Piedra, papel, diamantes

Entre los muchos momentos cumbre de la historia de la música pop que el músico (forma parte del grupo Saint Etienne) y crítico musical Bob Stanley recoge en su divertido ensayo Yeah!, Yeah!, Yeah!: uno de los más llamativos fue la destrucción masiva de vinilos que se celebró en un estadio de béisbol en julio de 1979.

La Disco Demolition Night fue instigada por el locutor de radio Steve Dahl, y venía a sumarse a un movimiento en contra de la música disco que venía fraguándose con lemas como “Muerte a la música disco” o “Mata a los Bee Gees” que lucían en camisetas que anunciaba la revista Rolling Stone (guardiana de las esencias más puras del rock). La música disco que saturaba las listas de éxitos del momento era considerada una aberración para los supuestos puristas del rock. Pero en esa defensa de la “música de verdad” asomaban la patita cierto desprecio racial (la mayoría de la música disco provenía de músicos negros) y una nada disimulada homofobia: por haber sido la banda sonora de una liberación sexual a través de las pistas de baile.

 

Steve Dahl mostrando orgulloso su odio por la música disco. No nos extraña su aversión, con esa pinta no triunfaría ni en una disco de extrarradio de la época.

 

Como relata Stanley esa tarde de julio de 1979 un total de 50.000 personas corearon a pleno pulmón: “DISCO SUCKS” (El disco apesta) mientras un Steve Dahl disfrazado de militar hacía explotar un contenedor con diez mil vinilos de este género musical en mitad del estadio.

En los Estados Unidos siempre han sido proclives a esto de quemar manifestaciones de la cultura popular en público. En los 50, a raíz de las teorías del psiquiatra Fredric Wertham en contra de los cómics por, según él, incitar a los jóvenes a la delincuencia: también se organizaron quemas públicas de cómics. Tal vez vista la tradición que existe en el país, al igual que nosotros hemos importado la celebración de Halloween que no nos tocaba nada: los estadounidenses deberían importar nuestras hogueras de la Noche de San Juan. Pero en vista de los tiempos que corren en el país de Donald Trump mejor no damos ideas peligrosas, que las cazas de brujas ya vienen solas sin necesidad de inspirarlas.

 

Las quemas públicas de cómics en las calles estadounidenses de los cincuenta a consecuencia de las teorías del psiquiatra Fredric Wertham

 

Pero volviendo a los discos, ¿quién sabe si en breve la proliferación de vinilos entre los que aún consumen música de manera tangible llegará a provocar una campaña tipo “Compact Disc sucks“? Lo dudamos aunque para los más puristas sea una idea recurrente, pero en todo caso a la vista de los CD volatineros con que engalanan sus balcones muchos vecinos: parece que el soporte CD tiene asegurada una segunda vida como espantapájaros.

En el etéreo mundo digital no procede encariñarse con nada físico, porque siempre hay algo nuevo más volátil aún que lo hará desaparecer: lo fungible llevado al extremo (lo malo es que también se está aplicando a las personas). Por eso no es de extrañar que el viejo sueño medieval de transformar el plomo en oro ahora sea traduzca en la búsqueda, también de tintes alquimistas, de alcanzar un soporte duradero.

Marilyn Monroe lo decía en Los caballeros las prefieren rubias: “los diamantes son los mejores amigos de las chicas“; y Shirley Bassey lo refrendaba para James Bond: “Diamonds are forever” (“Diamantes para la eternidad” que se tradujo aquí la cinta de la saga James Bond en la que dicho tema sonaba en sus títulos de crédito). Y si Marilyn y Shirley lo decían de manera tan tajante habría que haberles hecho caso antes.

 

Liz Taylor tenía almacenada toda la información que necesitaba en el mítico diamante Taj Mahal que Richard Burton le regaló como muestra de su amor. Su relación terminó, pero el diamante permaneció.

 

Nunca es tarde han pensado en el City College de Nueva York, donde han patentando un nuevo método de almacenamiento de información en diamantes industriales. Cualidades como su dureza, su capacidad para ser regrabables, y su longevidad: lo convierten en el material idóneo. Toda vedette o estrella de la antigua escuela sabía de la importancia de las joyas de cara al futuro; y ahora esa sabiduría estelar refulge como nunca en la era de la información.

Este almacenamiento en diamantes viene a sumarse al también célebre últimamente: papel de piedra. La compañía australiana Hustle está detrás de la comercialización de la primera libreta fabricada enteramente con papel de piedra. Un papel elaborado partir del carbonato cálcico presente en rocas calizas, y que una vez convertido en polvo se mezcla con polietileno para dar como resultado un papel más ecológico, impermeable, y que repele también a los insectos librófagos.

