Problemas del primer mundo bibliotecario

 

Este post es en realidad una secuela (podríamos decir spin off pero ya hemos cubierto el cupo de anglicismos en esta frase) de la serie que se ha desarrollado en este blog durante las últimas tres semanas sobre Geopolítica bibliotecaria. Una serie que un tuitero mexicano nos pedía que continuáramos por su país, y cuya petición, ya hemos apuntado para la segunda temporada (de seguir así, en breve, nos compra Netflix los derechos para adaptarla).

Si repasamos a las potencias en pugna por el dominio global (EE.UU., China) a las emergentes o ‘intrigantes’ (India, Rusia); y algunos países latinoamericanos (Venezuela, Perú y Uruguay): lo cierto es que salvo las referencias a Finlandia: dejamos por completo de lado Europa. Tal vez porque la cercanía ha hecho que hayamos hablado en varias ocasiones del mundo bibliotecario europeo. Pero muy pocas veces relacionándolo directamente con el momento político que estamos viviendo.

 

Viñeta de Laura Pacheco.

 

La tira cómica de Laura Pacheco, Problemas del primer mundo, terminó de popularizar esta expresión que desde hace mucho recorría Internet para referirse a esas problemáticas del autodenominado mundo desarrollado que palidecen frente a los dramas y situaciones que se viven en otras latitudes menos afortunadas. Y como bien recuerda la Wikipedia que dijo el filósofo Slavoj Zizek: “centrarse en los “problemas reales” del Tercer Mundo es la forma última de escapismo, de evitación de la confrontación con los antagonismos en el seno de la propia sociedad“.

Paul Mason y sus ideas en torno al fin del capitalismo y el nuevo ( pese a las dificultades) luminoso mundo que nos espera.

¿Vamos a dejar de reivindicar lo necesario porque en otras partes del mundo la situación sea peor? Ese conformismo de índole religioso, ese aguantar los males de este mundo en la promesa de un mundo mejor no ha favorecido más que a los que ostentan el poder y quieren que todo siga igual. Y además en un mundo interrelacionado ninguna problemática se desarrolla en solitario, e incluso en un ámbito estrictamente local, siempre hay algo que la proyecta más allá de su radio de influencia más inmediato.

Si hemos podido extraer alguna conclusión tras el periplo de estas tres últimas semanas: es que frente a las bibliotecas como servicios públicos sustentados por los gobiernos se erige un concepto de biblioteca como punto de reunión y organización de la sociedad civil. Una de las cosas más difíciles al escribir un blog es provocar reacciones, y aún más, interacciones. Y está claro que la Geopolítica bibliotecaria ha conseguido provocarlas.

 

 

Desde Perú, Rosa Facio Astocondor (@rofacio en Twitter) que trabaja en la Biblioteca Nacional peruana, nos hacía llegar su interés por la situación en las bibliotecas rusas a raíz de las declaraciones del director de la biblioteca moscovita Fyodor Dostoevsky, que se recogían en la segunda entrega, sobre la manera en que la sociedad civil se está estructurando gracias a las bibliotecas. La propia Rosa nos contaba que también en su país las bibliotecas tienen que convertirse en centros que promuevan la participación activa de la comunidad, y más allá aún, en refugios seguros ante la ola de feminicidios que azota el país.

Líneas impredecibles se dibujan al hablar de bibliotecas a lo largo del mundo actual. Y de repente, te das cuenta de que pese a las diferencias abismales entre la realidad de unos países u otros: el valor que pueden aportar las bibliotecas se mantiene intacto. Rosa está convencida de que la sociedad civil organizada será quien aporte sostenibilidad a las bibliotecas en Latinoamérica: pero no solo en la parte sur del continente americano. Incluso en la cuna de las bibliotecas públicas, Reino Unido, la sociedad civil es la que se organiza para defenderlas.

 

La coqueta fachada trasera de la biblioteca de Stony Stratford: toda una superviviente.

 

Ya fue célebre la movilización que, allá por el lejano 2011, llevaron a cabo los vecinos de la pequeña población cercana a Londres de Stony Stratford ante la amenaza de cierre de su biblioteca. Se organizaron para retirar en préstamo todos los libros de la biblioteca para así enviar un mensaje claro a las autoridades. Siete años después y pese a los cientos de bibliotecas inglesas que han echado el cierre por falta de financiación pública, la biblioteca de Stony Stratford, continúa abierta. El pueblo unido (por su biblioteca) jamás será vencido.

El último libro publicado de Rowling bajo su seudónimo masculino de Robert Galbraith.

Sorpresas de lo geopolítico. La sociedad británica entroncando con la sociedad peruana a través de la sociedad civil. La ventaja de los británicos es que tienen a figuras con tirón mediático tan potentes como J.K. Rowling promoviendo campañas para apoyar a las bibliotecas británicas en pleno maremágnum por el Brexit.

La autora de Harry Potter, junto a figuras como Neil Gaiman, Joanne Harris o Philip Pullman, ha apoyado una petición de firmas para proteger los fondos públicos destinados a bibliotecas. Fue publicar su apoyo a la iniciativa y, en tan solo cuatro días, se consiguieron 10.000 firmas. Si la iniciativa consigue alcanzar las 100.000 firmas antes del 24 de marzo, el Parlamento, estaría obligado a admitir la petición y a debatirla.

 

Manifestación en Londres para salvar las bibliotecas inglesas.

 

No hace tanto, encontrar similitudes entre la situación de un país como Venezuela y Reino Unido era casi imposible: mundos y realidades distintas, por no decir opuestas. En cambio, si se observan desde prisma bibliotecario, las amenazas que se ciernen sobre la supervivencia de las bibliotecas de distintos continentes no se diferencian tanto. Sólo hay que cruzar el canal de La Mancha para que los paralelismos trasatlánticos-bibliotecarios vuelvan a dibujar una nueva coordenada que une Caracas con París.

El filósofo queer Paul B. Preciado analizaba recientemente en ‘El País‘ el movimiento de los chalecos amarillos franceses, y concluía, que se está dando un desplazamiento de las formas de opresión, pero también de resistencia y contestación. Según Preciado hay un cambio de paradigma y eso exige la invención de nuevas instituciones (¿eso incluirá a las bibliotecas?). El caso es que si en Caracas apedrean bibliotecas, en la culta y refinada Francia, les pegan fuego como relatábamos en Asalto a la biblioteca del distrito 18, la última, este pasado mes de julio en Nantes.

 

Una de las bibliotecas atacadas en Nantes.

 

Los violentos enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad en Nantes durante el pasado verano dejaron un saldo de destrucción y vandalismo, que una vez más, la sociedad civil organizándose ha conseguido resolver. Allá donde las autoridades no han sabido-conseguido aplacar el descontento social de parte de la población: llega la reacción espontánea de esa sociedad civil que se organizó y consiguió que, en pocos días, un gran número de donaciones abastecieran las estanterías de la nueva ubicación de la biblioteca.

