La biblioteca como barricada

Utilizar la palabra barricada, hace unos años, salvo que fuera en referencia al grupo de rock vasco, evocaba revoluciones decimonónicas, guerras antiguas que poco tenían que ver con el debate público que copaba los medios. En cambio en esta segunda transición que dicen estamos viviendo, los discursos se han llenado de figuras de estilo, que independientemente del contenido, remiten a esos tiempos.

Será que la moda vintage también alcanza a la política, y no todos saben customizarlo en un estilo propio y renovado. El caso es que unir biblioteca a barricada, se podría considerar una adhesión a alguno de los estilos en que nos quieren polarizar: y no, nuestro discurso va por libre, la única servidumbre que conoce es la de la defensa de la cultura.

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Ilustración del articulo Librarians for privacy de Zöe Carpenter, publicado en The Nation

La barricada es excluyente, y unirla al concepto de biblioteca abierta y sin muros que se preconiza para el siglo XXI suena contradictorio; pero también es protectora de lo que queda tras ella: y es desde ese sentido desde el que se utiliza en este post.

Barricada como autodefensa, como acogida, como protección de, y contra, muchos de los asuntos que nos afectan más directamente estos días.

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La Biblioteca de Kansas, con dicha fachada no hacen falta barricadas

PRIMERA BARRICADA

La más reciente y fulgurante barricada levantada por bibliotecarios acaba de suceder en el estado norteamericano de Kansas. El proyecto de ley HB 2719 ha sido desarrollado por los legisladores de Kansas, para dar más poder a los votantes a la hora de controlar los impuestos. Las decisiones serán establecidas por un órgano electo que decidiría sobre los recursos destinados a un gran número de instituciones públicas. La subsistencia de las bibliotecas pasaría a depender de este órgano electo en lugar de tener una asignación presupuestaria establecida por el Estado; lo cual pondría en peligro la supervivencia de muchas de las bibliotecas de la red.

La crónica que el Library journal hace de la noticia, te transmite la emoción como sólo los norteamericanos saben hacerlo. Una lucha contrarreloj para presentar las alegaciones pertinentes que consiguieran excluir a las bibliotecas del texto legal, que contó con la oposición frontal de los muy conservadores miembros de la asociación Americanos por la prosperidad. Dos de sus miembros, los hermanos Koch (Charles D. y David H.)  ya habían conseguido tumbar un referéndum a favor de una biblioteca en Plainfield, financiando una campaña de llamadas telefónicas automáticas.

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Los ultraconservadores y billonarios hermanos Koch han financiado al Tea Party, acciones en contra del sistema sanitario de Obama o boicots contra la Ley del clima. La financiación pública de las bibliotecas ha sido otro de sus objetivos a abatir.

KSLibsFoamFingersEl momento más emocionante fue la audiencia pública: unas 175 personas atestando la sala y con dedos de espuma diseñados para la ocasión en defensa de las bibliotecas. Los legisladores mostrándose sorprendidos al descubrir la cantidad de trabajos que los bibliotecarios desarrollan en sus centros; y el encendido alegato por parte los portavoces directores de bibliotecas, Matt Nojonen y Roger Carswell. Pocos días después el demócrata Tom Sawyer (con ese nombre el destino tenía que jugar a su favor por fuerza) presentó la enmienda para eliminar toda mención a las bibliotecas en la ley.

Sólo haría falta una banda sonora emotiva, poner a Tom Hanks y Julia Roberts de pareja de bibliotecarios que se enamoran mientras luchan juntos: para que la historia de unos bibliotecarios acaparase premios de la Academia, el próximo año.

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Cartel de la campaña defendiendo la titularidad pública de la Biblioteca de Birmingham

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Cartel diseñado por Jamie Reid (diseñador de muchas de las portadas míticas de discos punk) para salvar a la Kensal Rise Library

Quienes no tienen tanta épica a su favor son los bibliotecarios británicos. Según difundía la BBC, ya son más de 350 bibliotecas locales las que han echado el cierre desde que empezó la crisis.

