuda que exhala, podemos adaptar sin problemas: romper con nuestra zona de confort (breaking the comfort zone, que no es lo mismo que breaking bad, volverse malo, pero que tampoco nos vendría mal ante determinadas circunstancias). Arriesgarse, abrirse a nuevos retos, hacer cosas que no están propiamente dentro de lo que se entiende como trabajo bibliotecario, y que, en definitiva, pueden ser las que hagan que la profesión siga siendo relevante en el siglo XXI.

Pese a ello, no deja de resultar curioso como algunos bibliotecarios manifiestan, en ocasiones, su frustración por no poder dedicarse todo lo que quisieran a la catalogación, saturados como están por el resto de funciones a desarrollar en sus centros. Pervive en ellos la idea de que el perfil verdaderamente profesional de su trabajo, sigue centrándose en la catalogación; aún en tiempos en los que obsesionarse en exceso con el punto y coma que separa cada área de descripción bibliográfica: equivale a dibujar una diana para que impacte el meteorito que exterminó a los dinosaurios.

Por contra, sólo hay que rastrear un poco por la Red para toparse con más de un ejemplo de bibliotecarios que han salido de su zona de confort, y están ampliando los campos de acción para la profesión:

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T is for training: bibliotecarios-locutores

  • Maurice Coleman se podría decir que ejerce de locutor radiofónico. Técnico de la Biblioteca Pública del Condado de Harford (Estados Unidos), creó en 2008 T is for Training  (T de entrenamiento), un proyecto que a través de podcasts recoge debates entre sospechosos habituales (así denomina a los profesionales bibliotecarios que colaboran en el proyecto) en los que se abordan todas las temáticas más candentes del mundo bibliotecario.
  • Amanda Brennan, una bibliotecaria de Internet como ella misma se define (la memelibrarian).Amanda cursó estudios deBiblioteconomía, pero desde el principio tuvo claro que su campo de acción iba a ser virtual. Por eso, decidida, se ha especializado en el estudio de los famosos memes que atiborran las redes sociales; luchando por rescatarlos del maremágnum digital, y conservarlos como documentos que servirán para estudiar nuestro tiempo.

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    Amanda Brennan, la bibliotecaria de los memes

  • Katherine Donohue, una bibliotecaria de la Biblioteca The North Haven Memorial en Connecticut, apodada como Pan cake Lady, y que es la responsable de uno de esos programas de préstamo de materiales hasta ahora inéditos en una biblioteca, como son en este caso: moldes, sartenes y demás utensilios de cocina necesarios para hacer repostería.
  • La Reference Toronto Library, que ha acogido al movimiento de Repair Café. Un proyecto nacido en Ámsterdam que consiste en convocar reuniones para personas que quieren aprender a reparar objetos; con una filosofía que reivindica lo manual, y una manera de resistirse a la dictadura de la obsolescencia programada, que provoca que cada vez los objetos tengan una vida útil más reducida.

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  • La SM2 Serendipity Machine, una máquina para conectar personas a través de sus perfiles de intereses y conocimientos que tienen puesta en marcha en la muy moderna Nieuwe Bibliotheek, y que permite que gente con intereses en común entren en contacto gracias a la biblioteca, en la ciudad holandesa de Almere.

Tras estos ejemplos de centros y profesionales que rompen con las zonas de confort de la profesión: está más claro que lo de biblio- y -teca, son simples convenciones de las que nos servimos para entendernos. Ningún centro cultural como la biblioteca pública, ha alcanzado el siglo XXI abarcando más campos, ni atendiendo a un público más heterogéneo.

Seguir horadando caminos trillados sólo puede llevar a la irrelevancia; pero no hay razón para preocuparse, los tiempos no permiten que nadie pueda apoltronarse, y las bibliotecas y los bibliotecarios (o como quiera que terminen por llamarse): están más que acostumbrados a adaptarse al medio. Y, ¿quién sabe?, puede que dentro de poco, como cantaban The Ting Tings, terminen diciendo que ese no es su nombre.

Uso seguro de internet, también desde la biblioteca

Cada vez más a menudo vemos en los informativos de televisión a expertos que alertan sobre cuestiones como el aumento del ciberacoso sufrido por niños y niñas en las redes sociales, o la excesiva dependencia que muchos pequeños muestran por las pantallas. El uso seguro de internet se está convirtiendo en una cuestión importante porque para los nativos digitales la gran red es un espacio imprescindible para comunicarse con otras personas, informarse o expresarte. De hecho, según los datos del Estudio General de Medios correspondientes a 2012 (los que se encuentran disponibles en la red), algo más de un 30% de los niños de 4 años accede a internet, y ese porcentaje va subiendo progresivamente según van cumpliendo años hasta llegar al 94% de usuarios en el caso de los niños de y niñas de 13 años.