 

 

 

Tras el éxito electoral del exmilitar Jair Bolsonaro en Brasil, el líder ultraderechista y vicepresidente de Italia, Matteo Salvini, hablaba de ‘una revolución del sentido común’, de un aire fresco (sic). La conexión ultraconservadora brasileño-italiana salta de nuevo el charco para dibujar una nueva coordenada geopolítica bibliotecaria. Si en Brasil se ha eliminado el Ministerio de Cultura, en Italia, se traslada a los funcionarios que no se pliegan a la censura que quieren imponer los políticos en las bibliotecas.

Los neopopulismos, si acaso por una fracción de segundo se paran a pergeñar algo parecido a una política cultural, reforzarían sin duda la ecuación biblioteca=sala de estudio. Es la mejor manera de aniquilarlas y desactivarlas. Asépticas salas de estudio que produzcan trabajadores precarios, sin referentes intelectuales, que eleven el PIB pero jamás el nivel cultural de la amada patria.

 

 

Ya contamos la historia de la directora de la biblioteca de Todi (Perugia), apartada de su puesto por negarse a censurar cuentos inclusivos sobre el colectivo LGTBIQ: y el pasado mes de enero, Fabiola Bernardini, presentó recurso ante los tribunales. Y una vez más, mientras dirimen los jueces y presionan los políticos, ha sido la sociedad civil la que ha acudido al rescate.

El pasado mes de octubre, un grupo de más de 200 usuarios de la biblioteca se organizaron para manifestarse en la escalinata de la iglesia de San Fortunato de la ciudad con un libro en las manos. Sus movilizaciones no han sido ajenas al hecho de que la ciudad de Todi haya logrado la denominación de “Ciudad que lee”: que otorga el Ministerio de Patrimonio y Actividades Culturales y el Centro por el Libro y la Lectura.

Su protesta por el acoso político al que están sometiendo a la bibliotecaria se celebró bajo la frase de Tina Anselmi, la primera mujer que fue ministra en Italia: “Comprendí entonces que para cambiar el mundo debemos estar allí“. Una frase de la que también se podrían haber apropiado los Sentinelle in piedi, el movimiento ultraconservador italiano que también recurre a ocupar plazas haciendo como que leen para protestar contra el matrimonio gay, el control de natalidad o el uso de preservativo. Un ejemplo de que una sociedad civil organizada no siempre tiene porque coincidir con una defensa de las libertades.

 

La revista católica Tempi celebrando las concentraciones del movimiento de los Sentinelle in piedi.

 

La madeja bibliogeopolítica se nos ha enmarañado de una manera imposible de deshacer en este post con tanto cruce trasatlántico. Tanto se nos ha liado que no queda espacio para más. Otro día tendremos que mirar al país que impone las directrices económicas que repercuten en muchos de los asuntos de los que aquí se ha hablado: Alemania. Pero no por el momento. No queremos que tanto jet lag bibliotecario nos haga perder el norte.

 

Geopolítica bibliotecaria 2

 

Proseguimos el periplo que iniciamos hace una semana por el panorama geopolítico mundial desde prisma bibliotecario. Y si en la primera parte cerrábamos con las burlas que Trump le dedicaba al primer ministro de la India a cuenta de la biblioteca que este país ha financiado en Afganistán: aprovechamos que ya estábamos por la zona para retomar el viaje por el siempre desconcertante país de Bollywood.

 

Sanam Teri Kasam (2016) taquillazo reciente de Bollywood con trasfondo bibliotecario y un argumento sin desperdicio. La protagonista es una bibliotecaria que no encuentra marido por considerarla todos fea. Tras enamorarse de un abogado en apuros se esforzará para cambiar de aspecto y convertirse en una mujer bella que consiga a su amor pese a las mil adversidades que se les presentan.

 

Cuadro-altar en homenaje al padre de la biblioteconomía en la India: el matemático y bibliotecario Shiyali Ramamrita Ranganathan.

La mayoría de adjetivos aplicados a países pecan de tópicos y reincidentes pero, el de desconcertante, sigue intacto en su capacidad para describir a un país con más de 1.200 millones de habitantes. En el ámbito bibliotecario, recientemente el Indian Public Library Movement (Movimiento por las bibliotecas públicas de la India) cumplía cinco años. Dicho movimiento busca dinamizar y potenciar a las cerca de 70000 bibliotecas públicas contabilizadas en el país que, en las últimas décadas, han visto como tanto sus colecciones como instalaciones languidecían progresivamente.

Lo primero que llama la atención de este movimiento es que esté patrocinado por la Asociación Nacional de Empresas de Software y Servicios: una organización sin ánimo de lucro que actúa como asociación comercial de la industria india de Tecnología de la Información y Externalización de Procesos de Negocios. Resulta cuando menos curioso que una organización volcada en la tecnología sea la que auspicie un movimiento por las bibliotecas. Pero en un país de contrastes como es la India: todo es posible. Y en este caso suena de lo más esperanzador.

 

 

Desde su creación en 2013 el Movimiento de Bibliotecas Públicas de la India ha alcanzado a 20 estados, y está presente en más de 100 distritos e implicado en más de 200 bibliotecas públicas. El propio Ministerio de Cultura está haciendo un esfuerzo por revitalizar a las bibliotecas como elementos fundamentales para el progreso de las generaciones futuras. Por ello la prioridad en las nuevas infraestructuras y equipamientos bibliotecarios se está centrando en los niños.

Una de las últimas iniciativas el programa Tecnhology Empowering Girls (TEG) recurre a las bibliotecas públicas para convertirlas en plataformas para que, adolescentes y mujeres de zonas marginales, puedan superar la brecha digital. Tecnología y mujeres: una combinación que denota el espíritu de progreso que puede hacer que, como vaticinaba la consultoría PwC, lleve al país asiático al segundo puesto como la economía más importante el planeta en 2040.

 

Analytics India Magazine es una publicación centrada en el progreso tecnológico que está configurando el futuro de la India a través de la promoción de ideas y personas que quieren cambiar el mundo. En una serie de artículos se centran en conversaciones con las mujeres del país más influyentes en este campo.

 

La celebrada novela de Amor Towles que recorre el siglo XX ruso desde la mirada de un aristócrata en arresto domiciliario en un hotel de lujo de la capital.

Al margen de ese triunvirato Estados Unidos-China-India queda una potencia que, aunque no esté en su momento más glorioso, sigue actuando/intrigando como en los mejores tiempos de la Guerra Fría para desestabilizar el tablero donde se juega la partida. Vladimir Putin aparece como la figura que, con una combinación muy 007, une venenos con nuevas tecnologías para fomentar el caos de sus competidores gracias a las redes sociales.

Las bibliotecas públicas no parecen quedar dentro de su campo de interés; y en cambio frente a esa amenaza en la sombra a la que todos los focos occidentales señalan: las bibliotecas rusas están viviendo un renacer.