Una situación límite la que se está viviendo en el Reino Unido, y que se agudiza con la progresiva privatización que de los servicios bibliotecarios, se lleva desarrollando en el mundo anglosajón desde la década de los 90.

El blog Stop the privatisation of Public Libraries es una buena fuente de información para estar al día de las movilizaciones y acciones que se desarrollan en defensa del acosado sistema público de bibliotecas.

 

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Alison Macrina, bibliotecaria activista por la privacidad del internauta en las bibliotecas. Fundadora de Library Freedom Project

SEGUNDA BARRICADA

Pero como se dijo al principio la barricada también sirve para protegerse de todo tipo de abusos, por ejemplo los que pueden infligir  sobre nuestra privacidad las autoridades a través de las nuevas tecnologías. Hace dos meses, la Biblioteca Pública de Las Naves en Valencia se convirtió en la segunda biblioteca del mundo en unirse al proyecto Tor. Este proyecto que permite navegar por Internet de forma anónima, es utilizado por miles de periodistas, activistas y personas amenazadas o perseguidas por regímenes totalitarios. Y todo empezó por la barricada levantada por Alison Macrina en una pequeña biblioteca de Watertown (Massachussets).

Tras las filtraciones de Edward Snowen, Macrina empezó por instalar herramientas que protegieran la privacidad de sus usuarios en los equipos de la biblioteca. De ahí al activismo a favor del software libre que permite mantenerse a salvo de intromisiones ajenas en nuestros periplos digitales: sólo hubo un paso. Casi sin pretenderlo se ha convertido en la instigadora de  todo un movimiento al que se van sumando bibliotecas (la última en Canadá), y que la ha llevado a convertirse en enemiga de la poderosa NSA (The Super Secret National Security Agency), que nos espía a todos a través de la red.

Fundadora del Library Freedom Project, Macrina no lo está teniendo fácil, pero ha convertido su apostolado en pos de la libertad en el uso de la red desde las bibliotecas, en la razón de su vida.

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Requisitos para ser una persona normal, la primera película de Leticia Dolera como directora

TERCERA BARRICADA

Según el último informe del Observatorio de la piratería y los hábitos de consumo (con todas las prevenciones que se quieran tomar por ser un informe elaborado por los principales damnificados): el 87% de los contenidos digitales consumidos en 2015 fueron ilegales, lo que ha causado al sector pérdidas de casi 1.700 euros. Es curioso que cada vez que se habla de formas para erradicar la piratería, y concienciar en el respeto a los derechos de los creadores: nunca se incluya a las bibliotecas en el debate.

En nuestro país el debate sobre la piratería está viciado desde el principio. Abordar el tema fuera de los latiguillos habituales se hace incómodo y difícil: los excesos de la SGAE, la codicia de las multinacionales, el derecho al libre acceso a la cultura. Todos estos argumentos se utilizan muchas veces como simples excusas para que recaiga en las autoridades toda la responsabilidad en la protección de los derechos de los creadores. Una hipócrita permisividad enquistada en la mentalidad de gran parte de la población; a la que no es difícil encontrarle paralelismos en otro orden de asuntos, que llevan años reflejándose en una situación política de la que todos somos responsables.

Sin título

La actriz, y recién debutante como directora de cine, Leticia Dolera, ha sido una de las pocas voces que se ha atrevido a dar un paso al frente y a denunciar la situación. Bajo el título Por una cultura sostenible, Dolera publicó un post en el blog que tiene en la revista Harper’s Bazaar en el que narra sus dificultades para eliminar su primera película como directora (Requisitos para ser una persona normal), de diferentes direcciones web que la ofrecen ilegalmente. Las declaraciones de la actriz resultan de lo más elocuentes:

“Cuando hablo de este tema con gente se ponen a la defensiva y tú te conviertes en el enemigo, en el que quiere vetar los derechos del internauta. No es así. Lo único que reclamo es un sistema regulado.

