Lectura por grupos musculares

 

Todo va tan rápido que ignoramos las señales hasta que el choque es inevitable. Los cierres de bibliotecas en Reino Unido de los últimos años estaban creando el caldo de cultivo perfecto para el triunfo del brexit. ¿Qué otra cosa más que la cerrazón intelectual y reflexiva (independientemente de lo que se opine sobre la UE) se podía prever del debate público en un país que ha pasado de crear  instituciones como las bibliotecas públicas a cerrarlas a mansalva?

Y las señales, bueno no, las evidencias prosiguen día a día. La última: la amenaza de cierre de bibliotecas en el distrito sur de Londres, concretamente: de la biblioteca de Carnegie en Herne Hill y la de Minet en Myatt’s Fields. Según las autoridades municipales de Lambeth para reconvertirlas en gimnasios. Buena idea, así los hooligans tendrán más sitios donde ejercitarse, y cuando viajen de nuevo a Madrid por un partido de la Liga de Campeones; en lugar de tomarse un relaxing cup of coffee in the Plaza Mayor: humillarán con más brío a indigentes y camareros.

 

 

Aunque hay que ser justo. Activistas londinenses (nos gustaría pensar que de ese 48,1% que votaron contra el brexit) se han movilizado en la campaña Defend The Ten que persigue impedir a las autoridades esta reconversión gimnástica de las emblemáticas bibliotecas del barrio. Tienen argumentos en los que apoyarse: según las estadísticas de 2015 ambas bibliotecas mejoraron en número de visitas, nuevos socios, préstamos y colecciones.

La última acción de esta plataforma Defend The Ten ha sido rodear las citadas bibliotecas con las cinematográficas cintas policiales que señalan el escenario de un crimen. La mayoría, afortunadamente, sabemos de estas cintas por las películas y confiamos en no tener que verlas en la vida real; pero la protesta no puede resultar más elocuente. ¿A cuántos lugares no nos gustaría envolver con las fotogénicas cintas? Pero las autoridades municipales del distrito londinense tienen antecedentes en convertir bibliotecas en gimnasios a pocos kilómetros.

 

La biblioteca de Carnegie en Londres escenario del crimen.

 

En el más céntrico y también cinematográfico barrio de Notting Hill (aquel en donde un modesto librero enamoraba a una estrella de Hollywood): una orgullosa placa en los números 206-208 de la calle Kensington Park Road anuncia The library. Por el aspecto externo podría serlo, y una vez dentro sus salones y espacios dejan claro que allí hubo una biblioteca de verdad: pero la maquinaria que ahora ocupa el espacio del patio central evidencia que hace tiempo se transformó en un exclusivo centro deportivo.

 

The library, el gimnasio inteligente en Notting Hill.

 

Tanto la imaginería que utiliza este exclusivo club, como la terminología que aplica a sus diferentes servicios y actividades, explota el mundo bibliotecario. La pena es que una vez entras en secciones de su web con nombres tan prometedores como The reading room lo que te encuentras es una selección de revistas, artículos y capítulos de libros en PDF sobre alimentación, moda, o por supuesto, deporte.

Nada que objetar, salvo su falta de ambición. Si has creado un gimnasio que parece una biblioteca, si se autodefinen como “el gimnasio inteligente”: ¿por qué no recuperar, aunque sea un poco, el espíritu de la Academia griega?, ¿no resultaría mucho más innovador integrar la oferta propia de una biblioteca a las rutinas para mantenerse en forma?

 

Hugh Grant, que encarnaba al tímido librero en la romántica Notting Hill (1999), también encarnó a Lord Byron en la cinta de Gonzalo Suárez: Remando al viento (1988). El poeta romántico por excelencia fue un gran nadador que, entre otras hazañas, cruzó en una hora el estrecho de Dardanelos en Grecia.

 

Con estas conexiones deportivas-literarias ¿por qué no incluir junto a la preceptiva tabla de ejercicios equivalencias literarias-musicales-cinematográficas-comiqueras….? Cultura por grupos musculares. Si el cerebro es el que hace moverse a los músculos ¿por qué se le utiliza tan poco en los entrenamientos? Promovamos un desarrollo integral. Hasta la tecnología se pone de nuestra parte: las últimas innovaciones en el campo del deporte son fácilmente explotables para nuestros propósitos:

 

Los auriculares Sony Walkman NWWS413

 

Sony acaba de lanzar un walkman resistente al agua dulce o salada, con memoria interna de 4 GB y con una autonomía de 12 horas. En pleno boom de los audiolibros ¿no resultaría estimulante escuchar el microrrelato Natación de Virgilio Piñera mientras se siente el agua discurrir por nuestro cuerpo a cada brazada? ; en un deporte al aire libre ¿no se recuperarían las fuerzas al escuchar que: “la verdadera libertad consiste en el pleno dominio de uno mismo” u otras tantas reflexiones igual de energizantes de Montaigne?