En Moscú se acaba de remozar una de sus bibliotecas más emblemáticas: la biblioteca Fyodor Dostoevsky. Según relataban recientemente en la web de la emisora de radios NPR: las bibliotecas en Rusia están viviendo un resurgimiento que las convierte en centros muy valorados por una población joven que busca mucho más que un simple lugar de estudio. Siguiendo una tendencia que se está propagando por todo el orbe bibliotecario: el silencio ha dejado de ser una exigencia. Y así ensayos de grupos de teatro conviven con clubes de idiomas, conciertos, lecturas o conferencias alcanzando una media de tres a cuatro eventos diarios en dicha biblioteca.

Y los números cantan. Tras haber desechado cualquier idea conservadora sobre lo que debe ser una biblioteca: la Fyodor Dostoevsky ha pasado de una docena de visitantes diarios a más de 500.

 

La vanguardista biblioteca de San Petersburgo: M-86.

 

El ejemplo moscovita ha prendido en el resto de bibliotecas del país, y así, hace poco se celebró la Biblionoch (la noche bibliotecaria). En San Petersburgo algunas de sus bibliotecas más punteras organizaron diversos eventos según su especialización. En la Okhta Lab Library se han especializado en promover reuniones entre empresarios, artistas y científicos. Con su proyecto Science Slam jóvenes científicos presentan sus investigaciones. La M-86, la biblioteca más moderna de San Petersburgo, cuenta con espacios recreativos, salas de trabajo y equipos informáticos para diseñadores de medios. Además disponen de un estudio de grabación e ingeniería visual y realizan talleres de videoblogging, moda e historia de la moda.

Es suficiente con ver las fotos de las bibliotecas rusas para comprobar que nuestra insistencia por atender tanto a lo que se hace en el mundo anglosajón nos hace perder perspectiva respecto a lo mucho que se está moviendo el mundo bibliotecario en otras latitudes.

 

Plano de la Okhta Lab Library de San Petersburgo.

 

Puede que Putin no tenga nada que ver en este resurgir de las bibliotecas rusas pero, como señala el director de la Fyodor Dostoevsky, Andrei Lisitsky, los rusos estaban habituados a que el estado se encargara de todo, y ahora, están comprendiendo que pueden resolver sus propios asuntos reuniéndose en espacios públicos. Y esos espacios son las bibliotecas.

Los esfuerzos del primer ministro ruso por conseguir que su país juegue un papel determinante en el nuevo orden mundial cuentan con el potencial (estén o no a favor de su figura) de una creciente sociedad civil que está evolucionando precisamente alrededor de las bibliotecas públicas. Si en los planes del Kremlin entra dar cancha a esa sociedad que se organiza por sí misma, o no, el caso es que una ciudadanía formada y con capacidad de organización siempre es un activo para el progreso.

 

La muy espectacular Nikolai Gogol Library en San Petersburgo.

 

Lisistsky define a las bibliotecas como “centro de aprendizaje informal”. Y en esa informalidad se resumen muchas de las ideas sobre las que hemos dado vueltas en este blog otras veces. Si el aprendizaje continuo es un requisito imprescindible para vivir en el mundo de hoy: las bibliotecas permiten ese espíritu autodidacta que tanto fomentan las nuevas tecnologías pero en un entorno tutelado a demanda. Es decir, no sujeto a planes de estudio, pruebas, calificaciones ni exigencias de ningún tipo: en definitiva no académico: pero sí con el apoyo del personal y los servicios que ofrece la biblioteca. Y una ciudadanía así puede tener mucho que aportar al resurgimiento de su país más allá de las intrigas y tejemanejes propios de la alta política.

Nos resta una tercera etapa de este viaje para completar el recorrido. Pero eso será la semana que viene. Ahora solo queda despedirnos desde Rusia con amor, mucho amor, por las bibliotecas.

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Geopolítica bibliotecaria 1

 

Si la semana pasada bordeamos lo desconocido aventurándonos por las coordenadas del Triángulo de las Bermudas, y sus misterios, esta semana nos asomamos a un triángulo, hexágono, dodecaedro o lo que sea en que se configure el  (des) equilibrio geopolítico en el que se define el panorama de fuerzas que tensan el mundo de hoy.

 

La cuenta de Instagram del turco Ugur Gallen ha ganado mucha repercusión últimamente gracias a los montajes fotográficos que publica. En ellos confronta los conflictos armados y las situaciones de emergencia humanitaria, en la actualidad, con imágenes de la sociedad del bienestar.

 

Si todos nos plegamos a la geolocalización de los satélites, y gustosamente cedemos nuestras coordenadas a su control a través de nuestros dispositivos, echar un vistazo desde prisma bibliotecario a las fuerzas geopolíticas que están redefiniedo la Historia en estos momentos: puede ser una buena opción para ver el presente en perspectiva. Todo es demasiado inestable como para llegar a conclusiones. Pero si alguna vez el refrán de ‘a río revuelto, ganancia de pescadores’ se pudo considerar oportuno es en estos tiempos.

Nuestro periplo no tiene ningún afán exhaustivo. Antes que Willy Fog sería James Bond nuestro modelo: pero no por lo más obvio que cabría imaginarse. Saltamos de latitud en latitud, como 007, pero sin dry martini, sin esmoquin, ni cochazos, ni mansiones repletas de beldades en biquini. Los villanos (que no faltan) quedan a la elección de cada uno.

 

Empezamos en Europa con la estrella bibliotecaria del momento: la biblioteca finlandesa de Oodi. Patrón con el que todas las bibliotecas del mundo parece que se van a comparar a partir de ahora. No vamos a  describir las innovaciones, ni espacios fantásticos de esta biblioteca modelo. Para eso ya hay muchas noticias e incluso vídeos. Nuestro interés es el papel que juega un país que da lugar a centros así en el escenario global: porque de ese papel se podrá deducir su capacidad de influencia en el resto.

Finlandia forma parte de un continente al que el nuevo siglo no está tratando demasiado bien. Su capacidad de influencia en el nuevo orden mundial está en entredicho, sobre todo, si se confronta con Asia o América. Finlandia, junto con el resto de avanzadísimas sociedades nórdicas (o así reza el tópico) aunque miembros o no (el caso de Noruega) de la Unión Europea: mantienen una cierta distancia con el resto. Su envidiado estado del bienestar siempre es el espejo al que se recurre para mirarse y deprimirse ante el amorfo reflejo propio. Otro tanto cabe decir en cuanto a sistema educativo y prestaciones sociales. Si en asuntos tan esenciales no se ha conseguido trasladar su modelo, que las bibliotecas sigan teniendo tanta importancia, no parece que sea determinante para que el resto de países les imiten por ello. Prosigamos pues el viaje.

 

El polémico escritor chino Murong Xuecun declaró, hace unos años, que sus compatriotas inmersos en una economía de mercado salvaje no prestan mucha atención por la lectura. Noticias recientes, en cambio, le contradicen.

