Memoria de grandes mujeres bibliotecarias

 

La American Library Association (ALA) lleva cinco años recopilando historias para una iniciativa que nos encanta: “Las mujeres en la historia de las bibliotecas”, una convocatoria pública para recuperar la historia de mujeres que han hecho una contribución importante y duradera a la biblioteconomía o a la biblioteca del barrio o de la ciudad, sean o no sean bibliotecarias. Las historias enviadas son publicadas -una cada día- durante el mes de marzo en la página de Women of Library History y si reciben suficientes como para alargar la iniciativa la extienden al resto del año. Para el Grupo de Trabajo Feminista de la ALA se trata de “subrayar legados que hoy podemos seguir disfrutando y compartir con los usuarios una parte de la historia de las bibliotecas”. Es la contribución de estas mujeres a sus comunidades a través de las bibliotecas.

La convocatoria da algunas pistas por las que guiarse a la hora de participar:

  • ¿alguna profesional ha cambiado tu perspectiva en el trabajo o te ha ayudado a mejorar?
  • ¿trabajas o eres usuario de una biblioteca que lleva un nombre de mujer?: ¡descubre quién era!
  • también se aceptan enlaces a publicaciones en Internet sobre mujeres que desarrollen o hayan desarrollado su trabajo o actividades dentro del ámbito bibliotecario.

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Hemos indagado aquí y allá un poco y no hemos encontrado en España una iniciativa similar. Por eso, y porque nos ha gustado mucho, hemos pensado hacer un poco de campaña para ver si alguien recoge el guante y se lanza a impulsarla. Preguntando en Twitter, @biblioSalvia nos decía que podrían lanzarse a ello desde facultades de Biblioteconomía, la Biblioteca Nacional o grupos de trabajo en colegios oficiales de bibliotecarios y documentalistas. ¿Quién se anima?

Por ahora, y para celebrar el 8 de marzo, Día Internacional de las Mujeres, vamos a hacer nuestra pequeña contribución recordando a dos mujeres que han hecho historia en las bibliotecas españolas, empezando por la pionera, “la Eva bibliotecaria”, como la llamaban en un artículo de la BNE: Ángela García Rives.

La pionera

Mueresbiblioteca_AngelaGarciaRivesAunque en el mundo anglosajón, las primeras bibliotecarias aparecen en la segunda mitad del siglo XIX, en el área mediterránea hubo que esperar hasta las primeras décadas del siglo XX para ver mujeres trabajando en bibliotecas. En España, Ángela García Rives fue en 1913 la primera mujer que aprobó una oposición para oficiales de tercer grado del cuerpo facultativo de Archiveros, bibliotecarios y Arqueólogos. Le venía de casta: su padre fue bibliotecario del Senado, y en la familia le dieron una educación digna de las señoritas “emancipadas” de la época: piano y estudios de maestra en la Escuela Normal de Madrid. No contenta con eso, gracias a la disposición por la que en 1910 se permitió el acceso de las mujeres a la universidad, pudo matricularse en Filosofía y Letras en la Universidad Central. Dos años después se licenciaba en Historia con Premio Extraordinario, y un año más tarde es cuando aprueba la oposición. Ya como bibliotecaria, pasó por Gijón, el Ministerio de Instrucción Pública y el Archivo General Central de Alcalá de Henares, antes de recalara en la Biblioteca Nacional. Allí se quedaría 46 años, hasta su jubilación.

Cuando ya estaba a punto de retirarse a principios de los años 60, sus compañeras bibliotecarias la recordaban como una persona menuda, con un físico frágil, muy educada y correcta, muy respetada… y muy conservadora. De hecho, nunca tuvo el más mínimo encontronazo con la dictadura franquista, a diferencia de otras bibliotecarias que fueron depuradas. Ese carácter conservador también se nota en un artículo suyo publicado en la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos en 1923: en él proponía normas sobre las obras que no debían servirse al público por su obscenidad, en cumplimiento del Reglamento de las Bibliotecas Públicas del Estado de 1901.Pero sobre todo, destacó su trabajo como jefa de Sección de Catalogación en la BNE, y su papel en la redacción de las reglas y sus clases en la Escuela de la Biblioteca.

 

 

Angelita, como la llamaban (cosas del sexismo de la época) cuando estaba a punto de jubilarse, también sobresalió por su aplicación al estudio. Se doctoró en 1917 con una tesis sobre Fernando VI y Doña Bárbara de Braganza. Estos comentarios sobre su tesis citados en este artículo son impagables para hacernos una idea de la visión que se tenía por aquel entonces de las mujeres en los ámbitos académicos: “escribe con impecable corrección, estilo sencillo y sobrio […] Ningún rasgo femenino -o que pase por tal- hallamos en la composición o el tono de la obra. Esta es serena, objetiva, ‘asexual’, podríamos decir. Igual que por pluma de mujer pudo ser escrita por pluma de varón. Revela ello un espíritu firme, disciplinado por el estudio”.

 

La bibliotecaria de Guadalajara

En julio de 2013, un grupo heterogéneo de bibliotecarios, escritores, libreros y otros ciudadanos se reunía en la Plaza Mayor de Guadalajara para iniciar un desfile a ritmo de dulzaina y tambor hasta la Biblioteca Pública, en la plaza Dávalos. Se dirigían a rendir homenaje, serenata bajo el balcón incluida, a Blanca Calvo, la mujer que en tres décadas al frente de la biblioteca la había convertido en una de las instituciones más respetadas de la ciudad, y una de las bibliotecas de referencia en España. Un mes después, Blanca Calvo se jubilaba, y sus amigos querían agradecerle su trabajo, cantando, comiendo y regalándole flores. Le dijeron que había hecho de la biblioteca “nuestra casa ideal”.