 

Las ventajas del papel piedra según Hustle: ecológico, no usa agua, no es ácido, totalmente reciclable e impermeable.

 

En una reciente visita escolar a una biblioteca (llamémosla Y): un escolar ante el alarde de conocimientos, diversión y aventuras que el bibliotecario les prometía mientras les mostraba las estanterías repletas de libros, levantó el dedo para formular una pregunta: ¿Y cuántos bosques han tenido que destruir para que la biblioteca tenga tantos libros? Esos locos bajitos que diría Serrat, o esos energúmenos toca…. que pensó el bibliotecario. El caso es que no deja de resultar curioso este resurgir de materiales antediluvianos para atrapar lo evanescente de lo digital. Todo vuelve que diría un experto en moda: la piedra Rosetta  más tendencia que nunca en este juego de Piedra, papel, tijera en el siglo del Big Data.

Lo que difícilmente resurgirá de sus cenizas serán los pergaminos o los códices; mientras los libros impresos tal y como los conocemos revalidan su formato, sea en papel reciclado, de pulpa o de piedra. Muchas reconversiones artísticas se llevan practicando en los últimos años con los libros desahuciados (y de algunas dimos cuenta en Las tripas de la lectura); pero la que no había detectado nunca nuestro radar de curiosidades es la de su transformación en instrumentos musicales.

 

Stewart en pleno concierto en la biblioteca

 

La adaptación gráfica de Intemperie de Jesús Carrasco: ¿qué música se podría tocar con este libro, acaso algo del Ennio Morricone de los spaghetti western?

El bibliófono es el invento del profesor de la Universidad de Carleton en Otawa, Jesse Stewart, que no es otra cosa que un xilófono construido con libros viejos. Su presentación en sociedad fue en mitad de la biblioteca universitaria en la que dio hace unos días un concierto.

Stewart va rastreando la sonoridad en todo tipo de objetos desde hace tiempo, pero encontrarla en enciclopedias, diccionarios o manuales caducos requiere valorar elementos tan bibliotecarios como: la encuadernación, el grosor, el tipo de papel utilizado, los materiales, etc… Así por ejemplo la combinación tocho+papel fino que proporcionan los diccionarios son especialmente apreciados por el profesor-inventor para conseguir mejores efectos sonoros.

El invento del profesor canadiense nos lleva a fantasear. Puede que las características físicas de los libros sean las que determinen los sonidos: ¿pero y los contenidos? ¿Qué género musical se ajustaría mejor si nos dedicamos a aporrear obras de Kazuo Ishiguro, Philip Roth, Lucía Berlín, Paul Auster, E.L. James, Wallace David Foster o Jesús Carrasco? Ahí lo dejamos, estas combinaciones percusión-estilos literarios igual nos dan para otro post más adelante. De momento se admiten sugerencias.  Pero para cerrar el post lo tenemos claro, aunque sólo sea por reventar a Steve Dahl (no podía ser de otro modo siendo como somos instigadores de lo #bibliobizarro): ¡¡Viva por siempre la música disco!!!

 

 

Es tiempo de solidaridad bibliotecaria, ahora y siempre

La Navidad es una época en la que se respira solidaridad. Todos nos acordamos más de los que menos tienen, y de hecho suele ser la temporada más importante para la recaudación por parte de las ONG que se ocupan de intentar acabar con situaciones de pobreza, exclusión e injusticia social. También en el entorno bibliotecario hay muchas organizaciones que intentan en todo el mundo que las poblaciones empobrecidas puedan tener acceso a la información y el conocimiento, como es su derecho. Vamos a ver algunos ejemplos de solidaridad bibliotecaria -algunos más conocidos, otros menos-, y vamos a daros algunas pistas de qué podéis hacer desde vuestra biblioteca para ayudar.ONGbiblios_Bubhisher

Bubisher, la referencia en España

Empezando por los ejemplos más conocidos, en España tenemos Escritores por el Sáhara-Bubisher, una asociación sin ánimo de lucro que desde 2008 ha ido construyendo en los campamentos de refugiados saharauis de Tinduf (Argelia) una red de bibliotecas y bibliobuses. Sus actividades incluyen la adquisición y distribución de libros y material escolar y de oficina, registro y catalogación de documentos, fomento de la lectura, escritura y expresión oral en español y cursos de formación. Ya están presentes en tres de estos campamentos, empleando a diez trabajadores saharauis que se encargan de mantener las bibliotecas y potenciar el uso del español como segunda lengua para los refugiados.

Sus logros han sido posibles gracias a la colaboración, entre otras, de la Biblioteca Central de Cantabria, las Bibliotecas Públicas del Estado de Zamora y Toledo, las Bibliotecas Públicas de Ermua, León, Las Rozas y Villa de Vallecas; y las municipales de Mérida, Chichón, Mejorada del Campo y Azuqueca de Henares. Tenéis más información en su web www.bubisher.org/colabora.