Casi siempre sale a colación la expresión “cultura libre”. Y a mí me preocupa seriamente la banalidad con la que se usa a veces.

Voy por partes, por un lado, la cultura sí está al alcance de todos ¿dónde?, en las bibliotecas públicas, lugares que merece la pena fomentar y cuidar, casi como si de templos se tratara. Ahí no sólo hay libros […] también hay música y películas y no, no sólo hay películas antiguas en blanco y negro o cine de autor […] sino también cine mainstream y de todos los géneros”

Gracias Leticia por decirlo alto y claro. ¿Por qué a nadie se le ha ocurrido utilizar las redes de bibliotecas públicas que tenemos en nuestro país para hacer campaña de sensibilización y de lucha contra la piratería? ¿por qué las industrias culturales y las autoridades competentes no han sabido aliarse con las bibliotecas y utilizarlas como barricadas contra esa mentalidad del todo gratis? Si se potenciase a las bibliotecas como sitios web desde los que poder descargarse libros, películas, música y videojuegos de forma legal: ¿no sería una manera inteligente de combatir el problema?

 

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Ingeniosa campaña para concienciar contra la piratería en la industria music de TBWA/Italia, creada por los artistas Mirco Pagano y Moreno De Turco: cadáveres de mitos de la música hechos con discos.

 

James Costos, el actual embajador de los Estados Unidos, declaraba que uno de sus objetivos de su representación diplomática en nuestro país pasaba por combatir la piratería de contenidos culturales (habiendo sido ejecutivo de HBO, con más razón). Los intereses comerciales de los Estados Unidos no son ninguna broma, y el propio Obama recurrió a la red de bibliotecas públicas de su país a la hora de difundir su proyecto de sistema sanitario público. ¿Sería muy ingenuo una acción conjunta entre el Ministerio de Cultura y la Embajada estadounidense para combatir la piratería de contenidos culturales de ambos países? Los beneficios serían mutuos.

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El potencial de las bibliotecas como instrumentos para el cambio social, puede ir más allá de las funciones que hasta ahora le han sido asignadas: y su infrautilización tan sólo demuestra una escasa altura de miras a la hora de concebirlas. Privatizaciones, privacidad y piratería: son sólo tres de los muchos ámbitos en los que las bibliotecas pueden actuar de barricadas para la defensa de derechos elementales.

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Cooperación europea para impulsar proyectos de alfabetización: la experiencia de @BiblioBarbera

(Marta Aliberch Sànchez, técnica especialista en la Biblioteca Esteve Paluzie de Barberà del Vallès (Barcelona), nos cuenta la apuesta de esta biblioteca por la alfabetización, ya sea lectora o digital, cómo uno de los pilares fundamentales de su servicio. En ese contexto se enmarca su participación en “Literacy for all“, un Grupo Europeo de Alfabetización creado por el Programa Grundtvig de la Unión Europea, que no solo les ha aportado la posibilidad de compartir experiencias, sino también de encontrar entidades con las que acceder a financiación europea en el marco de la convocatoria Erasmus + para impulsar nuevos programas. Esta es su experiencia. Esperamos que os sirva de inspiración, y a ellos les deseamos ¡suerte!)

LiteracyforallLiteracy for All es un grupo de trabajo a nivel europeo formado por bibliotecarios u otros profesionales relacionados con el papel educativo de las bibliotecas y, concretamente, en el contexto de la alfabetización para personas adultas, ya sea lectora, digital o numérica.

El Grupo nació a partir de una convocatoria del Programa Grundtvig de la UE donde ofrecían la posibilidad de asistir a un taller práctico en Suecia bajo el nombre de “El analfabetismo de adultos y las perspectivas de un segundo idioma: Hacia una colaboración de bibliotecas públicas en Europa”.