Otra biblioteca que ha acumulado numerosos titulares y ha venido muy bien para rellenar los cada vez más raquíticos espacios culturales en los medios: ha sido la espectacular biblioteca china de Tianjin Binhai que se inauguró en los últimos meses del 2017.

La fastuosa biblioteca con sus infinitas estanterías en las que parecían habitar libros y más libros hasta perderse en el horizonte, en realidad, jugaba con las ilusiones ópticas. Una vez se superan las estanterías accesibles todo se convierte en un trampantojo, en un reflejo multiplicado por el ingenio de los arquitectos. Y el 1,2 millón de libros que aseguran caben en la biblioteca, por el momento, no deja de ser un futurible.

Por eso, ante tamaña (y maravillosa) ostentación del gigante chino, mejor nos fijamos en datos concretos que nos sitúen en la importancia real que dan en la segunda economía del mundo a las bibliotecas. Según un artículo publicado en la revista estadounidense ‘Publisher Weekly’, el pasado diciembre, el mercado de libros infantiles en China alcanza proporciones tan apabullantes como la faraónica biblioteca de Tianjin Binhai. Y ese dato sí que emociona mucho más que la deslumbrante biblioteca.

 

En China se está dando lo que en nuestro entorno se dio hace unas décadas y que el pelotazo económico de los 90 terminó por desbaratar: la cultura como símbolo de ascenso y progreso social. La pujante clase media china aspira a que sus hijos tengan los mejores libros y aprender a leer cuanto antes. En esto último se parecen a muchos progenitores españoles que, desde siempre, han cifrado el que sus hijos lean cuanto antes como síntoma de éxito escolar (un empeño que se contradice con los modelos educativos más avanzados). Y en cambio, se preocupan muy poco por darles ejemplo leyendo ellos mismos y así conseguir que una vez sepan leer: sigan leyendo.

Pero volviendo a China. Todos estos progresos vienen acompañados de una reforma educativa que enfatiza la lectura dentro y fuera del aula. Un empeño que viene acompañado por la construcción, durante la última década, de más de 600.000 bibliotecas con las que combatir la escasa alfabetización de la población no urbanita. Hasta se ha establecido un premio para reconocer a los mejores promotores de la lectura en el país.

 

En los análisis que hacen los medios sobre quien ganará la partida entre Trump y el régimen de Pekín: siempre se centran en los datos económicos. Pero más allá de espionajes, guerras digitales o de carreras por dominar la inteligencia artificial: lo que decante la balanza puede que provenga de lo más nimio. Cuando las fuerzas se están igualando en tantos campos: el último esfuerzo para ganar el pulso puede venir de detalles tan insignificantes como los índices de alfabetización, la lectura, el número de bibliotecas, etc… En esas fruslerías, que no aparecen nunca en las páginas de economía, es donde se denota cuando un imperio está asentando las bases de su dominio a largo plazo.

Por contraste con su gran rival chino, Trump cierra el grifo de ayudas a las bibliotecas públicas, confía en la contaminación informativa para manipular mejor a su electorado y es la antítesis de lujuria intelectual (de la otra también pero de eso no hablamos aquí). No vamos a decir que el régimen chino sea un paraíso de la libertad de expresión, pensamiento y creación, desde luego, pero cuando el éxito depende de tantos e insignificantes detalles: cabe la posibilidad de que hasta el peso pluma de las bibliotecas (y de la cultura en general) sea un peón a tener en cuenta.

 

Y para muestra, una última hora de lo más esclarecedora. El presidente de los Estados Unidos, en su primera reunión de gabinete de 2019, se burló del primer ministro de la India, Narendra Modi, por financiar la construcción de una biblioteca en Afganistán. Tanto los Estados Unidos, como la India, están colaborando financieramente en la reconstrucción del país afgano tras haber participado, previamente, en su destrucción. Según las autoridades hindúes, la construcción de la biblioteca representa la contribución del país en el desarrollo de la sociedad civil afgana, en promover una educación moderna y habilidades profesionales para los jóvenes. Para Trump, la construcción de la biblioteca, no es más que un mal chiste.

 

Javier Cansado en el programa ‘La resistencia’ de David Broncano.

 

La actualidad siempre juega a favor cuando se habla de estos temas. En una entrevista del humorista Javier Cansado en el programa de humor de moda entre los millenials La resistencia de David Broncano: surgieron argumentos de los que gusta escuchar. Básicamente de los que te reafirman en lo que tú has dicho. Cansado empezó hablando de bicicletas (coincidiendo con lo que dijimos en Bibliotecas para todos, aceras para peatones): pero prosiguió hablando del interés que profesa por la historia del Imperio mongol. Y es aquí donde Cansado nos recuerdaba que una de las grandezas de ese imperio que precedió al Imperio chino: fue que, pese al potencial destructor de su ejército, cuando arrasaban una ciudad con saña, siempre respetaban la vida de ingenieros, artesanos y artistas.

El modelo con el que siempre se compara a los imperios, más que el mongol, suele ser el del Imperio romano. En el caso de Roma fueron las invasiones bárbaras las que acabaron de derrumbarlo. En el caso de los Estados Unidos, en cambio, si termina derrumbándose, no hará falta que le invadan bárbaros venidos de fuera. Eso que se ahorran.

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Visibilizar la experiencia de las bibliotecas en la educación de adultos

Las bibliotecas públicas europeas reciben 100 millones de visitantes cada año, y de ellos una cuarta parte, 24 millones, participa en actividades de aprendizaje no formal. Son cifras contundentes que nos hablan del cambio del rol de las bibliotecas en los barrios y pueblos, del paso de ser ese lugar donde se estudia y se prestan libros a jugar un papel esencial en el bienestar socioeconómico de la ciudadanía. La experiencia que empiezan a acumular las bibliotecas en la educación de adultos es un elemento sustancial de este nuevo papel, y desde el programa Public Libraries 2020 (PL2020), impulsado por la Reading & Writing Foundation, están visibilizándolo a nivel europeo. Ahora piden la colaboración de todas las bibliotecas para que sea más valorado.

pl2020_LibraryChangeLivesPL2020 participa activamente en la Plataforma Electrónica de Educación de Adultos en Europa (EPALE), una herramienta muy valiosa para compartir lo que las bibliotecas están haciendo en la materia, y sensibilizar sobre la importancia de las acciones que llevan a cabo. Desde el programa invitan a todas las bibliotecas a contar su experiencia, bien publicando directamente en el blog de EPALE o enviando a PL2020 la información al correo electrónnico publiclibraries@readingandwriting.eu para que ellos la publiquen.

Por cierto, os recomendamos que aprovechéis para daros un paseo por EPALE porque desde esa plataforma podréis acceder a recursos sobre aprendizaje, conocer y contactar con otras instituciones que estén trabajando en la educación de adultos y estar al día de noticias, convocatorias y actividades.PL202_EPALE

Un espacio único

Desde PL2020 defienden que visibilizar el papel que las bibliotecas juegan o pueden jugar en el aprendizaje a lo largo de toda la vida es especialmente importante en un momento en el que las sociedades europeas buscan fórmulas para integrar a grupos de población que están quedándose excluidos, sobre todo en lo que se refiere al mercado laboral.