InternetusoSeguro_ciberacosoPor eso, desde las bibliotecas no se puede perder de vista el asunto de la seguridad en el uso de internet y las redes sociales por parte de niños y jóvenes. La IFLA acaba de publicar unas directrices que pueden ayudar a los bibliotecarios a abordar estos asuntos, en las que incluyen mensajes dirigidos a los padres, a los profesionales y a los propios niños. Vamos a ver sus principales aportaciones.

El papel de las bibliotecas

Aunque la mayor parte de los menores acceden a internet desde sus hogares o desde sus dispositivos móviles, muchos utilizan los equipamientos gratuitos de la biblioteca -y su wifi- para acceder a contenidos y redes sociales. Además de facilitar esa conexión gratuita, la biblioteca es un buen espacio para:

  • Enseñar a los niños sobre seguridad, intimidad y comportamiento online.
  • Proporcionar información y materiales que guíen a los padres, asesorar sobre las últimas tendencias en las redes sociales, y orientarles sobre cómo hablar con los hijos sobre el uso seguro de ellas.
  • Ayudar a niños y padres a abordar situaciones problemáticas.
  • Proporcionar información clara sobre la legislación en la materia.

PremioCILIT_nenesEstas acciones pueden tener forma de talleres puntuales y servicios permanentes. Hace poco hablábamos en este blog de un ejemplo de programa de educación digital dirigido a preescolares que ha sido galardonado en el Reino Unido con el premio “Libraries change lives”, y en el que se ha trabajado con niños y padres y madres que confesaban desconocer qué hacer para que el uso de internet por parte de sus hijos fuera seguro. Ese es un buen ejemplo, pero también es importante que en la misma biblioteca esté disponible para los usuarios información fácil de entender y en diferentes formatos (texto, imágenes, información verbal) sobre el uso seguro de internet.

En muchos casos será necesario reforzar primero el conocimiento y la formación de los propios profesionales de la biblioteca sobre las redes sociales, uso apropiado de las mismas, etiqueta, seguridad y privacidad. Teniendo en cuenta que es un entorno enormemente cambiante, esa formación debe estar siempre al día. Una herramienta muy interesante para manteneros informados sobre lo último en uso seguro de internet para niños y niñas es la web de Insafe, una plataforma europea de información y recursos sobre la materia.

Ya sabemos que, a menudo, esto se olvida, pero los profesionales de las bibliotecas no pueden en estos tiempos ignorar que internet y las redes sociales ocupan un lugar cada vez más destacado en la forma en que las personas acceden a la información y se comunican. Y los bibliotecarios deben conocer bien esos instrumentos para poder orientar a los usuarios en el uso adecuado si quieren seguir conectando con ellos.

Mensajes para niños y padres

Internet_usoseguro_ciberacoso-noEs importante partir de la idea de que internet es un lugar estupendo para aprender, descubrir, participar y comunicarse, pero que, como en cualquier otra cosa, existen riesgos. La IFLA y otras entidades como las asociaciones de padres y madres de alumnos recomiendan algunos mensajes clave dirigidos especialmente a niños y jóvenes:

  • Todo lo que haces en internet deja huella, y esa información puede ser accesible por personas que tú no controlas incluso dentro de cinco o diez años. Piénsalo bien antes de hacer comentarios o colgar fotografías.
  • Etiqueta: hay que tratar a los demás como te gustaría que te trataran a tí. Si eres víctima de ciberacoso, cuéntaselo a un adulto en el que confíes, alguien que te pueda ayudar. No sufras en silencio y conserva las pruebas si has recibido textos o imágenes desagradables.
  • Los amigos que sólo conoces en internet siguen siendo extraños. Es importante hacer entender a los niños que no deben quedar con ellos sin hablar primero con sus padres o un adulto que conozcas. Para los padres, es importante saber quienes son los amigos que tienen sus hijos en la red, igual que hacen con los que tienen fuera de ella.
  • Si hay algo que te hace sentir incómodo o que te molesta, díselo a tus padres, profesores, bibliotecarios u otros adultos en los que confíes. Te ayudarán.

Hay muchos materiales en la web que te pueden ayudar a ampliar esta información. Muy recomendable es esta página de la Federación de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos de Aragón, que incluso establece normas de uso por edades http://bit.ly/1SPZ4rp Esperemos que esta información os ayude a mejorar el servicio a vuestros usuarios más jóvenes. ¡Feliz semana!