 

El Apple Watch Nike: ¿cuándo van a lanzar un reloj inteligente que, además de los pasos o las calorías, contabilice lo que lees cada día?

 

Apple ha lanzado un reloj en colaboración con Nike para cuantificar tanto el ejercicio que haces como lo que comes o duermes. Este afán obsesivo por monitorizarse, por registrar hasta las intimidades de tu organismo de manera voluntaria: va allanando el camino para que, cuando la Inteligencia Artificial nos rodee por completo, aceptemos su dictadura sin resistencia. Pero puesto que es algo que parece irremediable: ¿por qué no incluir en esas mediciones lo que leemos, vemos y escuchamos?

El casco para ciclistas Coros LINX Smart Cycling Helmet.

El Coros LINX Smart Cycling Helmet, así con bien de palabrejas que le den empaque anglófilo, es un casco para ciclistas que no sabemos muy bien si se ajustará a los preceptos de la seguridad vial. El caso es que permite escuchar música y comunicarnos con manos libres.

Sentir como nuestra cara corta el viento a cada pedalada, mientras nos recitan las deliciosas anécdotas que Miguel Delibes reunió en su librito Mi querida bicicleta: puede que no nos lleve a vestir el maillot amarillo pero el placer del paseo se incrementará a cada kilómetro.

Pero volviendo al gimnasio. Si a Woody Allen al escuchar a Wagner le entraban ganas de invadir Polonia: ¿qué energías no insuflará el agarrar las mancuernas para hacer un press militar al ritmo de la obertura de Los maestros cantores de Nüremberg? Si Blake Edwards nos enseñó en 10, la mujer perfecta que el Bolero de Ravel servía para hacer el amor ¿cuántas calorías no se quemarían a su ritmo en la elíptica?

 

Nicki Minaj, todo elegancia y distinción promoviendo la estética del gimnasio como fábrica de clones a mayor gloria de Mediaset y medios afines.

 

¿Acaso la Primavera de Vivaldi, la Pequeña Serenata Nocturna de Mozart o un vals de Strauss no se avienen mejor al cuerpo y al espíritu que el Black Flame Remix del Anaconda de Nicki Minaj para los sprints, escaladas y pedaleos suaves que exige el spinning? , ¿qué imprevistas conexiones neuronales se activarán al identificar el placer de la música clásica con la rutina de los ejercicios?

 

 

¿Qué relatos serán los idóneos para ejercitar glúteos y femorales? ¿y los más indicados para acompañar el peso libre en el press banca o en las sentadillas? ¿qué autores acompañarían mejor las superseries de peck deck? Se excluyen a Chuck Palahniuk o Murakami por demasiado obvios.

 

Al final al mirarse en el espejo para comprobar los resultados de tanto esfuerzo no se quedaría en un hueco acto narcisista; porque esos bíceps desarrollados serían la consecuencia tanto de las mancuernas como de los microrrelatos de Andrés Neuman; esa espalda musculosa no sería solo por las dominadas sino también por las reflexiones de Marco Aurelio; y esos abdominales bien definidos se habrían logrado al ritmo de la prosa de Ricardo Piglia. El equilibrio entre mente y cuerpo sería una realidad y ese bienestar que pregonan las revistas de tendencias algo más que un mero eslogan.

 

 

La malcasada de Luis Alberto de Cuenca

 

Me dices que Juan Luis no te comprende,

que sólo piensa en sus computadoras

y que no te hace caso por las noches.

Me dices que tus hijos no te sirven,

que sólo dan problemas, que se aburren

de todo y que estás harta de aguantarlos.

Me dices que tus padres están viejos,

que se han vuelto tacaños y egoístas

y ya no eres su reina como antes.

Me dices que has cumplido los cuarenta

y que no es fácil empezar de nuevo,

que los únicos hombres con que tratas

son colegas de Juan en IBM

y no te gustan los ejecutivos.

Y yo, ¿qué es lo que pinto en esta historia?

¿Qué quieres que haga yo? ¿Que mate a alguien?

¿Que dé un golpe de estado libertario?

Te quise como un loco. No lo niego.

Pero eso fue hace mucho, cuando el mundo

era una reluciente madrugada

que no quisiste compartir conmigo.