Europa lleva mucho tiempo debatiendo qué hacer, por ejemplo, con los trabajadores especializados que quedan en la calle cuando se cierran fábricas por la deslocalización de la producción a Asia. O qué hacer con todos esos sectores de la población excluidos porque no tienen los recursos necesarios para salvar la brecha digital. Seguro que a todos os suenan “palabros” como “flexiseguridad” con los que llevan tiempo justificando reformas laborales sin conseguir resultado positivo alguno. Se impone un cambio de enfoque, porque esto no es ni China ni EE.UU: esto es Europa.

Las bibliotecas, dicen en PL2020, “son un espacio único para las personas en situación de desventaja socieconómica, (porque) les ofrecen actividades como programas de aprendizaje a lo largo de toda la vida y formación en el desarrollo de aptitudes digitales para jóvenes que abandonan la escuela antes de tiempo, personas adultas y desempleadas”. Y lo que quieren es demostrar a los responsables de la toma de decisiones políticas el excelente trabajo que hacen las bibliotecas en estas materias para fortalecer las políticas europeas de forma que las bibliotecas puedan alcanzar todo el potencial que tienen para contribuir a la inclusión social y digital, y al aprendizaje permanente.0909

También trabajan desde PL2020 con el sector bibliotecario para reforzar su capacidad de defender y visibilizar por sí mismo esas contribuciones, y para que pueda participar en iniciativas de este tipo a nivel europeo. Por eso nuestra segunda recomendación de hoy es que no perdáis de vista su web, para estar pendiente de sus iniciativas y convocatorias. Por ahora, si queréis, podéis participar contando lo que hacéis desde la biblioteca en materia de educación de adultos. ¡Seguro que es muy bueno!

El programa Sister Libraries de NAPLE : cooperación entre bibliotecas hermanas

Hermanos, hermanas: el programa Sister Libraries de NAPLE (National Authorities for Public Libraries in Europe) acaba de lanzar una nueva convocatoria para la búsqueda de bibliotecas que quieran hermanarse con otra de alguno de los 13 Estados o naciones participantes en esta iniciativa europea: Bélgica, Croacia, Escocia, Eslovenia, España, Finlandia, Grecia, Irlanda, Lituania, Polonia, Portugal, República Checha, Rumanía. No es una red de contactos para bibliotecas (ojo, hemos dicho bibliotecas, no bibliotecarios/as), pero se le parece mucho: muchas de las parejas participantes acaban teniendo relaciones de lo más estrechas. Acaban siendo como de la familia. Esta nueva convocatoria nos da la oportunidad de profundizar en este programa y en lo que hacen las bibliotecas hermanas.

NapleSisterLibrariesNAPLE Sister Libraries es un proyecto que busca impulsar la cooperación entre bibliotecas públicas en cuestiones en las que estén interesadas. No hay una fórmula determinada de hermanamiento sino que las bibliotecas eligen cómo quieren que sea su propia relación. No obstante, en su web NAPLE, sugiere algunas posibles actividades. Destacamos las que nos parecen más interesantes:

  • Intercambio de información bibliotecaria: desde ideas sobre programación de actividades hasta el desarrollo de métodos de evaluación para aprender de sus experiencias.
  • Intercambio de recursos bibliotecarios: periódicos locales, materiales culturales, bibliografías, libros. Esto puede incluir compromisos de respuesta a consultas por parte de los usuarios de la biblioteca hermana.
  • Compartir actividades: desde programas y materiales formativos para los propios bibliotecarios, hasta actividades para los usuarios (debates simultáneos, clubes de lectura transfronterizos, intercambio de exposiciones, eventos culturales del otro país, guías de lectura…).
  • Cooperación para el funcionamiento de las bibliotecas: por ejemplo, adquisición de recursos que son difíciles de conseguir en el otro país, o asistencia para la resolución de problemas en los que una de las bibliotecas ya haya desarrollado conocimientos y experiencia.

Se trata de un programa especialmente interesante para aquellas bibliotecas de comunidades multiculturales, porque hermanarse con una biblioteca del país de origen de parte de la población inmigrante de tu barrio o pueblo puede ayudar mucho a ofrecer servicios útiles a estas personas, reforzar los vínculos con sus países de origen y dar a conocer su cultura y su idioma en la comunidad de acogida.

Las participantes

Hasta el momento se han establecido 35 relaciones de hermanamiento entre bibliotecas, la última de ellas entre la Biblioteca Pública de Elgoibar (Guipuzkoa) y la Biblioteca Pública Viktor Car Emin, de Croacia. Por ahora, participan en el programa un total de 85 bibliotecas y parece que España es el país más entusiasta al respecto, con 30 participantes.

BiblioArucasUna de las bibliotecas pioneras en el programa, pero sobre todo una de las más activas, es la Biblioteca Municipal de Arucas (Gran Canaria). Fue la primera en su comunidad que se unió y la quinta en toda España, y de su hermanamiento con la Biblioteca de Piekary Slaskie (Polonia) y la Biblioteca Ivan Vidali (Croacia) han salido actividades muy interesantes: desde “La fábrica de lluvia”, un cuento nacido en la Biblioteca de Arucas e ilustrado por niños polacos y de esa localidad, hasta la creación de vínculos de amistad por carta -en inglés, un buen complemento para el aprendizaje de los más pequeños- entre niños grancanarios y croatas, que han llegado este mismo año a conectarse también via Skype.

Pero esa relación de hermanamiento ha dado como resultado, además, un proyecto de gran impacto: el “Library, I love It!”, financiado con fondos europeos (Programa Grundtvig sobre el aprendizaje en adultos), y que tiene como objetivo el desarrollo de competencias del personal de las bibliotecas como agentes promotores de la educación no formal a través de actividades culturales y de fomento de la lectura. Entre los resultados del proyecto “Library, I Love It!”, que ya está terminando, destaca la elaboración de una guía que recoge experiencias creativas y prácticas inspiradoras llevadas a cabo desde las bibliotecas.

Cómo sumarse al programa

Empezar a participar en este programa es fácil: solo hay que rellenar el formulario que encontraréis en su página web y enviarlo a la dirección de correo electrónico que aparece en esa misma página. Una vez recibido el formulario, NAPLE publica en su web y en su twitter vuestra disponibilidad. Puedes conocer en la web otras bibliotecas que buscan hermanas, y si alguna te cuadra, solo tienes que contactar directamente con ella. También puedes proponer el hermanamiento con alguna que aún no se haya sumado, siempre que se encuentre dentro del ámbito geográfico de NAPLE. Las web facilita algunos modelos de acuerdo de hermanamiento, si es que queréis firmar alguno, pero no es obligatorio hacerlo.