Fuera de nuestras fronteras, seguro que habéis oído hablar de Bibliothèques Sans Frontières (BSF), la organización fundada en Francia (aunque con presencia ya en 20 países, entre los que no se incluye España, especialmente conocida por su Ideas Box, un kit multimedia para poblaciones de refugiados y personas en situación de vulnerabilidad durante emergencias humanitarias, que empezaron a utilizar por primera vez en Burundi en febrero de 2014 en un proyecto piloto impulsado junto a ACNUR, la agencia de Naciones Unidas para los refugiados.

ONG_biblios_IdeasBoxLa Ideas Box está formada por cuatro componentes -uno de gestión, otro de cine, otro de biblioteca y un último de TICs- e incluye, entre otras cosas, 15 tabletas, 4 ordenadores portátiles con conexión a internet vía satélite, 50 lectores de libros electrónicos con 5.000 libros, y 250 libros en papel, además de cámaras de vídeo y materiales para manualidades.

Mediante estas “cajas de ideas”, BSF ayuda a los refugiados para que puedan seguir conectados con el mundo y recibir así información que es vital para ellos, acceder a una formación que refuerce la que reciben en las escuelas (o, en el caso de los adultos, formación profesional y alfabetización), y reconstruir su vida comunitaria. En estos momentos, la ONG está solicitando donativos para apoyar el despliegue de estas “Ideas Box” entre los refugiados sirios que están llegando a Europa. Con ellas, estas personas podrían contar con lugares seguros en los que acceder a información, por ejemplo, sobre los procedimientos administrativos para obtener el estatuto de refugiados, el estado de las rutas de tránsito y los servicios disponibles a nivel local para aliviar su sufrimiento. Hace mucho frío allá donde están.

De India a Lituania

Read Global no es tan conocida en nuestro país, pero es una de las organizaciones pioneras en cuanto a la creación de bibliotecas comunitarias y centros de recursos en países empobrecidos. Desde que comenzaron en 1991 han ido extendiendo su trabajo por India, Nepal y Bhután, y se benefician de sus centros más de dos millones de habitantes de poblaciones rurales en las que la mayor parte de las mujeres son analfabetas y la mayoría de las familias viven por debajo del umbral de la pobreza.

Su modelo es interesante porque los Centros Read que se crean son propiedad de la comunidad y gestionados por ella. Cada centro cuenta con una biblioteca, una sala de informática, una sección para mujeres y otra para niños, y una sala de formación. Trabajan con entidades locales para realizar actividades educativas y de empoderamiento económico, en especial de las mujeres. Además, sus centros son autosostenibles porque crean empresas locales, desde cooperativas agrícolas hasta empresas de alquiler de tractores, que generan empleo local y cuyos beneficios están dedicados a cubrir los costes de mantenimiento y las actividades de los centros Read. Ya han creado 85 centros hasta la fecha.

Tenéis más información en readglobal.org y en este vídeo, en el que podéis conocer más sobre su trabajo y sobre la maravillosa historia de una anciana de 85 años de una pequeña aldea de Nepal, analfabeta y casada a los 11 años, que nunca había visto una biblioteca pero que donó su tierra para construir una y cambiar la historia de las niñas de su pueblo.

Con otro enfoque completamente distinto, otra organización interesante es Electronic Información for Libraries (EIFL), una entidad sin ánimo de lucro con sede en Lituania creada en 1999 por una fundación parte de la Red de la Soros Foundation, que empezó a trabajar con bibliotecas del centro y el este de Europa, pero que hoy se extiende también a África y la región de Asia-Pacífico gracias a la financiación de organizaciones como la UNESCO y de la Bill & Melinda Gates Foundation.

Trabajan con las bibliotecas para facilitar que las comunidades de países en desarrollo puedan acceder a tecnologías y contenidos digitales superando las barreras legales y económicas que se lo impiden, para favorecer así su desarrollo económico, científico y social. Tienen, por ejemplo, programas para impulsar la innovación bibliotecaria, programas para proporcionar licencias de acceso a recursos electrónicos para la educación e investigación, y programas para promover un sistema de propiedad intelectual más justo para las bibliotecas, que incluyen recursos, formación y acciones de incidencia política.

Qué podéis hacer

Si queréis colaborar desde vuestra biblioteca en acciones de estos u otros tipos, podéis contactar con alguna de estas organizaciones y podéis hablar con la Coordinadora de ONG de Desarrollo de vuestra comunidad autónoma. En ella os podrán orientar sobre organizaciones que trabajen en los países empobrecidos en proyectos relacionados con bibliotecas, educación y alfabetización.