“Vuelta al cole” con nuevas directrices para las bibliotecas escolares

Retomamos la actividad después de un descanso quincenal breve (pero intenso) con un tema muy bien traído para la época en la que estamos y que, además, presenta importantes novedades. Hablamos de las bibliotecas escolares, en las que toca poner la mirada en estos días y para las que la IFLA acaba de publicar la segunda edición de sus Directrices, renovadas y ampliadas, que tienen como objetivo guiar a la comunidad escolar y a los responsables de la toma de decisiones para la mejora de un recurso esencial en el aprendizaje. Tanto si en vuestro centro educativo existe un compromiso claro con la necesidad de tener una biblioteca escolar fuerte como si estáis en la batalla por lograrlo, este documento supondrá una ayuda muy valiosa. Vamos a resumir aquí sus principales aportaciones.

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El objetivo de las bibliotecas escolares

Sabemos que deben jugar un papel esencial para la mejora de la enseñanza pero, ¿cómo define la IFLA el objetivo principal por el que deben trabajar las bibliotecas escolares? Lo resume en una sola frase: formar estudiantes alfabetizados informacionalmente que participen de forma responsable y ética en la sociedad. Por estudiantes alfabetizados informacionalmente entiende alumnos que:

  • son competentes para orientar su propio aprendizaje, son conscientes de sus necesidades de información y participan activamente en el mundo de las ideas;
  • tienen confianza en su capacidad para resolver problemas y saben cómo localizar información relevante y fiable;
  • son capaces de gestionar herramientas tecnológicas para acceder a la información y de comunicar lo que han aprendido;
  • son capaces de operar con comodidad en situaciones en las que hay varias respuestas o ninguna respuesta;
  • buscan realizar trabajos de calidad;
  • son flexibles, capaces de adaptarse a los cambios y de trabajar tanto de forma individual como en grupo.

Lo que necesitan

Para poder cumplir con este ambicioso objetivo, es evidente que las bibliotecas escolares necesitan tener suficiente apoyo en dos sentidos: una legislación que las reconozca y regule, y financiación sostenible. Ese es un mensaje que es necesario hacer llegar alto y claro a las personas responsables de tomar decisiones al respecto.

Y dado que su tarea es compleja, especializada y de enorme importancia, es esencial que estén gestionadas por personal profesional, con, como mínimo, “el mismo nivel educativo y la misma preparación que el profesorado”, según marcan estas directrices. Además, recuerda que los aspectos más operativos de la gestión de las bibliotecas se gestionarán mejor por personal administrativo y técnico, lo que, de paso, liberará a los bibliotecarios escolares para poder dedicarse plenamente a su papel de formación, gestión y colaboración con la comunidad escolar.

Colecciones y actividades

Con los objetivos claros y los recursos que son necesarios también, toca hablar de la actividad de la biblioteca escolar. Respecto a los fondos es importante elaborar de forma colaborativa una política de desarrollo de la colección basada en dos ideas: por un lado, su elaboración debe ser colaborativa para incorporar el conocimiento que como expertos tienen los profesores en sus materias; y, por otro, debe estar en relación con el curriculum y con las necesidades e intereses particulares de la comunidad escolar, además de reflejar la diversidad social dentro y fuera de la escuela.

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Las directrices también hacen referencia a las actividades pedagógicas en las que debe centrarse la biblioteca escolar, y que no solo se dirigen al alumnado:

  • Alfabetización y promoción de la lectura.
  • Alfabetización en el uso de la información y los medios de comunicación.
  • Aprendizaje basado en la investigación y el pensamiento crítico.
  • Integración tecnológica.
  • Desarrollo profesional para los profesores.
  • Desarrollo de la afición a la cultura y la literatura

En sus recomendaciones, el nuevo documento de la IFLA hace referencia a algunos aspectos adicionales que merece la pena destacar. Por un lado, la necesidad de contar con un buen plan de desarrollo de lo que consideran los tres elementos esenciales para que funcione una biblioteca escolar: personal bibliotecario cualificado, una colección que funcione como apoyo para el curriculum escolar, y planificación específica para el crecimiento de la biblioteca.

Además destaca la necesidad de evaluar continuamente los servicios y programas bibliotecarios y el trabajo del personal. Es esencial no solo para garantizar que se cumplen objetivos y se mantienen niveles de calidad, sino también para contar con información que sirva para defender el valor de la biblioteca escolar. Porque ya sabemos que el papel que juegan en la enseñanza y el aprendizaje no siempre es bien entendido, ¿verdad?