Tenéis que tener en cuenta que, aunque la relación que establezcáis con la biblioteca que elijáis puede ser en el idioma que acordéis con los otros bibliotecarios, la lengua de trabajo del programa es el inglés. Eso no significa que necesites un dominio absoluto de ese idioma; solo es cuestión de que seáis capaces de comunicaros en él con la coordinación del programa por escrito o de palabra, aunque sea con ayuda de traductores online. Y otro asunto importante: el programa ni financia las actividades que hagáis; eso corre de vuestra cuenta.

Si queréis conocer más sobre las Sister Libraries de NAPLE y todas las actividades que realizan, no dudéis en visitar su web. Como siempre, ¡feliz semana!

Literacy Week, una semana para combatir el analfabetismo en Europa

(Por Marta Aliberch Sànchez, técnica especialista en la Biblioteca Esteve Paluzie de Barberà del Vallès (Barcelona), y miembro de la red europea Literacy For All).

Literacyweek_elinetDel 7 al 17 de septiembre se celebra la Literacy Week en Europa, un acontecimiento que pretende promover la necesidad de fomentar políticas en materia de alfabetización en el territorio europeo. Coincidiendo con el Día Internacional de la Alfabetización que se celebra cada 8 de setiembre desde hace más de 40 años, ELINET, la red europea de políticas de alfabetización, ha querido dar un paso en firme organizando la Semana de la Alfabetización.

El proyecto anima a personas físicas, entidades o colectivos de distintos ámbitos de la sociedad a programar, difundir y participar activamente en los acontecimientos organizados para impulsar la alfabetización y la difusión de la cultura. Hasta la fecha hay inscritas unas 116 actividades por toda Europa, las cuales pueden consultarse a través de un calendario realizado en la misma web de la Literacy Week.

Literacyweek_mapSegún datos recogidos en el informe “Educación y Formación de Adultos en Europa: ampliando el acceso a las oportunidades de aprendizaje” aproximadamente uno de cada cinco adultos en Europa tiene un bajo nivel de alfabetización lectora y uno de cada tres tiene una muy baja competencia en TIC. Unos indicadores que merecen una seria y profunda reflexión por parte de instituciones u organismos que planifican políticas educativas o culturales, así como el protagonismo que juegan hoy en día las bibliotecas como espacios de aprendizaje y participación social. En este contexto y siguiendo la fórmula de la sostenibilidad propuesta por Lluís Anglada, actualmente las bibliotecas se encuentran en un estadio de socialización, orientadas a favorecer la participación e integración social sobre todo teniendo en cuenta esos grupos sociales vulnerables de padecer alguna exclusión social.

Claros ejemplos de estas nuevas necesidades y retos en las bibliotecas son los clubes de lectura fácil que se organizan en todo el territorio español, los cursos y talleres TIC realizados en las aulas multimedia de las bibliotecas de Barcelona, o el Programa Biblioteca Solidaria desarrollada en la Biblioteca Publica del Estado en Cuenca, todo un ejemplo de biblioteca inclusiva y participativa para fomentar la lectura a colectivos desfavorecidos.

LecturaFAcil_mapaSin duda, estamos ante un nuevo rol de las bibliotecas dentro de un nuevo paradigma -el del aprendizaje a lo largo de la vida-, que conlleva trabajar con y para los ciudadanos para lograr una sociedad más justa e igualitaria. En este sentido, os animo a participar y difundir vuestros proyectos relacionados con la educación formal e informal durante la Literacy Week.

Y si no sabéis qué realizar podéis hacer un vistazo a las actividades programadas. Destacamos un proyecto colaborativo y muy comunitario alrededor de la lectura y las lenguas maternas en Europa organizado por la Red Literacy For All, formada por bibliotecarios europeos que trabajan alrededor de la alfabetización en personas adultas y que desde la Biblioteca Esteve Paluzie de Barberà del Vallès colaboramos.

La vida es un aprendizaje continuo y la biblioteca su espacio ideal.

¡Feliz Literacy Week a todos/as!

Twitter: @martaliberch @literacyeurope 
Blog: https://literacyforallnetwork.wordpress.com/

Cooperación europea para impulsar proyectos de alfabetización: la experiencia de @BiblioBarbera

(Marta Aliberch Sànchez, técnica especialista en la Biblioteca Esteve Paluzie de Barberà del Vallès (Barcelona), nos cuenta la apuesta de esta biblioteca por la alfabetización, ya sea lectora o digital, cómo uno de los pilares fundamentales de su servicio. En ese contexto se enmarca su participación en “Literacy for all“, un Grupo Europeo de Alfabetización creado por el Programa Grundtvig de la Unión Europea, que no solo les ha aportado la posibilidad de compartir experiencias, sino también de encontrar entidades con las que acceder a financiación europea en el marco de la convocatoria Erasmus + para impulsar nuevos programas. Esta es su experiencia. Esperamos que os sirva de inspiración, y a ellos les deseamos ¡suerte!)

LiteracyforallLiteracy for All es un grupo de trabajo a nivel europeo formado por bibliotecarios u otros profesionales relacionados con el papel educativo de las bibliotecas y, concretamente, en el contexto de la alfabetización para personas adultas, ya sea lectora, digital o numérica.

El Grupo nació a partir de una convocatoria del Programa Grundtvig de la UE donde ofrecían la posibilidad de asistir a un taller práctico en Suecia bajo el nombre de “El analfabetismo de adultos y las perspectivas de un segundo idioma: Hacia una colaboración de bibliotecas públicas en Europa”.

El taller consistía en conferencias por las mañanas sobre temas relacionados con el analfabetismo funcional, el papel de las bibliotecas en el aprendizaje al largo de la vida y la cohesión social, y por la tarde los miembros europeos invitados de diferentes países hacíamos talleres prácticos debatiendo y exponiendo las prácticas realizadas en cada biblioteca. En nuestro caso, fuimos la única representación española, y expusimos la actividad del Club de Lectura Fácil en catalán que realizamos conjuntamente con el Servicio Local de Catalán de nuestra localidad desde el año 2013.

Literacyforall_networkingEsta participación nos ha servido no sólo para intercambiar experiencias con otros colegas europeos en contacto a través de la cuenta cerrada del Facebook LITERACY FOR ALL – European Library Network, del Twitter o de conferencias vías Skype, sino que a la vez hemos establecido una misión conjunta de grupo y la presentación colaborativa de un Proyecto Estratégico Erasmus + titulado Literacy Houses (Casas de Alfabetización) entre 4 miembros del grupo (Holanda, Irlanda, Polonia y España) bajo la tutela de la Fundación de Lectura y Escritura. De forma breve, este proyecto colaborativo es un marco común para fomentar la alfabetización funcional en personas adultas en las bibliotecas públicas a través del trabajo en red entre la comunidad educativa de cada municipio, los voluntarios y los profesionales de los equipamientos bibliotecarios a través de cursos, talleres, asesoramiento, etc.