El taller consistía en conferencias por las mañanas sobre temas relacionados con el analfabetismo funcional, el papel de las bibliotecas en el aprendizaje al largo de la vida y la cohesión social, y por la tarde los miembros europeos invitados de diferentes países hacíamos talleres prácticos debatiendo y exponiendo las prácticas realizadas en cada biblioteca. En nuestro caso, fuimos la única representación española, y expusimos la actividad del Club de Lectura Fácil en catalán que realizamos conjuntamente con el Servicio Local de Catalán de nuestra localidad desde el año 2013.

Literacyforall_networkingEsta participación nos ha servido no sólo para intercambiar experiencias con otros colegas europeos en contacto a través de la cuenta cerrada del Facebook LITERACY FOR ALL – European Library Network, del Twitter o de conferencias vías Skype, sino que a la vez hemos establecido una misión conjunta de grupo y la presentación colaborativa de un Proyecto Estratégico Erasmus + titulado Literacy Houses (Casas de Alfabetización) entre 4 miembros del grupo (Holanda, Irlanda, Polonia y España) bajo la tutela de la Fundación de Lectura y Escritura. De forma breve, este proyecto colaborativo es un marco común para fomentar la alfabetización funcional en personas adultas en las bibliotecas públicas a través del trabajo en red entre la comunidad educativa de cada municipio, los voluntarios y los profesionales de los equipamientos bibliotecarios a través de cursos, talleres, asesoramiento, etc.

Sin duda, una magnífica oportunidad para lograr restar los índices de analfabetismo europeo que según las estadísticas es del 20% de la población europea entre los 16 a 65 años y fomentar el eje vertebrador de las bibliotecas públicas como un espacio de cohesión y participación social. A finales de julio saldremos de dudas en cuanto a la aprobación del proyecto. ¡Esperamos tener suerte!

Mecenable: una nueva herramienta para financiar proyectos en tu biblioteca

Hace un año hablábamos en nuestra revista sobre la situación generalizada de recortes en los presupuestos de las bibliotecas (que persiste como todos sabéis, y que continuará como se desprende de los Presupuestos Generales del Estado para 2015 ), y hablábamos de las expectativas de financiación alternativa para las bibliotecas que ofrecían las nueva leyes sobre mecenazgo que estaban aprobando las comunidades autónomas (Navarra, Andalucía) y la que tramitaba el Gobierno central. Finalmente, como tantas otras leyes prometidas, dicha Ley estatal de Mecenazgo no verá la luz en esta legislatura.

TMecenable_logoambién hablábamos de las experiencias que hay sobre mecenazgo en bibliotecas dentro y fuera de nuestras fronteras, pero hay una en concreto, de lo más interesante, de la que no pudimos dar cuenta entonces… simplemente porque acaba de nacer. Se llama Mecenable, y se trata de una asociación cultural sin ánimo de lucro formada por profesionales del sector cultural que se define como una plataforma de financiación colectiva. Haríais bien en tenerla en vuestros pensamientos de ahora en adelante.

Hemos hablado con Julián Marquina, uno de los impulsores del proyecto, y esto es lo que nos ha contado sobre él.

¿Cómo se os ocurre crear Mecenable?

Mecenable surge ante la necesidad de buscar nuevas vías de financiación en el ámbito de las bibliotecas, y ante el crecimiento del movimiento del crowdfunding. Todos somos conscientes de que los presupuestos destinados a las bibliotecas no están pasando por el mejor momento y no estamos dispuestos a quedarnos con los brazos cruzados. De ahí el nacimiento de esta nueva vía alternativa (no sustitutiva) para que las bibliotecas puedas tener un extra en la realización de actividades u otras compras.

¿Qué perfiles tenéis las personas que formáis parte de la asociación? ¿Recibís algún tipo de apoyo externo, público o privado?