Lo más eficiente es colaborar con organizaciones profesionalizadas que tengan una experiencia de trabajo consolidada con organizaciones locales. Evitad aventuras individuales: el trabajo en cooperación es complicado y requiere un buen conocimiento de las comunidades, de las barreras legales, sociales y culturales que se pueden encontrar, y de qué tipo de acciones funcionan y cuáles no. Lo que está en juego no es la necesidad de calmar nuestras conciencias sino el futuro de personas que viven en situaciones muy difíciles. Es importante no malgastar recursos, tiempo y, sobre todo, no embarcarse en acciones que, sin el conocimiento del terreno y la experiencia adecuada, pueden hacer más daño que bien.

ONGBibliotecas_pobrezaceroUna vez al habla con las organizaciones cuyas necesidades y enfoque encaje mejor con lo que queréis aportar, podréis coordinar con ellas el tipo de acciones que puede desarrollar la biblioteca: lo más probable es que pasen por organizar acciones de recaudación de fondos y de sensibilización de la comunidad sobre cuestiones como la pobreza, el desarrollo sostenible y la justicia social. Muchas ONG llevan años trabajando en Educación para el Desarrollo, casi siempre desde el ámbito de las escuelas, por lo que cuentan con materiales estupendos y trabajadores o voluntarios formados que pueden ayudaros en la tarea.

En FESABID, además, existe un grupo de trabajo sobre cooperación al desarrollo y bibliotecas en el que os pueden orientar si queréis impulsar vuestras acciones en esta materia. Ésta es su página web.

Lo que está claro es que hay mucho por hacer y que son muchas las personas que necesitan que pasemos a la acción. Y también que los sentimientos de solidaridad no deberían acabarse el día que empiezan las rebajas de enero. Esperamos que este post os ayude a acordaros de esto todo el año. ¡Feliz Navidad!

Un espacio para las bibliotecas en las Ciudades de la Literatura de la UNESCO

Barcelona ha presentado formalmente este 15 de julio su candidatura para formar parte de la Red de Ciudades Creativas de la UNESCO en calidad de Ciudad de la Literatura. Quiere obtener este respaldo para convertir a la literatura “un motor de desarrollo y progreso” para la ciudad, porque formar parte de la red, además de ser un instrumentos para la promoción de la ciudad hacia afuera y ante la propia ciudadanía, ayuda al intercambio de proyectos innovadores y buenas prácticas, y sirve como apoyo a proyectos de futuro del sector del libro. Y las bibliotecas están siendo parte de ello.

CiudadLiteratura_barcelonaLogoEl consorcio de Biblioteques de Barcelona es junto al Institut Ramon Llul y la Institució de les Lletres Catalanes, socio colaborador de la candidatura. En ella, además de resaltar el patrimonio literario de la ciudad, su calidad de capital editorial mundial en dos lenguas -el castellano y el catalán- y sus múltiples eventos alrededor del libro -desde Sant Jordi a Liber, pasando por la fiesta de la literatura infantil, BCN Negra, Kosmópolis, la Semana de la Poesía y el festival de Novela Histórica-, se hace especial mención de las bibliotecas como canal a través del cual la literatura llega a la sociedad. También se recuerda que Barcelona coopera con ciudades de países en desarrollo para impulsar bibliotecas y otros proyectos educativos.

Está muy bien que se tenga en cuenta el papel de las bibliotecas en este tipo de acciones, porque no siempre se corresponde con un apoyo tangible y real a las bibliotecas. La ciudad de Granada fue elegida en 2014 Ciudad de la Literatura por la UNESCO, la primera y por ahora única en un país de habla hispana que lo ha conseguido. Su elección fue recibida con protestas por parte de la Plataforma Ciudadana contra el cierre de la Biblioteca de Las Palomas, en el barrio de El Zaidín.

Denunciaban que el mismo Ayuntamiento que había cerrado la biblioteca es el que ahora obtenía el reconocimiento. “No podemos aceptar que la UNESCO haga la vista gorda al latrocinio acometido por este Ayuntamiento y su Concejal de Cultura (con la aquiescencia posterior de la Junta de Andalucía) cerrando la Biblioteca de las Palomas del Zaidín, templo de la literatura y el conocimiento para un pueblo tan necesitado de ambas cuestiones”, afirmaban en su blog. Afortunadamente, tras las elecciones municipales, el nuevo equipo de gobierno municipal, que sigue encabezado por el PP, está dando marcha atrás y ha anunciado que reabrirá la biblioteca. Parece que el espíritu de la Ciudad de la Literatura se esté materializando.CiudadesLiteratura_biblioLasPalomas

Lo que está claro es que patrimonio literario sobra en una y en otra ciudad. En Granada se reivindican el legado de Federico García Lorca -con el controvertido Centro Lorca, el Festival Internacional de Poesía y el premio internacional que lleva el nombre del poeta-, y también su situación privilegiada como enlace literario entre las culturas hispánicas y árabes. En Barcelona, se recuerda que la editorial más antigua del mundo -la de la Abadía de Montserrat, de 1499- es catalana y que la ciudad ha inspirado a escritores de todo el mundo, que la han inmortalizado en sus páginas. Nos vienen a la cabeza muchos de dentro de nuestras fronteras, como Eduardo Mendoza, Juan Marsé y Carmen Laforet, pero también de fuera, como George Orwell.