Por eso, porque además del trabajo interno que se desarrolle por parte de la comunidad educativa, las bibliotecas escolares necesitan apoyo y reconocimiento dentro del sistema educativo, creemos que merece la pena destacar otra de las recomendaciones del informe: debe existir legislación adecuada en el nivel administrativo correspondiente (especialmente el autonómico, en el caso de España) que regule las responsabilidades en la creación, gestión y mejora continua de las bibliotecas escolares y los derechos a la igualdad en el acceso de los estudiantes, a la libertad de información, y el derecho a la propiedad intelectual.

Esta es una muy buena época para ponerse a trabajar en el ajuste de vuestras bibliotecas escolares a estas directrices. Si tenéis experiencias interesantes al respecto que queráis compartir estaremos encantados de difundirlas. Podéis contarlas en los comentarios a esta entrada o escribirnos a redessociales@infobibliotecas.com ¡Feliz vuelta al cole!

Bibliotecas y desarrollo sostenible II: las bibliotecas escolares, infantiles y juveniles

Seguimos con el resumen de la consulta realizada por la IFLA a sus secciones para dar visibilidad a ejemplos de buenas prácticas y recomendaciones para la acción para impulsar la relación entre bibliotecas y desarrollo sostenible. Si la semana pasada os hablábamos en este blog del papel de las bibliotecas públicas, del acceso a la información de las Administraciones Públicas y de la conservación del patrimonio, en esta nueva entrega nos centraremos en otros pilares fundamentales en la aportación de las bibliotecas al desarrollo y el bienestar de las personas: las bibliotecas escolares, y las infantiles y juveniles.

bibliotecaEscolar_cartelEn el capítulo sobre bibliotecas escolares, empezamos con un dato que lo dice casi todo. Dependiendo de los países tan sólo entre el 1 y el 10% de la población puede permitirse llevar a sus hijos a colegios con bibliotecas escolares de calidad. Dadle la vuelta a estos porcentajes (entre el 90 y el 99% no tiene dicho acceso), y se os helará la sangre. La IFLA hace todo un recorrido sobre las aportaciones que las bibliotecas escolares hacen (o deberían hacer) al desarrollo. Resumimos las que nos parecen más interesantes:

  • Son un espacio físico y digital abierto y accesible a todos y todas, que proporciona acceso a fuentes de información de calidad.
  • Son un lugar seguro en el que apoyar e impulsar la curiosidad, la creatividad y la orientación hacia el aprendizaje, un lugar en el que explorar todo tipo de materias.
  • Son un espacio en el que los estudiantes adquieren capacidades y la disposición para gestionar la información y generar conocimiento.
  • Son un espacio tecnológico que proporciona herramientas, software y asesoramiento para la creación, representación y difusión del conocimiento, y un lugar en el que la comunidad educativa puede aprender a usar de forma ética y segura las herramientas digitales.
  • Son un centro para la alfabetización en todas sus formas.
  • Son un espacio abierto para la organización de actividades educativas, culturales y profesionales para toda la comunidad.

Pero para que todo esto sea una realidad se necesitan leyes y financiación estable que garanticen:

  • La existencia de, al menos, un bibliotecario escolar cualificado adecuadamente para poder ejercer sus funciones de gestión bibliotecaria, alfabetización, colaboración con el profesorado y participación en la comunidad educativa.
  • Colecciones diversas y de alta calidad en todos los formatos (impreso, multimedia, digital).
  • Políticas y directrices claras para el desarrollo de los recursos necesarios para apoyar la capacitación de los estudiantes y su desarrollo intelectual.
  • Servicios de TICs que extiendan el alcance de la biblioteca a todas las áreas de la escuela y al hogar, con acceso a las colecciones, a los recursos comunitarios y a las herramientas para investigar, construir, presentar y compartir el conocimiento.

BibliotecaEscolar_ilustracionEl informe de la IFLA recuerda algunos estudios que han demostrado lo que parece obvio: el tamaño y la calidad de una biblioteca escolar, y su dotación con personal cualificado, son el mejor indicador para predecir unos buenos resultados académicos, con mayor incidencia, incluso que otros factores como los económicos.

Las bibliotecas como derecho

Cuanto antes comienza una persona a tener acceso a la información, más eficiente y duradero será dicho acceso. Las bibliotecas infantiles y juveniles son claves en algunos aspectos esenciales para el desarrollo social y económico de los países: hacen posible la igualdad de oportunidades en el acceso a la información y la alfabetización, motivan a los niños a convertirse en personas competentes y con confianza en sí mismos, y les facilitan en espacio en el que pueden experimentar por primera vez lo que significa ser un ciudadano de pleno derecho.