La nostalgia es un burdo pasatiempo.

Vuelve a ser la que fuiste. Ve a un gimnasio,

píntate más, alisa tus arrugas

y ponte ropa sexy, no seas tonta,

que a lo mejor Juan Luis vuelve a mimarte,

y tus hijos se van a un campamento,

y tus padres se mueren.

Del bodybook a la zumba poética: entrenamientos de biblioteca

 

El lapso entre la semana pasada y la presente en este blog es como el surco de un vinilo: sirve de pausa pero cuando empieza a sonar la siguiente pista el estribillo viene a ser el mismo. Cerrábamos con Nietzsche convertido en fetiche pop y abrimos con un cruce entre Nietzsche y Schwarzenegger gentileza del dibujante Godoy. Filosofía y fitness. Esa filosofía que se extirpa de los planes de estudio de los jóvenes, y ese fitness que triunfa entre los que aspiran al olimpo de algún reality de Telecinco.

En la Academia ateniense el cultivo de la mente y el cuerpo se complementaban en pos de un equilibrio. En las academias más concurridas de nuestro tiempo se preparan oposiciones para funcionario. Por eso la imagen halterófila del filósofo que reflexionó sobre el superhombre (el übermensch no el que vuela en pijama con capa) es la mejor entradilla para demostrar, aunque sea en este texto, que el cultivo de cuerpo y mente no son excluyentes, sino todo lo contrario.

Gimnasia para escritores de Eliza Clark

No sabemos el momento histórico exacto en el cual el cultivo de la mente y el cuerpo se deslindaron de tal manera: que el ejercicio físico y el intelectual parecieran casi antagónicos. Debió ser por la Edad Media con la demonización de la carne que trajo la Inquisición y la separación entre cuerpo y espíritu que tanto daño nos sigue haciendo. Pero lo cierto, es que entre el gymnasion griego, y el bodypump, el spinning, el bodybalance o la zumba de los gimnasios actuales: pocas similitudes se encuentran.

De ahí que la figura del intelectual siempre se asocie a un individuo de expresión interesante (si no fuma en pipa en la foto de la contraportada, que ya anda en desuso, sí al menos con gafas), para el que las cuestiones del ejercicio físico quedan muy lejos de sus intereses. Y como todo tópico, sólo hace falta repasar a algunos de las figuras literarias más relevantes, para que la figura de sedentarismo que se asocia a los escritores se desarme por completo.

El ejemplo más significativo, por actual, sería el de Murakami. El escritor japonés relaciona su gran afición por correr con la creación literaria en su obra: De qué hablo cuando hablo de correr. Para Murakami escribir es una labor física, y a la inversa, el ejercicio físico es algo espiritual. Si a lo largo de la historia no han sido pocos los creadores que han buscado abrir las puertas de su percepción a través de las drogas; el deporte, puede llegar a ser una mejor forma de abrir la mente a otros niveles.

Montaigne ya habló de la importancia del ejercicio físico, como parte indisociable del desarrollo personal. Y bien por seguir esta máxima, o por dar salida de manera física a tantos demonios internos: la relación entre los literatos y la práctica deportiva es más fecunda de lo que pudiera parecer.

Hemingway embelesado en lo macho que resultaba.

Jack Kerouac, atleta universitario.

Desde Hemingway que fiel a su exaltación de la virilidad se volcó en la práctica del boxeo; Julio Cortázar fue un aficionado al tenis; Milan Kundera rompió el estereotipo de intelectual enclenque al sumar a su ya de por sí envergadura física, la práctica del levantamiento de pesas; Jack Kerouac ganó una beca en la Universidad de Columbia para jugar al fútbol americano; o la mismísima Agatha Christie, fue pionera en practicar el surf en las playas de Ciudad del Cabo o Honolulu.

Claro que si hablamos del deporte rey, el asunto convoca a muchos más nombres (¡ojo! escritores que jugasen al fútbol, no que escribieran o les gustase, que eso daría para muchos capítulos) entre los más significativos estaría Albert Camus.

El autor de La peste o El extranjero, que de no ser por la tuberculosis que le atacó a los 17 años, estaba decidido a volcarse profesionalmente al deporte que era su pasión. Y del balompié extrajo muchas de las conclusiones morales y de comportamiento que conformaron el ideario ético que luego transmitió a través de sus obras.