Mujeresbibliotecarias_BlancaCalvoComo nos contó en una entrevista a la revista Infobibliotecas, cuando Blanca Calvo llegó a Guadalajara en 1981 tras aprobar las oposiciones al Cuerpo de Bibliotecas del Estado, se encontró con una biblioteca pequeña y oscura, con un horario muy reducido. También venía de familia con oficio en la materia: su madre fue la directora de la Biblioteca de la Universidad de Valladolid, y a ella de pequeña le gustaba jugar a sellar libros. Cuando estudiaba filosofía y Letras no quería seguir los pasos de su madre, pero solo dos meses después de terminada la carrera, sin saber qué hacer, vio la convocatoria de las oposiciones y decidió probar. La ayuda que recibió de su madre en la preparación le hizo darse cuenta de la vocación de servicio público que tenía.

Junto a sus compañeros, Blanca Calvo hizo que en poco más de 30 años la Biblioteca de Guadalajara pasara de ser una institución del siglo XIX a una del siglo XXI: un centro dinámico, con una buena dosis de participación ciudadana, 40.000 socios (la mitad de la población de la ciudad), muy activo en llegar a colectivos que no pisaban antes una biblioteca, y pionero en actividades como los clubes de lectura. Hasta consiguió un récord Guinness al impulsar como alcaldesa de la ciudad en 1992 un maratón de cuanta cuentos que duró 24 horas y media. Quería visibilizar a los libreros de la ciudad y animar a la gente a leer. Como nos contaba en la entrevista, para ella la biblioteca es una patria y el principal cometido del bibliotecario es “divulgar y sacar el máximo rendimiento al patrimonio cultural” de la institución.

Y hasta aquí nuestra pequeña contribución a las historias de bibliotecarias que han hecho historia. ¿Nos ayudáis a hacer campaña para que el año próximo una iniciativa como la de la ALA sea realidad en España?

En 2015 se celebró en el Palau Robert de Barcelona la exposición: “BiblioTec. Cien años de estudio y de profesión bibliotecaria”, en la que se realizaba un estupendo recorrido cronológico desde la creación de la Escuela Superior de Bibliotecarias de Barcelona y la primera Red de Bibliotecas Populares de España. El vídeo de la exposición resultaba de lo más ilustrativo:

Cuestión de género

portada 8 portada 8Nuestro próximo número de la revista, el 8, ni más ni menos, nos ha quedado muy, muy femenino. Aprovechando la proximidad del pasado día de la Mujer Trabajadora, el 8 de marzo, hemos querido hablar de bibliotecarias, y hemos constatado que aún son una muy amplia mayoría en el universo biblio. Y a juzgar por las cifras de las escuelas de Biblioteconomía y Documentación, aún tardaremos décadas en lograr una igualdad (si es que se llega) de hombres y mujeres en el ámbito bibliotecario. Algunos de los entrevistados al respecto, como Arantza Urquía, Responsable de Bibliotecas de Donostia Kultura, nos hablan del escaso prestigio social de la profesión de bibliotecario como razón por la que las mujeres son mayoría. Al hilo del tema sobre mujeres, contamos con el Centro de Interés de la periodista cultural Paula Corroto, quien nos hace una magnífica selección de libros y blogs con los que entender lo que parece ser una labor compleja; ser mujer hoy.

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Ana Santos Aramburo, directora de la BNE

Y para ilustrar el tema, hemos entrevistado a algunas mujeres relevantes en el mundo del libro. Y tenemos una larga entrevista con Ana Santos Aramburo, directora de la Biblioteca Nacional de España y a Blanca Rosa Roca, fundadora y directora de Roca Editorial. Y por primera vez, nuestro ratón de biblioteca es una mujer, Ajo, micropoetisa de macroventas que nos regala algunos de sus minipoemas. Curiosamente, además de hablarnos de lo que supone ser mujer en su entorno profesional, las tres nos hablan de internet y de sus efectos en el mundo en el que se mueven, de una forma franca y abierta Para Aramburo, los lectores y visitantes digitales de la biblioteca online están supliendo con creces la pérdida de las visitas en sala; en los últimos cinco años han perdido un 10% de lectores presenciales,que se han descargado más de 14 millones de documentos digitales. Para Blanca Rosa Roca, internet es a la vez amenaza y oportunidad. Asegura haber perdido mucho con la piratería– un verdadero cáncer, dice– pero las redes también han favorecido nuevas ventas, nuevas formas de edición y sobre todo, nuevas formas de relación entre los escritores y los lectores.  Y para Ajo, internet le ofrece una herramienta mágica y poderosa para poner en práctica sus poemas; Twitter. Cuando no puedes escribir más que 140 caracteres, te salen micropoemas lo quieres o no.

Nuestra biblioteca con encanto de este número es la preciosa Sant Josep de Ontinyent. Y También hemos viajado a un pequeño pueblo de Guadalajara, Campilllo de Ranas, con cuya biblioteca inauguramos una nueva sección, Pequeñas Grandes Bibliotecas, sobre aquellos centros olvidados, que funcionan con muy poco apoyo institucional y se mantienen gracias al trabajo y las donaciones de voluntarios. imagesEn nuestros maridajes, volamos a La Habana, de la mano de Tania Valera y a través de la Trilogía Sucia de La Habana y la película Buena Vista Social Club. Una buena recomendación, como también lo es la selección de lecturas, películas y música, que hace la Biblioteca de Móstoles en este número. Os recordamos que estamos a punto de comenzar las vacaciones de Semana Santa y que un buen libro sigue siendo uno de los mejores planes para días de ocio. Y precisamente por eso, para que nos de tiempo a coger aire, leer mucho y dejar la mente en blanco algunos ratos al día, no volveremos a vernos por este blog hasta el proximo 21 de abril. Felices lecturas de pascua.