Sin duda, una magnífica oportunidad para lograr restar los índices de analfabetismo europeo que según las estadísticas es del 20% de la población europea entre los 16 a 65 años y fomentar el eje vertebrador de las bibliotecas públicas como un espacio de cohesión y participación social. A finales de julio saldremos de dudas en cuanto a la aprobación del proyecto. ¡Esperamos tener suerte!

Malos tiempos para las bibliotecas británicas

El incierto futuro de la fastuosa Biblioteca de Birmingham es el último capítulo en la historia de acoso y derribo que sufren las bibliotecas británicas. Inaugurada a bombo y platillo hace apenas año y medio como proyecto que iba a simbolizar el renacimiento de la segunda ciudad más poblada del Reino Unido, en 2015 tendrá un recorte de 1,5 millones de libras en su presupuesto de 10 millones, por lo que 100 de sus 188 trabajadores podrían perder su empleo y las horas de apertura podrían verse reducidas de 73 a 40 semanales.

Birmingham-libraryLa Biblioteca de Birmingham no había hecho más que acumular titulares positivos en la prensa… hasta ahora. Había borrado el recuerdo de la biblioteca que sustituía, la Central de Birmingham, construida en los años 70 en estilo brutalista y de la que el príncipe Carlos llegó a decir que parecía más “un lugar para quemar libros que para conservarlos”. Es la biblioteca más grande del Reino Unido y el espacio cultural de mayores dimensiones de toda Europa. Cuenta con una de las dos colecciones sobre Shakespeare más importantes del país, destacables fondos fotográficos, galería de arte, un centro multimedia, jardines y dos cafés, entre otros recursos, y a su inauguración como estrella invitada acudió la admirada Malala, la niña pakistaní que se enfrentó a los talibanes para defender su derecho a la educación y ganó por ello el Premio Nobel. En sus primeros 100 días la visitó nada más y nada menos que un millón de personas,

Pero ahora, su futuro está en el aire. Sólo sus gastos corrientes ascienden a 10 millones de libras (13 millones de euros) al año, sin contar con los pagos del préstamo de 16 millones de euros que se recibió para su construcción, y a los recortes en el presupuesto municipal se añade que hasta el pasado octubre sólo habían conseguido una cuarta parte del objetivo de recaudación de fondos privados que se habían puesto. El equipo directivo busca su supervivencia a través de lo que llaman “nuevos programas de valor añadido”, más recaudación de fondos y la alianza con otras instituciones, como las bibliotecas universitarias de la ciudad y la Biblioteca Británica.

Uso menguante

Pero como decimos, el panorama preocupante se extiende a todas las bibliotecas del país. Según un estudio recién publicado -y sólo disponible previo paso por caja- por el Instituto Colegiado de Contabilidad y Finanzas Públicas del Reino Unido (CIPFA son sus siglas en inglés), desde 1997 el número de bibliotecas ha descendido un 9,8%, y el número de visitas a las mismas ha caído desde 6,4 por persona en aquel año a las 4,3 visitas de media en el curso 2013-2014. Ocho millones de personas usaron las bibliotecas para tomar prestados libros en el último año, un millón menos que en el curso 2012-2013 y exactamente la mitad que en 1997. El número de títulos disponibles ha caído en 20 millones en el mismo periodo de tiempo, para situarse en los 55 millones en el último curso. Solo hay algo más de 19.000 trabajadores remunerados en las bibliotecas del país, frente a los casi 26.000 de 1997, y apenas el 48% de ellas tiene wifi.

BritishLibrarymani2Para Meredith Schwartz, editora ejecutiva del Library Journal, los británicos están usando menos las bibliotecas no porque tengan menos necesidad que otros, o porque sus bibliotecarios sean menos hábiles a la hora de atraerlos, sino porque “no se puede acceder a internet desde bibliotecas que están cerradas, no se pueden coger libros que no se compran o catalogan, y no se puede preguntar a bibliotecarios despedidos cómo encontrar información”.

El problema, a su juicio, es que se genera un círculo vicioso: los usuarios no visitan las bibliotecas porque éstas están desatendidas por los recortes, y la falta de usuarios desincentiva a los políticos a invertir en un servicio que no se utiliza tanto. Sin embargo, lo tiene claro: “La necesidad de invertir recursos en bibliotecas se mide mejor no estudiando quién las usa sino analizando las necesidades que no se están satisfaciendo y que, si tuvieran el apoyo suficiente, bibliotecas activas podrían cubrir con más eficacia que recurriendo a cualquier otra solución”.

Otro informe publicado el mes pasado, el Independent Library Report encargado por el gobierno británico, habla de la grave situación financiera por la que atraviesan las bibliotecas en un momento de cambios rápidos en su papel dentro de la comunidad, pero se centra en recomendaciones para garantizar su futuro. Las tres principales para Inglaterra (no hablan del resto del Reino Unido) son:

  1. Proporcionar desde la Administración central recursos digitales para las bibliotecas, que serían facilitados en colaboración con las autoridades locales.
  2. Crear un grupo de trabajo, liderado por los gobiernos locales en colaboración con otras instituciones involucradas en el sector bibliotecario, para elaborar un marco estratégico que ayude a aplicar todas las recomendaciones del informe.
  3. Ayudar desde el grupo de trabajo a las autoridades locales en la mejora y revitalización de los servicios bibliotecarios, al tiempo que se promueve una mayor participación de la comunidad en ellos.

Britishphonebooth-library1Pero junto a estas recomendaciones más operativas hay otras que definen el papel que las bibliotecas tienen que recuperar en la comunidad para dar respuesta a la demanda de espacios modernos, seguros y flexibles “en los que ciudadanos de todas las edades puedan acceder al conocimiento global de forma gratuita”, especialmente los que se encuentran en situación más vulnerable. No deben limitarse a prestar libros, sino que tienen que convertirse en “infraestructuras para la vida y el aprendizaje, desde el nacimiento hasta la vejez, que ofrezcan apoyo, ayuda y educación, y promuevan el amor a la lectura. Tanto si necesitas optar a un puesto de trabajo, como si quieres entender qué derechos tienes en cuanto a pensiones o qué soluciones tienes para un problema de salud, si necesitas aprender a leer, el bibliotecario puede ayudarte”, dice el informe.

La tarea de reflotar las bibliotecas inglesas, añade, debe empezar por una mejora de las tecnologías digitales, y en particular de las conexiones WIFI, y por hacer que las bibliotecas ofrezcan servicios que “ayuden a las personas y las comunidades a ser más emprendedoras, más cultas y, en consecuencia, más prósperas”.

El ejemplo de lo que está sucediendo en el Reino Unido debe ayudarnos a reflexionar. Dejar languidecer las bibliotecas, como ocurre con otros servicios esenciales para la comunidad, lastra el futuro de todos. Hay que defender permanentemente la existencia de una financiación estable y suficiente, y el desarrollo de políticas y servicios que sirvan realmente a las comunidades. No podemos bajar la guardia.