Así resume la IFLA el papel esencial que ocupan -o deben ocupar- las bibliotecas infantiles y juveniles en cualquier programa de desarrollo económico sostenible. Su aportación a dicho desarrollo es múltiple:

  • Como las bibliotecas escolares, proporcionan acceso a una gran variedad de recursos, información y herramientas seleccionados y de alta calidad, en todos tus formatos, incluido el digital.
  • Tienen profesionales cualificados que ayudan guían y enseñan a los usuarios más jóvenes a acceder y evaluar la información.
  • Organizan una gran variedad de programas y actividades para el fomento de la lectura, la alfabetización informacional y digital, el desarrollo de la creatividad, el trabajo conjunto con las familias…
  • Además de recursos y orientación, ofrecen un lugar seguro para niños y niñas en el que pueden hacer sus deberes y desarrollar habilidades sociales en igualdad.
  • Refuerzan a padres, madres y educadores, y participan en la comunidad, colaborando con escuelas, ONG y otras entidades.

La IFLA aporta una larga lista de ejemplos muy interesantes de trabajo de estas bibliotecas en todo el mundo. Vamos a mencionar solo unos pocos:

  • En Burkina Faso, Friends of African Village Libraries -una ONG dedicada a crear pequeñas bibliotecas rurales en África- ha producido fotolibros y ha creado un pequeño centro multimedia en la localidad de Houndé, donde utilizan escáneres e impresoras láser para producir libros en idiomas locales, con historias cercanas a sus realidades.Biblioteca_Burkina
  • En Bulgaria, la biblioteca regional Lyuben Karavelov ha puesto en marcha un proyecto de alfabetización financiera combinando con formación en tecnología móvil para niños y jóvenes en la localidad de Ruse, con el que les enseñan a gastar su dinero con sensatez y a ahorrar para el futuro.
  • 1303, la biblioteca pública de Munich tiene todo un programa con talleres para jóvenes, institutos, profesorado y padres y madres sobre la web 2.0, que incluyen temas como el ciberacoso, los principios éticos en los videojuegos y las formas de hacer política desde la web.

La Sección de Bibliotecas Infantiles y Juveniles de IFLA termina con varias recomendaciones escuetas y directas para apoyar estos servicios bibliotecarios esenciales para el desarrollo:

  • Garantizar no solo la financiación para las actividades diarias sino también financiación a largo plazo para estas bibliotecas, incluyéndolas como factores clave en las políticas nacionales y locales para el desarrollo.
  • Construcción de liderazgos.
  • Puesta en marcha de cursos de formación (inicial y continua) que incluya alfabetización informacional y TICs.
  • Financiación de equipamientos de TICs para las bibliotecas y de la formación en el uso de esas tecnologías el personal de las bibliotecas.
  • Apoyo a las redes y asociaciones de bibliotecarios infantiles.

Ahora que soplan vientos de cambio y que, como mínimo, se percibe cierta apertura hacia nuevos enfoques para el desarrollo económico y social en nuestro país después de la terrible crisis que estamos padeciendo, merece la pena que en España tomemos nota de estas reflexiones, recomendaciones y ejemplos. Porque creemos que con liderazgos fuertes desde las bibliotecas, con solo un poco de voluntad política e inversiones nada exuberantes, las bibliotecas pueden devolver unos beneficios exponenciales a las comunidades. Ojalá así sea. ¡Feliz semana!

Bibliotecas y desarrollo sostenible: ideas para la acción (I)

IFLA_UNagendaEn agosto se cumplirá un año de la aprobación de la Declaración de Lyon sobre Acceso a la Información y Desarrollo por la que la Federación Internacional de Asociaciones de Bibliotecarios y Bibliotecas (IFLA) y más de medio millar de instituciones educativas y culturales de todo el mundo -desde organizaciones bibliotecarias a universidades- reivindican la necesidad de garantizar el acceso igualitario a la información y el conocimiento para favorecer el desarrollo sostenible y mejorar la vida de las personas.

La declaración es un instrumento de presión para influir en la agenda de desarrollo de Naciones Unidas, y un año después de su aprobación, la IFLA ha publicado el resultado de una consulta realizada a sus diferentes secciones sobre la relación entre bibliotecas y desarrollo sostenible. Hay ejemplos e ideas muy interesantes que constituyen un excelente argumentario para la acción en la defensa y mejora de los servicios bibliotecarios. Aquí os presentamos una primera entrega de las más destacadas.