Las otras Ciudades de la Literatura

La Red de Ciudades Creativas de la UNESCO se articula en siete ejes temáticos, entre ellos el literario. Sus objetivos son reforzar la creación, producción, distribución y consumo de bienes y servicios culturales a escala local; promover la creatividad; ampliar el acceso y la participación en la vida cultural; e integrar las industrias culturales y creativas en los planes de desarrollo local. Como veis, en estos objetivos caben holgadamente las bibliotecas, que llevan toda la vida trabajando en el acceso democrático a la cultura.

Edimburgo (Reino Unido fue la primera urbe nombrada Ciudad de la Literatura. Fue en 2004, y posteriormente se han ido uniendo Melbourne (Australia), Iowa City (EE.UU), Dublín (Irlanda), Reikiavik (Islandia), Norwich (Reino Unido) Cracovia (Polonia), Heidelberg (Alemania), Praga, (República Checa), Dunedin (Nueva Zelanda) y, como ya hemos dicho, Granada.CiudadesLiteratura_Edimburgo08

En Edimburgo, a los largo de esta primera década como Ciudad de la Literatura las 140 bibliotecas y servicios de información con los que cuenta la ciudad han visto reforzado su papel. Con el apoyo del City of Literature Trust -la agencia de desarrollo que gestiona todas las acciones del programa-, se han unido para formar ELISA (Edinburgh Library & Information Services Agency), un organización que tiene como objetivo consolidar las relaciones entre esas bibliotecas y servicios, y también difundir la riqueza de conocimientos que tiene la capital escocesa. Además han participado activamente en algunos de los eventos más importantes del programa como la Campaña “Carry a poem” (Lleva un poema), que se tomaba su propio lema de forma muy literal: entre sus actividades incluida el tatuaje de poemas.

De vuelta a España, habrá que esperar hasta diciembre para saber si finalmente Barcelona entrará en este club literario. Ojalá sea así porque estamos seguros de que supondrá un buen impulso para el acceso a la cultura, la lectura y los servicios bibliotecarios de la ciudad. Y, mientras, en Granada seguro que el trabajo va dando sus primeros frutos. Por lo pronto, este 29 de julio abre sus puertas el Centro Lorca, después de meses de controversia, aunque al parecer aún sin el legado del poeta. Esperamos que el resto de proyectos, como la conversión del Carmen de los Mártires en Jardín de la Poesía, tengan un desarrollo más fluido. ¡Feliz semana!

Bibliotecas y desarrollo sostenible II: las bibliotecas escolares, infantiles y juveniles

Seguimos con el resumen de la consulta realizada por la IFLA a sus secciones para dar visibilidad a ejemplos de buenas prácticas y recomendaciones para la acción para impulsar la relación entre bibliotecas y desarrollo sostenible. Si la semana pasada os hablábamos en este blog del papel de las bibliotecas públicas, del acceso a la información de las Administraciones Públicas y de la conservación del patrimonio, en esta nueva entrega nos centraremos en otros pilares fundamentales en la aportación de las bibliotecas al desarrollo y el bienestar de las personas: las bibliotecas escolares, y las infantiles y juveniles.

bibliotecaEscolar_cartelEn el capítulo sobre bibliotecas escolares, empezamos con un dato que lo dice casi todo. Dependiendo de los países tan sólo entre el 1 y el 10% de la población puede permitirse llevar a sus hijos a colegios con bibliotecas escolares de calidad. Dadle la vuelta a estos porcentajes (entre el 90 y el 99% no tiene dicho acceso), y se os helará la sangre. La IFLA hace todo un recorrido sobre las aportaciones que las bibliotecas escolares hacen (o deberían hacer) al desarrollo. Resumimos las que nos parecen más interesantes:

  • Son un espacio físico y digital abierto y accesible a todos y todas, que proporciona acceso a fuentes de información de calidad.
  • Son un lugar seguro en el que apoyar e impulsar la curiosidad, la creatividad y la orientación hacia el aprendizaje, un lugar en el que explorar todo tipo de materias.
  • Son un espacio en el que los estudiantes adquieren capacidades y la disposición para gestionar la información y generar conocimiento.
  • Son un espacio tecnológico que proporciona herramientas, software y asesoramiento para la creación, representación y difusión del conocimiento, y un lugar en el que la comunidad educativa puede aprender a usar de forma ética y segura las herramientas digitales.
  • Son un centro para la alfabetización en todas sus formas.
  • Son un espacio abierto para la organización de actividades educativas, culturales y profesionales para toda la comunidad.