JulianMarquinaTodos los perfiles de los integrantes de Mecenable están relacionados con el sector del libro y las bibliotecas, lo cual es un pro por el conocimiento del sector en el cual nos vamos a mover, pero también es un contra porque hay aspectos a los cuales no llegamos y nos están haciendo que se nos retrase el proyecto, como puede ser el ámbito tecnológico y la plataforma. No recibimos ningún tipo de apoyo por ninguna empresa privada ni por parte de la administración pública.

¿Qué tipo de proyectos tienen cabida en Mecenable?

Estamos abiertos a escuchar todas las necesidades de las instituciones culturales (ya sean bibliotecas, archivos, museos, editoriales… ). No nos cerramos a ningún tipo de proyecto. Lo que sí tenemos claro es que dichos proyectos tienen que tener una contraprestación para la sociedad a la cual sirve la institución. Comentar también que todos los proyectos pasan por un comité editorial que es el que le da viabilidad, o no, a su publicación en la plataforma.

¿Hay una cantidad mínima o máxima de dinero que se pueda solicitar?

No hay ningún tipo de limitación mínima ni máxima para los proyectos. Lo que sí aconsejamos es que es mejor hacer varios proyectos de pequeñas cantidades que un proyecto conjunto que solicite una gran cantidad de dinero.

¿Se admiten donaciones solo de particulares o también de empresas u otro tipo de entidades?

Se admiten todo tipo de donaciones, ya sea de particulares, empresas privada y, porqué no, de la misma administración.

¿Qué consejos podéis dar a una biblioteca que se esté planteando utilizar este tipo de financiación alternativa? ¿Cómo pueden identificar qué proyectos pueden ser viables?

Los consejos que le damos a las bibliotecas que se planteen esta vía alternativa de financiación es que no tengan miedo a probar, que realicen propuestas y campañas asumibles por las personas que tienen que realizar los donativos y que hagan una buena propuesta que llegue a impactar a los usuarios. Una buena propuesta que toque los sentimientos de las personas y esté acompañada por una buena imagen visual / audiovisual, que no se quede solamente en el texto.

Sobre la segunda pregunta planteada solamente comentar que la identificación de proyectos viables por parte de las instituciones tiene que ver con el sentimiento de necesidad que detecten en su comunidad. Si detectan que una actividad o un material es muy necesario para una biblioteca, por ejemplo, no tendrán problemas en conseguir el objetivo y el éxito de la campaña. Si ven que una actividad podría venir bien pero no tienen el respaldo de las personas in situ puede que esa campaña no sea la idónea para conseguir el objetivo de financiación.

¿Asesoráis de alguna manera sobre cómo debe plantear la biblioteca el crowdfundin, sobre qué tipo de proyectos puede funcionar mejor, la difusión, las recompensas que pueden utilizar?

El asesoramiento es fundamental para que las campañas lleguen a su objetivo. Tanto las bibliotecas como nosotros no podemos dejar que los proyectos que se suben a nuestras plataformas no consigan el éxito. Daría muy mala imagen. Una vez que aceptamos una propuesta nos ponemos a trabajar con la institución para conseguir que la campaña sea un éxito y pueda ser realizada. El tiempo nos dirá qué tipo de proyectos son los que van mejor en la plataforma. Y por supuesto, la difusión por nuestros canales sociales está asegurado.

Sobre el tema de recompensas, en principio pensamos en proyectos que no necesiten una contraprestación material individual por aportaciones, sino más bien una contraprestación material o inmaterial colectiva en los propios centros de las instituciones.