La bibliotecas, la nueva plaza del pueblo

Son espacios públicos donde todo el mundo es bienvenido y puede participar, hacen una aportación esencial al desarrollo del capital social, educativo y recreativo de las comunidades locales, y son un pilar importante de la democracia. Son las bibliotecas públicas, las nuevas “plazas del pueblo”.

Así reivindican desde la Sección de Bibliotecas Públicas el papel de éstas en el desarrollo sostenible de las comunidades. Los servicios bibliotecarios, las herramientas tecnológicas, los formatos de las colecciones y las necesidades de la población son diversas y siguen evolucionando a un ritmo acelerado, pero desde la sección identifican algunos ejes clave en la ecuación que une bibliotecas y desarrollo sostenible, como son la contribución de éstas a la alfabetización informacional y digital, el acceso de a la tecnología y los medios de comunicación, el apoyo a los creadores y al desarrollo de nuevas formas de creatividad, y el acceso a la información y las ideas. Y aportan valiosos ejemplos de buenas prácticas:

  • Las bibliotecas del Logan City Coucil (Australia) han desarrollado talleres de búsqueda de empleo para desempleados mayores, como madres que se reincorporan al mercado de trabajo, empresarios que han perdido sus negocios o trabajadores que sufren de forma continua períodos de paro.
  • En Kenia, la biblioteca pública de Buruburu tiene un bibliotecario digital móvil que lleva la magia de los ebooks a hospitales, escuelas y instituciones para jóvenes que han delinquido.
  • En la biblioteca pública de San Javier-La Loma, una localidad a las afueras de Medellín (Colombia) tenían un problema: cuando estaban diseñando sus servicios a la comunidad se dieron cuenta de que no existían mapas actualizados de la población desde 1071. Impulsaron un proyecto para elaborar mapas de la comunidad de forma participativa, con los vecinos decidiendo qué querían que se incluyeran en ellos y creando los mapas de sus propios vecindarios.

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  • En Croacia, la biblioteca de Rijeka organizó talleres para dar cauce a la creatividad de estudiantes y jóvenes desempleados con la publicación de una revista online muy atractiva, que aborda asuntos que realmente preocupan a la gente para hacer frente así al sensacionalismo de la prensa local.
  • En la biblioteca pública de Olsztyn (Polonia) han puesto en marcha un laboratorio de TICs, el MultiCentre, en el que los usuarios pueden componer música, dibujar caricaturas, producir películas de todo tipo, incluidas las de animación, y construir robots. Organizan cursos en cuatro módulos: MultiArt, MultiMusic, Multiciencia y MultiTec.

Más allá de estos ejemplos (y nos cuentan muchos más), la sección de bibliotecas públicas hace una serie de recomendaciones para el desarrollo de políticas públicas. Desatacamos algunas:

  • Defender del acceso universal y gratuito a las bibliotecas públicas.
  • Apoyar la participación y la formación de las personas en las aptitudes y las habilidades necesarias para el aprendizaje, el acceso a la información y la alfabetización en todas sus formas.
  • Reconocer y apoyar la importancia de las bibliotecas públicas como lugares seguros y neutrales que contribuyen activamente al desarrollo del capital económico y social.
  • Defender a campañas internacionales la posición de las bibliotecas públicas como elemento clave para facilitar información esencial y de confianza.
  • Garantizar el uso de herramientas tecnológicas para el desarrollo empresarial, permitiendo que las bibliotecas estén bien equipadas y actualizadas en las TICs.
  • Defender una financiación fuerte de las bibliotecas públicas.

Desde otras secciones, se ha profundizado en algunos de estos aspectos. Los vemos a continuación.

Adquisiciones y desarrollo de colecciones

El acceso libre, gratuito e igualitario a información de calidad es esencial para el desarrollo sostenible, y para que esto sea posible es necesario que bibliotecas y centros de documentación tengan unas políticas de colecciones adecuadas. También lo es la potenciación del acceso abierto, y en particular el apoyo a los autores en esta materia para ayudar a que las comunidades científicas participen en la generación de información que pueda estar disponible de forma gratuita.biblioteca_ebooks

Desde la sección se han presentado algunas buenas prácticas en la materia, como el trabajo de la biblioteca de la Universidad de Deaking (Australia) en apoyo a los investigadores en sus publicaciones de acceso abierto, o la labor del Centro de Información de la Mujer de Georgia, que recopila información y trabaja por el desarrollo de valores democráticos a través de la protección de los derechos de las mujeres.