Lecciones sobre los modelos de préstamo electrónico en las bibliotecas europeas y norteamericanas

Las bibliotecas públicas de Holanda y Flandes acaban de hacer público un nuevo informe sobre los modelos de préstamo de libros electrónicos en bibliotecas públicas, en el que han estudiado las experiencias de 15 países o territorios europeos (incluidos España, Francia, Alemania, Dinamarca, Reino Unido y Finlandia) y otras tres llevadas a cabo en Estados Unidos y Canadá.

NubetagsElendingEn cada país o región analizada se han fijado en los contextos político, comercial y cultural; el alcance y la audiencia del modelo de negocio escogido; las características de la colección, las técnicas y las financieras; los elementos de fricción principales que presenta cada modelo; y la experiencia de los usuarios. El resultado es una radiografía del estado de la cuestión que sirve para identificar experiencias exitosas y tendencias de futuro. Os presentados primero algunos datos interesantes que nos permiten hacer comparativa entre los diferentes modelos, y resumimos a continuación los principales conclusiones del estudio.

Los préstamos en cifras

  • Alemania es el país que mejores números presenta en el préstamo de libros electrónicos desde las bibliotecas. Tienen más de 160.000 títulos disponibles y en 2013 registraron 8 millones de préstamos. El modelo, eso sí, lleva en marcha desde 2007 y se han unido a él más de 1.900 bibliotecas.
  • En cuanto al número de títulos disponibles destaca también Dinamarca, con 160.000 publicados antes de 2001 + 400 títulos que han visto la luz en los dos últimos años. En Massachusetts (EE.UU.) también hay 160.000 títulos disponibles, de los que 5.000 tienen menos de un año. España es de los países estudiados que menos títulos incluye en su modelo, 1.400, aproximadamente los mismos que Finlandia, aunque la población de este país es ocho veces menor que la española.
  • Lejos de las cifras astronómicas de Alemania pero también con un alto número de préstamos están Suecia (240.000 en 2013) y Holanda (100.000 usuarios registrados y 400.000 descargas en los primeros 10 meses de 2014).

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  • El coste medio por préstamo varía mucho de un país o región a otro: en Flandes el préstamo les sale a 0,37 euros (0,50 si el título tiene entre uno y dos años), en Holanda a 0,70, y en Dinamarca sube hasta 1,72 euros. El coste por licencia también es muy variable, como lo son las condiciones particulares de cada modelo.

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Aspectos políticos

  • El entorno político en el que los modelos de préstamo libros electrónicos operan tiene un impacto significativo en el alcance de esos modelos y su éxito.
  • En la mayoría de los modelos europeos estudiados, la creación de programas nacionales y de programas piloto regionales han tenido el apoyo de políticas, estrategias y financiación específicas para el préstamo de libros electrónicos.
  • La sostenibilidad de los modelos es más probable a largo plazo si existen presupuestos nacionales o dedicados por consorcios públicos a la adquisición de licencias de libros electrónicos, y si también existen mecanismos para negociar los términos de las licencias a nivel nacional o al nivel de los consorcios. De esta forma se garantizan también acuerdos en cuanto a las licencias más favorables para las editoriales.

Modelos de licencia

  • El informe asegura que los modelos de pago por préstamo ofrecen una “experiencia positiva a los usuarios sin las restricciones sobre los usuarios simultáneos que tienen los modelos de licencia para usuario único”. Sin embargo, con aquel modelo se necesita prestar especial atención “a una gestión presupuestaria eficiente y al desarrollo de un sistema de licencias predecible”.
  • En principio, los modelos de pago por préstamo reducen el riesgo de que las bibliotecas inviertan en títulos que tienen poca demanda de los usuarios, pero cuando este modelo se combina con pagos a cuenta por adelantado este aspecto beneficioso se ve reducido significativamente.
  • Respecto a los modelos de licencia para un usuario único en cada momento (como el español), el informe asegura que incentiva a las editoriales “a ofrecer sus catálogos para el préstamo electrónico en situaciones en las que, de otra forma, serían reacias a hacerlo”.
  • Los sistemas de préstamo alojados en las propias bibliotecas tienden a ofrecer un mayor grado de control sobre la experiencia de los usuarios y permite a las bibliotecas garantizar el acceso a los ficheros digitales de ebooks en lugar de limitarse a dirigir a los usuarios hacia los contenidos alojados en servidores controlados por los distribuidores comerciales. Sin embargo, el coste y la logística asociados al desarrollo y mantenimiento de las plataformas propias puede ser alto, y en la mayoría de los casos las bibliotecas solo pueden permitírselo con un apoyo financiero significativo de los gobiernos central o local. La mayoría de los modelos europeos estudiados ofrecen acceso a los contenidos alojados en servidores de terceros.

Aspectos comerciales

  • En cerca del 70% de los modelos estudiados las negociaciones sobre las licencias con las editoriales son definidas como “cooperativas o semicooperativas”.
  • Los modelos de préstamo que llevan operando varios años tienden a ofrecer más títulos y muestran mayores cifras de uso, aunque los modelos nuevos están creciendo muy rápidamente.
  • Está proliferando la integración de un botón de compra dentro de los modelos de préstamo electrónico en las bibliotecas. El 46% de los mismos ya lo incorpora o está estudiando hacerlo, entre ellos los de Flandes, Finlandia, Alemania e Inglaterra.
  • Al menos tres de los modelos estudiados tienen planeado compartir un porcentaje de las ventas generadas con el botón de compra con las bibliotecas participantes.

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Tendencias de futuro

  • La flexibilidad seguirá siendo el ingrediente clave para el éxito futuro de los modelos de préstamo electrónico. Algunos están intentando migrar hacia esquemas de licencias más estables para determinadas categorías de contenidos basándose en los patrones de uso registrados entre los usuarios, y otros están cambiando de las iniciales condiciones de licencias fijas hacia acuerdos ad hoc con diferentes editoriales para garantizarse los títulos que quieren.
  • El diálogo y la comunicación entre las bibliotecas y las editoriales es el camino más directo hacia el éxito. Atraer a las editoriales hasta la mesa de negociación para avanzar hacia condiciones de licencias mejores y para el acceso a una mayor variedad de títulos ha sido una estrategia que ha dado frutos en muchos de los modelos estudiados.
  • La recolección de datos y el mapeo de las realidades económicas y del comportamiento de los usuarios ayudará a definir los modelos futuros de licencias y precios, de forma que se construyan sobre hechos reales y no sobre las proyecciones de riesgo comercial, que suelen ser demasiado cautas.

El informe recomienda que se considere cada modelo de préstamo electrónico como un valioso laboratorio para experimentar. Y nosotros pensamos lo mismo. Todos tienen la capacidad de enseñarnos algo nuevo, por lo que la lectura detallada de los diferentes modelos y cómo se han ido implantando en cada país puede resultarnos muy útil ahora que en España estamos en periodo de prueba con eBiblio. Hay otros que llevan ya mucho camino andado y ver lo que han hecho nos puede servir para atajar e incorporar las experiencias que mejor están funcionando. ¡A ello!