Y tantos, y tantos otros literatos para los que el ejercicio creativo formaba y forma un todo con el físico, nutriéndose de ambos a la vez. ¿Cuándo se podrá de moda en los gimnasios el bodybook, o el reading en circuito, el pilates literario o la zumba poética? Más de uno nos abonaríamos a esas clases.

 

Sentadillas ilustradas con peso libre: el mejor ejercicio para tener unos glúteos firmes y una cabeza bien amueblada.

 

La mancuerna definitiva o el aprovechamiento infinito de los libros.

En el post De los walking dead a los walking readers: se hace camino al leer íbamos más allá del gremio literario a la hora de abordar las armoniosas relaciones que pueden establecerse entre ejercicio físico y mental. Pero, ¿y el gremio bibliotecario? ¿a qué dedica el tiempo libre?

Lo sentimos por dejar que se cuele esta cita a José Luis Perales pero, sobre todo, por no tener conocimiento de ningún estudio al respecto desarrollado por ANABAD, ni la IFLA, ni Fesabid. Tendremos que recurrir a otras fuentes, bueno más que a una fuente a un manantial: internet.

De bibliotecas que promueven el ejercicio tenemos el ejemplo magnífico de la Biblioteca de Castilla La Mancha que en cuestión de días celebrará su 5ª Carrera del Día del Libro y la 4ª Subida y bajada a los torreones de El Alcázar. Pero para demostrar que el gremio bibliotecario rompe una vez más con los estereotipos en que, pese a todo, se empeñan en confinarlo: nada como las bibliotecarias roller girls.

 

En nuestro ámbito la medalla de oro de bibliotecaria sobre ruedas (lleve puestos o no los patines) sería para Ana Ordás: que cuando no está gamificando aquí y allá ejerce como monitora de patinaje en Madrid. De celebrarse algún día unas olimpiadas bibliotecarias que incluyeran esta disciplina sin duda sería nuestra representante.

En los Estados Unidos donde está más extendido este movimiento de las derbrarians (cruce entre derbi y librarians) la última en organizar un Roller Derby femenino ha sido la Biblioteca Pública de Cumberland County (Carolina del Norte) el pasado 1 de abril.

Jessica Zucker, roller girl bajo el alias de Lápiz de labios bibliotecario.

 

No es pionera en esto de asociar ruedas y bibliotecas más allá de carritos portalibros o bibliobúses. Hace unos años la Biblioteca de Deschutes en Oregón llegó a ofrecer descuentos a través del carné de biblioteca para las participantes en el derbi de roller girls que promovieron; e incluso completaban la participación haciendo que las patinadoras promocionasen la lectura comentado sus libros favoritos.

No todo está perdido. El superhombre/ la supermujer de hoy día, para serlo, tiene que romper con las tradiciones, desmarcarse del rebaño, evitar el resentimiento: tal y como exigía el culturista Nietzsche a su superhombre. Para conseguir todo eso en nuestros días no existe mejor aliado que recurrir a la cultura y, por ende, a las bibliotecas. Y además según anuncian esos oráculos de nuestro tiempo que son las revistas de moda: se acerca la temida operación bikini. Ya no hay excusa para poner en práctica la filosofía & fitness.

De los walking dead a los walking readers: se hace camino al leer

El éxito, primero, del cómic Los muertos vivientes, y después de su adaptación en formato televisivo en The walking dead; ha terminado por convertir a la figura del zombi en el monstruo perfecto para retratar el siglo XXI.

¿Quién mejor que los zarrapastrosos, erráticos y descerebrados zombis para encarnar (o mejor dicho, desencarnar) la alineación que pueden provocar las nuevas tecnologías y la manipulación mediática? Pero como la mejor vacuna contra cualquier contagio que nos zombifique siempre serán los buenos libros, ahora surgen los walking readers.

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Abandonar la vida contemplativa de sofá gracias a tanto anglicismo de revista de tendencias, que hace que hacer senderismo, correr, o simplemente caminar parezcan más al llamarse trekking, running o cualquier otra actividad física que acabe en -ing: no tiene porque estar reñido con leer o escribir. The walking library es un proyecto que une el placer de caminar con la lectura y la escritura.

La Biblioteca andante ( en el aniversario de Cervantes y tras tanto anglicismo, es lo que pega para traducir walking) desde que surgiera en Flandes como parte del Festival de arte itinerante Sideways de 2012, ya acumula unos cuantos kilómetros. En abril de 2013, Dee Heddon (profesora de la Universidad de Glasgow, y autora de textos con títulos como Caminando y amistad o Mujeres caminando: entrevistas con artistas en movimiento) trasladó la idea de la Biblioteca andante a Athens, en Ohio, creando un trayecto bajo el nombre “Desde Ohio a Escocia, y vuelta“.