También han formulado una serie de recomendaciones para los responsables de la toma de decisiones políticas. Entre otras cosas, proponen:

  • Desarrollar modelos de negocio nuevos adaptados y más eficientes respecto al libro electrónico.
  • Permitir a las bibliotecas que adquieran y preserven materiales en todos los formatos, incluidos los electrónicos, extendiendo las excepciones que tienen en cuanto a derechos de autor también a los medios electrónicos.
  • Sensibilizar sobre aspectos éticos respecto a las bibliotecas, para garantizar una selección neutral de la información y los materiales que se adquieren.

 

Acceso a la información gubernamental

La Declaración de Lyon reconoce que el acceso a la información gubernamental es un requisito imprescindible para que los ciudadanos puedan mejorar sus vidas, y ayuda a los gobiernos a alcanzar sus objetivos de desarrollo. Las personas necesitan acceder a esa información para montar negocios, encontrar trabajo, desarrollar sus comunidades y encontrar oportunidades económicas, entre otras cosas.

Las bibliotecas gubernamentales juegan un papel crucial en esta materia, no solo ayudando a encontrar esa información, sino también, por ejemplo: contribuyendo a que los ciudadanos desarrollen las aptitudes necesarias para buscar, acceder, entender y usar la información; facilitando la tecnología, el asesoramiento y los servicios a nivel local y nacional para distribuir esa información; educando a los funcionarios públicos en el acceso a la información; y preservando la información gubernamental en todos los formatos en archivos históricos para que pueda ser usada por las generaciones futuras.

Por eso, desde la IFLA defienden que se reconozca la contribución de las bibliotecas y el personal bibliotecario en estas materias y en la ampliación del gobierno abierto, y que se desarrollen y mantengan en todos los países redes potentes de bibliotecas especializadas en información gubernamental para ayudar a la ciudadanía a acceder, usar y aplicar esa información en la consecución de los objetivos de desarrollo sostenible.

Conservación del patrimonio cultural

Pero ya sabemos que sin la conservación de la información no hay acceso a ella. Desde la sección especializada de la IFLA en la materia reivindican primero el papel de bibliotecas, archivos y otras instituciones culturales como guardianes del patrimonio y cómo esa preservación permite a los ciudadanos ejercer sus derechos culturales, sociales, económicos y políticos. Y para que esto sea posible, recomiendan algunas medidas:

  • Más recursos para llegar a las sectores de población con menos recursos, porque los archivos analógicos y digitales de muchas culturas están en peligro por la falta de financiación, espacios adecuados y conocimiento.
  • Un programa de formación que ayude a seguir elaborando buenas prácticas y protocolos de actuación, al intercambio, la mejora de las capacidades del personal que trabaja en estos servicios, y la revisión permanente de las normas ISO, NISO y otros estándares de actuación.

Y recuerdan algo que merece la pena no olvidar: se trata de preservar y celebrar la diversidad cultural que con el paso de los años se ha venido perdiendo, o que se ha suprimido por intereses varios. La era digital, con internet a la cabeza, facilita esta labor. Es una oportunidad que merece la pena aprovechar.

En la próxima entrega de este resumen de recomendaciones nos centraremos en la alfabetización, en las bibliotecas infantiles, juveniles, en las escolares, y en la contribución de las bibliotecas a la mejora de la salud de la población. Esperamos que os resulte útil. ¡Feliz semana!

Bibliotecas sostenibles: más allá de la biblioteca verde

Entre las ponencias que se presentaron en el Congreso Mundial de Bibliotecas e Información de la IFLA celebrado este verano en Lyon, nos llamó la atención la de Jeffrey Scherer, un arquitecto con 40 años de experiencia diseñando bibliotecas que puede poner en su curriculum el haber sido el artífice de más de 125 edificios dedicados a ellas en EEUU. Y nos llamó la atención el artículo porque Scherer no se limita a hablar de bibliotecas verdes que minimizan su impacto medioambiental, sino que va más allá. Desarrolla el concepto de bibliotecas sostenibles, no solo como aquellas que tienen en cuenta el medio ambiente, sino también las que buscan maximizar los impactos positivos en los ámbitos económico, social y cultural de la comunidad. En una época en la que todos damos muchas vueltas al futuro de las bibliotecas, este documento aporta una visión muy enriquecedora. Aquí lo resumimos.