Pero para que todo esto sea una realidad se necesitan leyes y financiación estable que garanticen:

  • La existencia de, al menos, un bibliotecario escolar cualificado adecuadamente para poder ejercer sus funciones de gestión bibliotecaria, alfabetización, colaboración con el profesorado y participación en la comunidad educativa.
  • Colecciones diversas y de alta calidad en todos los formatos (impreso, multimedia, digital).
  • Políticas y directrices claras para el desarrollo de los recursos necesarios para apoyar la capacitación de los estudiantes y su desarrollo intelectual.
  • Servicios de TICs que extiendan el alcance de la biblioteca a todas las áreas de la escuela y al hogar, con acceso a las colecciones, a los recursos comunitarios y a las herramientas para investigar, construir, presentar y compartir el conocimiento.

BibliotecaEscolar_ilustracionEl informe de la IFLA recuerda algunos estudios que han demostrado lo que parece obvio: el tamaño y la calidad de una biblioteca escolar, y su dotación con personal cualificado, son el mejor indicador para predecir unos buenos resultados académicos, con mayor incidencia, incluso que otros factores como los económicos.

Las bibliotecas como derecho

Cuanto antes comienza una persona a tener acceso a la información, más eficiente y duradero será dicho acceso. Las bibliotecas infantiles y juveniles son claves en algunos aspectos esenciales para el desarrollo social y económico de los países: hacen posible la igualdad de oportunidades en el acceso a la información y la alfabetización, motivan a los niños a convertirse en personas competentes y con confianza en sí mismos, y les facilitan en espacio en el que pueden experimentar por primera vez lo que significa ser un ciudadano de pleno derecho.

Así resume la IFLA el papel esencial que ocupan -o deben ocupar- las bibliotecas infantiles y juveniles en cualquier programa de desarrollo económico sostenible. Su aportación a dicho desarrollo es múltiple:

  • Como las bibliotecas escolares, proporcionan acceso a una gran variedad de recursos, información y herramientas seleccionados y de alta calidad, en todos tus formatos, incluido el digital.
  • Tienen profesionales cualificados que ayudan guían y enseñan a los usuarios más jóvenes a acceder y evaluar la información.
  • Organizan una gran variedad de programas y actividades para el fomento de la lectura, la alfabetización informacional y digital, el desarrollo de la creatividad, el trabajo conjunto con las familias…
  • Además de recursos y orientación, ofrecen un lugar seguro para niños y niñas en el que pueden hacer sus deberes y desarrollar habilidades sociales en igualdad.
  • Refuerzan a padres, madres y educadores, y participan en la comunidad, colaborando con escuelas, ONG y otras entidades.

La IFLA aporta una larga lista de ejemplos muy interesantes de trabajo de estas bibliotecas en todo el mundo. Vamos a mencionar solo unos pocos:

  • En Burkina Faso, Friends of African Village Libraries -una ONG dedicada a crear pequeñas bibliotecas rurales en África- ha producido fotolibros y ha creado un pequeño centro multimedia en la localidad de Houndé, donde utilizan escáneres e impresoras láser para producir libros en idiomas locales, con historias cercanas a sus realidades.Biblioteca_Burkina
  • En Bulgaria, la biblioteca regional Lyuben Karavelov ha puesto en marcha un proyecto de alfabetización financiera combinando con formación en tecnología móvil para niños y jóvenes en la localidad de Ruse, con el que les enseñan a gastar su dinero con sensatez y a ahorrar para el futuro.
  • 1303, la biblioteca pública de Munich tiene todo un programa con talleres para jóvenes, institutos, profesorado y padres y madres sobre la web 2.0, que incluyen temas como el ciberacoso, los principios éticos en los videojuegos y las formas de hacer política desde la web.

La Sección de Bibliotecas Infantiles y Juveniles de IFLA termina con varias recomendaciones escuetas y directas para apoyar estos servicios bibliotecarios esenciales para el desarrollo:

  • Garantizar no solo la financiación para las actividades diarias sino también financiación a largo plazo para estas bibliotecas, incluyéndolas como factores clave en las políticas nacionales y locales para el desarrollo.
  • Construcción de liderazgos.
  • Puesta en marcha de cursos de formación (inicial y continua) que incluya alfabetización informacional y TICs.
  • Financiación de equipamientos de TICs para las bibliotecas y de la formación en el uso de esas tecnologías el personal de las bibliotecas.
  • Apoyo a las redes y asociaciones de bibliotecarios infantiles.