Mecenable_3DPodéis consultar toda la información sobre cómo funciona la plataforma en su página web www.mecenable.es. De todas formas, aquí os hacemos un pequeño resumen:

Si tienes un proyecto…

… no tienes más que entrar en la web de Mecenable e ir siguiendo las instrucciones. El primer paso es rellenar un formulario en el que hay que incluir una descripción detallada del proyecto y el objetivo económico que se pretende alcanzar. Más adelante tendrás que especificar los días en los que pretende lograr el objetivo (el proyecto puede mantenerse en la web entre 30 y 60 días) y un número de cuenta en el que se ingresaría el dinero recaudado. Como nos comentaba Julián Marquina, el equipo de Mecenable estudiará la propuesta enviada para confirmar que se cumplen los términos y condiciones de uso y hacer alguna recomendación, si es necesaria, antes de publicarla.

Mecenable_crowdfundingUna vez aprobados y publicados, será la institución la principal encargada de hacer la difusión del proyecto, pero contará con el apoyo de Mecenable en la difusión por las redes sociales. Podéis seguir sus cuentas en Facebook (si lo hacéis no olvidéis recomendar la página a vuestros amigos) y en Twitter.

Sólo se admitirán donaciones mientras se produzcan dentro del tiempo límite establecido. Si una vez cumplido el plazo se ha alcanzado al menos el 75% del objetivo económico, se puede estudiar ampliar el tiempo. Y en cuanto al coste, si no se consigue el 100% del objetivo no tendréis que pagar absolutamente nada. Si se alcanza, Mecenable solo os cobrará una comisión para cubrir gastos de gestión y mantenimiento de la plataforma. Es un buen trato, ¿no?

Por el momento, tenéis colgados en la web algunos ejemplos de campañas que os pueden servir de inspiración.

Se trata, según cuentan en su blog, de que las bibliotecas cuenten con una herramienta más para hacer pequeñas mejoras en “su casa”, pero también quieren que esta iniciativa sirva de llamada de atención a los poderes públicos de la importancia de invertir en las Bibliotecas, del impacto económico y social de las mismas en la sociedad. Lo que le deseamos desde aquí es mucho éxito.

La “marca biblioteca” y mucho más, en el nuevo número de la revista Infobibliotecas

nº06_revista baja-portada_TWNos cuenta Silvia Oviaño, la responsable de nuestra revista Infobibliotecas, que lleva un tiempo oyendo hablar mucho de “la marca España”, sin tener muy claro lo que significa (si alguien lo sabe y nos lo explica también a nosotros, le invitamos a una “relaxing cup of café con leche” donde quiera, sin pasarse con los lujos). Y dice que, en una de estas, también le dio por pensar si existe “la marca biblioteca”, y si vale algo.

Y parece que sí, que además de ser uno de los servicios más valorados por la ciudadanía, también lo es para patrocinadores y mecenas de la cultura, que ven toda una ventaja lo de asociarse con instituciones muy cercanas a las personas y apreciadas como pocas. Al menos es lo que está pasando (con los patrocinadores) en muchos países de nuestro entorno, y lo que empieza a pasar en el nuestro. Por eso, “la marca biblioteca” se ha convertido en el tema central del nuevo número de la revista, recién salida del horno, y que muchos habréis recibido ya en vuestra biblioteca. Aquí os hacemos un breve repaso de los contenidos, que vienen tan vibrantes que estamos empezando a acostumbrarnos bien, pero que muy bien…

Como decimos, el tema principal gira en torno a cómo las bibliotecas pueden empezar a diversificar sus fuentes de financiación, en medio de la crisis y los recortes, para incluir el patrocinio y el mecenazgo aprovechando que se preparan a nivel estatal y autonómico cambios legislativos en la materia, y que la “marca biblioteca” puede ser un activo muy atractivo para que las empresas -como parte de sus políticas de responsabilidad social– inviertan tiempo y/o dinero en colaborar en su sostenimiento.

El reportaje habla de las iniciativas legales en marcha, de los ejemplos de otros países que nos llevan la delantera al respecto, de ventajas, obstáculos y retos, y de algunos ejemplos muy interesantes, como el de la Biblioteca Central de Castelldefels, que solo entre enero y junio de este año ha organizado cerca de 500 actividades, el 88% de ellas patrocinadas, con una participación de 14.500 personas. Como complemento, la revista ofrece nueve consejos básicos para vender tu marca como biblioteca.