Biblioteca-al-aire-libre-en-un-vinedo-en-BelgicaScherer habla de que las bibliotecas que tienen éxito son las que responden a sus comunidades creando servicios especialmente diseñados para cubrir sus necesidades. Como instituciones, las bibliotecas se están reafirmando como centros clave para el aprendizaje y el intercambio dentro de la comunidad, lo que ayuda a generar vínculos, a vertebrar esa comunidad a través de valores compartidos. Y esto es muy importante, especialmente en el contexto en el que nos encontramos ahora: dice que “al vincular de forma inextricable el comportamiento económico, medioambiental, social y cultural de la biblioteca dentro de la comunidad, aquella contribuye a una nueva forma de administrar que se resiste a limitarse al estrecho marco económico que prevalece en el discurso político” de estos tiempos. Viene muy a cuento, ¿verdad?

La clave está en establecer los equilibrios adecuados entre los cuatro puntos cardinales a la hora de diseñar espacios y servicios. Vamos por partes.

Los aspectos económicos

Para que cualquier institución tenga éxito es clave que cuente con un presupuesto saneado que le permita ofrecer a la ciudadanía lo que ésta demanda con un coste que sea considerado justo. Tener en cuenta los aspectos medioambientales, sociales y culturales permitirá a los responsables de los servicios bibliotecarios definir de forma más precisa un presupuesto adecuado y reforzará la valoración de las bibliotecas por parte de la comunidad porque ésta sentirá que responde con eficiencia a sus necesidades. ¿En qué medidas puede concretarse esto, por ejemplo? En la eliminación duplicidades, una buena gestión del as colecciones, el ahorro de energía energía y cualquier otra forma de ser más eficientes con el gasto. Todo ello permitirá destinar más dinero a nuevos servicios diseñados específicamente para la comunidad.

Además, y como de lo que se trata es de establecer relaciones de ida y vuelta con la comunidad, la biblioteca puede facilitar, en el ámbito económico, asesoramiento a las PYMES o funcionar como enlace entre los negocios locales y los ámbitos culturales y organizaciones sociales de la comunidad.

Los aspectos sociales

FullertonPublicLibrary-Logo-tagline-RGB-highScherer plantea que, en este ámbito, la biblioteca debe dedicarse continuamente a detectar y entender las necesidades cambiantes de los usuarios para conectar siempre con sus expectativas y ajustar su programación, no solo porque sea su obligación sino también porque así la biblioteca demuestra que le preocupa lo que ocurre en su barrio o en su pueblo. “Con el paso del tiempo, el proceso de escucha, ajuste y comunicación genera una historia compartida”, dice el arquitecto, aumenta el número de usuarios, y la economía local del conocimiento crece, y con ella su sostenibilidad.

Los aspectos medioambientales

Las bibliotecas públicas debe aplicarse a sí mismas, y promocionar, un comportamiento medioambiental responsable para ser sostenibles. La ponencia menciona algunos ejemplos de lo que se debería tener en cuenta a la hora de planificarlas y gestionarlas:

  • Estar situadas estratégicamente en la localidad para minimizar los desplazamientos y ser más eficientes en la prestación de servicios.
  • Cambiar sus prácticas operacionales y de limpieza.
  • Ajustar de forma continua sus infraestructuras tecnológicas.
  • Hacer seguimiento de su consumo y la generación de residuos.

Los aspectos culturales

La oferta de servicios culturales por parte de las bibliotecas es un imperativo ético imprescindible para preservar la identidad y los valores de la comunidad, dice Scherer. La oferta de teatro, arte, literatura, cine y música sirve como escaparate de la memoria colectiva, y, además, contribuye a impulsar la economía local porque conciencia sobre el papel que la cultura juega en la ciudad, el barrio o el pueblo. Además de extender las actividades en asociación con otras organizaciones culturales, es importante pensar en el diseño de la biblioteca para que se convierta en una aportación al patrimonio paisajístico local, y también para que ofrezca espacios para el intercambio y el diálogo entre los ciudadanos.

castelldefels0014-388bfdb35aSi queréis saber más, aquí tenéis el enlace a la ponencia (en inglés). No os perdáis la Matriz para una comunidad sostenible que presenta, en la que vincula muchas de las ideas que aquí os hemos resumido. Sabemos que hay bibliotecas en España que trabajan en esta línea, por ejemplo la Central de Castelldefels, de la que hablamos en el número 6 de nuestra revista, aquella que dedicamos al mecenazgo. Paseando por su web podréis ver todo lo que dan de sí las actividades de esta biblioteca.

Como siempre, los comentarios están abiertos para que compartáis con todos nosotros otras experiencias e ideas que aporten al común. ¡Feliz semana!

(La primera imagen corresponde a una biblioteca “plantada” por el artista Massimo Bartolini al aire libre en un viñedo en Bélgica. Más en la web ecologismos.com).