Ahora que soplan vientos de cambio y que, como mínimo, se percibe cierta apertura hacia nuevos enfoques para el desarrollo económico y social en nuestro país después de la terrible crisis que estamos padeciendo, merece la pena que en España tomemos nota de estas reflexiones, recomendaciones y ejemplos. Porque creemos que con liderazgos fuertes desde las bibliotecas, con solo un poco de voluntad política e inversiones nada exuberantes, las bibliotecas pueden devolver unos beneficios exponenciales a las comunidades. Ojalá así sea. ¡Feliz semana!

Bibliotecas y desarrollo sostenible: ideas para la acción (I)

IFLA_UNagendaEn agosto se cumplirá un año de la aprobación de la Declaración de Lyon sobre Acceso a la Información y Desarrollo por la que la Federación Internacional de Asociaciones de Bibliotecarios y Bibliotecas (IFLA) y más de medio millar de instituciones educativas y culturales de todo el mundo -desde organizaciones bibliotecarias a universidades- reivindican la necesidad de garantizar el acceso igualitario a la información y el conocimiento para favorecer el desarrollo sostenible y mejorar la vida de las personas.

La declaración es un instrumento de presión para influir en la agenda de desarrollo de Naciones Unidas, y un año después de su aprobación, la IFLA ha publicado el resultado de una consulta realizada a sus diferentes secciones sobre la relación entre bibliotecas y desarrollo sostenible. Hay ejemplos e ideas muy interesantes que constituyen un excelente argumentario para la acción en la defensa y mejora de los servicios bibliotecarios. Aquí os presentamos una primera entrega de las más destacadas.

La bibliotecas, la nueva plaza del pueblo

Son espacios públicos donde todo el mundo es bienvenido y puede participar, hacen una aportación esencial al desarrollo del capital social, educativo y recreativo de las comunidades locales, y son un pilar importante de la democracia. Son las bibliotecas públicas, las nuevas “plazas del pueblo”.

Así reivindican desde la Sección de Bibliotecas Públicas el papel de éstas en el desarrollo sostenible de las comunidades. Los servicios bibliotecarios, las herramientas tecnológicas, los formatos de las colecciones y las necesidades de la población son diversas y siguen evolucionando a un ritmo acelerado, pero desde la sección identifican algunos ejes clave en la ecuación que une bibliotecas y desarrollo sostenible, como son la contribución de éstas a la alfabetización informacional y digital, el acceso de a la tecnología y los medios de comunicación, el apoyo a los creadores y al desarrollo de nuevas formas de creatividad, y el acceso a la información y las ideas. Y aportan valiosos ejemplos de buenas prácticas:

  • Las bibliotecas del Logan City Coucil (Australia) han desarrollado talleres de búsqueda de empleo para desempleados mayores, como madres que se reincorporan al mercado de trabajo, empresarios que han perdido sus negocios o trabajadores que sufren de forma continua períodos de paro.
  • En Kenia, la biblioteca pública de Buruburu tiene un bibliotecario digital móvil que lleva la magia de los ebooks a hospitales, escuelas y instituciones para jóvenes que han delinquido.
  • En la biblioteca pública de San Javier-La Loma, una localidad a las afueras de Medellín (Colombia) tenían un problema: cuando estaban diseñando sus servicios a la comunidad se dieron cuenta de que no existían mapas actualizados de la población desde 1071. Impulsaron un proyecto para elaborar mapas de la comunidad de forma participativa, con los vecinos decidiendo qué querían que se incluyeran en ellos y creando los mapas de sus propios vecindarios.

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  • En Croacia, la biblioteca de Rijeka organizó talleres para dar cauce a la creatividad de estudiantes y jóvenes desempleados con la publicación de una revista online muy atractiva, que aborda asuntos que realmente preocupan a la gente para hacer frente así al sensacionalismo de la prensa local.
  • En la biblioteca pública de Olsztyn (Polonia) han puesto en marcha un laboratorio de TICs, el MultiCentre, en el que los usuarios pueden componer música, dibujar caricaturas, producir películas de todo tipo, incluidas las de animación, y construir robots. Organizan cursos en cuatro módulos: MultiArt, MultiMusic, Multiciencia y MultiTec.

Más allá de estos ejemplos (y nos cuentan muchos más), la sección de bibliotecas públicas hace una serie de recomendaciones para el desarrollo de políticas públicas. Desatacamos algunas:

  • Defender del acceso universal y gratuito a las bibliotecas públicas.
  • Apoyar la participación y la formación de las personas en las aptitudes y las habilidades necesarias para el aprendizaje, el acceso a la información y la alfabetización en todas sus formas.
  • Reconocer y apoyar la importancia de las bibliotecas públicas como lugares seguros y neutrales que contribuyen activamente al desarrollo del capital económico y social.
  • Defender a campañas internacionales la posición de las bibliotecas públicas como elemento clave para facilitar información esencial y de confianza.
  • Garantizar el uso de herramientas tecnológicas para el desarrollo empresarial, permitiendo que las bibliotecas estén bien equipadas y actualizadas en las TICs.
  • Defender una financiación fuerte de las bibliotecas públicas.