La antigua Casa de Fieras

CasafierasY hablando de ejemplos, en la sección “Bibliotecas con encanto”, este número nos acerca a la Eugenio Trías de Madrid, situada en pleno Parque del Retiro, en la antigua Casa de Fieras (si supiera cómo hacerlo y tuviera tiempo, incluiría aquí como efecto sonoro un rugido de león, que creo que quedaría muy bien). Esta flamante biblioteca ha nacido ya con una marca tan potente, que se incluye en los circuitos culturales por Madrid que organizan las agencias de viaje. Hay entrevista con su directora, Estela Gonzalo Muñoz, que dice que no se conforma con esto, sino que quiere que su centro se convierta en un lugar abierto y dinámico, con apoyo del tejido vecinal.

La gente de la revista también entrevista a la jefa de Gonzalo, Mª Luisa Cuenca, directora general de Archivos y Bibliotecas del Ayuntamiento de Madrid, que habla de los planes a largo plazo que están elaborando para las bibliotecas de la capital, y también de los más inmediatos, sin perder de vista la sostenibilidad (¿patrocinios?). Y nos deja mucho más tranquilos cuando afirma que para el Ayuntamiento, las biblios no son solo un servicio básico, como exige la ley, “sino también estratégico”, por lo que, gobierno y FMI mediante, se intentará seguir invirtiendo en nuevos centros y en mejoras para los ya existentes.

El trío de entrevistadas se completa con Blanca Calvo, durante décadas el alma de la Biblioteca de Guadalajara, una de las más respetadas del país, pionera en la creación de clubes de lectura y que cuenta con 40.000 socios, o lo que es lo mismo, la mitad de la población de la ciudad (¿Cómo te quedas?). Recién jubilada, Calvo regala este precioso titular: “La biblioteca es una patria”.

Mucha fotografía y mucho pop

Este número seis ha hecho también una buena parada en el mundo de la fotografía, tanto en la amateur con el Concurso de Fotolectura convocado por el Movimiento de Bibliotecas Rurales de la Comunidad de Madrid, como en la fotografía profesional: un artículo sobre la destrucción en París del archivo de Daniel Mordzinski, el “fotógrafo de los escritores”, que guardaba retratos originales, ahora irrecuperables de Borges, Cortázar y Cela, entre muchos otros; y una entrevista a Miguel Trillo, fotógrafo y “ratón de biblioteca”, que acaba de inaugurar en el ECCO de Cádiz “La estirpe de la calle”, primera retrospectiva de su obra, todo un repaso a más de tres décadas de trabajo fotografiando tribus urbanas por el mundo, desde los tiempos de la Movida madrileña hasta las tribus actuales más iconoclastas de Tokio o Shangai. Además, para saber más sobre tribus urbanas, el profesor Héctor Fouce nos ofrece una estupenda guía bibliográfica sobre el tema.

Y conectando unas cosas con otras ( o al menos intentándolo), acabo en la sección Maridajes, una de mis favoritas, que viene más pop que nunca con un repaso, cortesía del también profesor Juan Pecourt, a la novela de Nick Hornby “Juliet, desnuda”, pasando por “Alta fidelidad”, del mismo autor, llevada al cine por Stephen Frears, y por una banda de culto, Joy Division. La cosa va de fanáticos del pop, sección alternativos y malditos. Aquí un vídeo de Joy Division con Ian Curtis, trágico líder de la banda, en estado puro. Si estás en la biblio tendrás que escuchar con cascos.

Y hasta aquí nuestro resumen-aperitivo para aquellos a los que aún no les haya llegado la revista, que estará al caer. ¡Qué la disfrutéis! (Y si no os llega aún,  podéis subscribiros escribiendo a info@infobibliotecas.com o llamándonos al +(34) 986 090 806).