Desde otras secciones, se ha profundizado en algunos de estos aspectos. Los vemos a continuación.

Adquisiciones y desarrollo de colecciones

El acceso libre, gratuito e igualitario a información de calidad es esencial para el desarrollo sostenible, y para que esto sea posible es necesario que bibliotecas y centros de documentación tengan unas políticas de colecciones adecuadas. También lo es la potenciación del acceso abierto, y en particular el apoyo a los autores en esta materia para ayudar a que las comunidades científicas participen en la generación de información que pueda estar disponible de forma gratuita.biblioteca_ebooks

Desde la sección se han presentado algunas buenas prácticas en la materia, como el trabajo de la biblioteca de la Universidad de Deaking (Australia) en apoyo a los investigadores en sus publicaciones de acceso abierto, o la labor del Centro de Información de la Mujer de Georgia, que recopila información y trabaja por el desarrollo de valores democráticos a través de la protección de los derechos de las mujeres.

También han formulado una serie de recomendaciones para los responsables de la toma de decisiones políticas. Entre otras cosas, proponen:

  • Desarrollar modelos de negocio nuevos adaptados y más eficientes respecto al libro electrónico.
  • Permitir a las bibliotecas que adquieran y preserven materiales en todos los formatos, incluidos los electrónicos, extendiendo las excepciones que tienen en cuanto a derechos de autor también a los medios electrónicos.
  • Sensibilizar sobre aspectos éticos respecto a las bibliotecas, para garantizar una selección neutral de la información y los materiales que se adquieren.

 

Acceso a la información gubernamental

La Declaración de Lyon reconoce que el acceso a la información gubernamental es un requisito imprescindible para que los ciudadanos puedan mejorar sus vidas, y ayuda a los gobiernos a alcanzar sus objetivos de desarrollo. Las personas necesitan acceder a esa información para montar negocios, encontrar trabajo, desarrollar sus comunidades y encontrar oportunidades económicas, entre otras cosas.

Las bibliotecas gubernamentales juegan un papel crucial en esta materia, no solo ayudando a encontrar esa información, sino también, por ejemplo: contribuyendo a que los ciudadanos desarrollen las aptitudes necesarias para buscar, acceder, entender y usar la información; facilitando la tecnología, el asesoramiento y los servicios a nivel local y nacional para distribuir esa información; educando a los funcionarios públicos en el acceso a la información; y preservando la información gubernamental en todos los formatos en archivos históricos para que pueda ser usada por las generaciones futuras.

Por eso, desde la IFLA defienden que se reconozca la contribución de las bibliotecas y el personal bibliotecario en estas materias y en la ampliación del gobierno abierto, y que se desarrollen y mantengan en todos los países redes potentes de bibliotecas especializadas en información gubernamental para ayudar a la ciudadanía a acceder, usar y aplicar esa información en la consecución de los objetivos de desarrollo sostenible.

Conservación del patrimonio cultural

Pero ya sabemos que sin la conservación de la información no hay acceso a ella. Desde la sección especializada de la IFLA en la materia reivindican primero el papel de bibliotecas, archivos y otras instituciones culturales como guardianes del patrimonio y cómo esa preservación permite a los ciudadanos ejercer sus derechos culturales, sociales, económicos y políticos. Y para que esto sea posible, recomiendan algunas medidas:

  • Más recursos para llegar a las sectores de población con menos recursos, porque los archivos analógicos y digitales de muchas culturas están en peligro por la falta de financiación, espacios adecuados y conocimiento.
  • Un programa de formación que ayude a seguir elaborando buenas prácticas y protocolos de actuación, al intercambio, la mejora de las capacidades del personal que trabaja en estos servicios, y la revisión permanente de las normas ISO, NISO y otros estándares de actuación.

Y recuerdan algo que merece la pena no olvidar: se trata de preservar y celebrar la diversidad cultural que con el paso de los años se ha venido perdiendo, o que se ha suprimido por intereses varios. La era digital, con internet a la cabeza, facilita esta labor. Es una oportunidad que merece la pena aprovechar.

En la próxima entrega de este resumen de recomendaciones nos centraremos en la alfabetización, en las bibliotecas infantiles, juveniles, en las escolares, y en la contribución de las bibliotecas a la mejora de la salud de la población. Esperamos que os resulte útil. ¡Feliz semana!