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El caminar como un acto revolucionario, como liberación, como aprendizaje en el apasionante ensayo Wanderlust de Rebecca Solnit

Básicamente la Walking library consiste en grupos de senderismo que transportan libros en sus mochilas que recitan en los descansos del camino, pausas en las que también escriben relatos o poemas. El proyecto se fue ampliando, y así dos meses después, se organizó otra ruta desde Glasgow hasta la isla escocesa de Eigg. Mientras se desplazaban por los idílicos paisajes escoceses, los caminantes-lectores-escritores invitaban a la gente que iban encontrando a sumarse a su marcha; y a donar libros a la Walking library, que posteriormente formarían la colección del refugio en la isla de Eigg.

La Biblioteca andante nocturna de Palo Alto (California), que efectuó un recorrido por las bibliotecas de la ciudad durante toda una noche; o regresando a tierras escocesas, el grupo de la Biblioteca andante Bedrock Walk que recorrieron el trayecto que los ladrones de ganado realizaban durante siglos: han sido algunas de las Walking libraries con las que se ha ido expandiendo el proyecto.

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Señal en el célebre Paseo de los filósofos de la ciudad alemana de Heidelberg

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El delicioso y contemplativo manga de Jiro Taniguchi

Repasar las figuras célebres de la literatura o la filosofía que le dieron al hecho de pasear una significación vigorizante para el intelecto, mucho más allá del simple ejercicio físico: daría para varios post. Sobre lo que no había tantos antecedentes, es sobre bibliotecas implicadas en fomentar tan saludable hábito.

En la red de bibliotecas públicas de Hellín (Albacete) llevan varios años desarrollando el proyecto Hazlo Turismo, que combina libros y dinamización turística de las zonas rurales de la localidad, y que fue una de las buenas prácticas destacadas en el VII Congreso de bibliotecas públicas. Con este proyecto se descubren rutas locales en charlas celebradas en las bibliotecas de la red, en las que se aprovecha para promocionar sus colecciones; y posteriormente se organizan los grupos para realizar las excursiones.

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Tres de las rutas propuestas en Hazlo Turismo de la Red de Bibliotecas de Hellín (Albacete)

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Andar nos enseña a desobedecer” según el filósofo Fréderic Gros autor de Andar, una filosofía

Aunque en este sentido de fomentar el ejercicio desde una biblioteca, la que debe figurar en lo más alto del podium es la biblioteca de Castilla La-Mancha situada en el Alcázar de Toledo, que en este 2016 celebrará la tercera edición de la Carrera de subida y bajada de los Torreones del Alcázar: una carrera en la que parte del recorrido discurre por las propias salas de la biblioteca.

Para los propensos a alergias primaverales y urbanitas irredentos también existen posibilidades. Por ejemplo, la Biblioteca Municipal de Burgos lanzó en 2012 sus Paseos literarios con los que propone rutas por los rincones más literarios de la ciudad; que más allá que unos simples itinerarios suponen una experiencia de lo más completa gracias al uso de las nuevas tecnologías. En la web del servicio se ofrecen guías sonoras; y a través de aplicaciones para smartphones como Layar, es posible disfrutar de elementos de realidad aumentada in situ.

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El artista ucraniano Alexey Kondakov incorpora pinturas clásicas en fotografías de espacios urbanos: sería una maravillosa idea para adaptar en las rutas literarias por ciudades jugando con la realidad aumentada

índice“Es muchísimo mejor vivir diez años de vida con intensidad y perseverando en un firme objetivo, que vivir esos diez años de un modo vacuo y disperso. Y yo pienso que correr me ayuda a conseguirlo. Ir consumiéndose a uno mismo […], es la esencia del correr y, al mismo tiempo, una metáfora del vivir (y, para mí, también del escribir). Probablemente muchos corredores compartan esta opinión.” Haruki Murakami 

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Alexey Kondakov descontextualizando el arte para poetizar espacios urbanos

¿Habrá tenido algo que ver en la determinación con que tantos compatriotas se calzan las deportivas, el hecho de que Murakami reflexionara sobre su pasión deportiva en su libro? Que un escritor fuera la inspiración para hacer deporte, en lugar de un futbolista o un tenista, sí que sería una auténtica evolución de los walking dead a los walking readers. Pero dejemos de soñar y busquemos más conexiones bibliotecario-deportivas, en esta ocasión vía móvil.

En aplicaciones como Spotify y webs es habitual ofrecer playlist para descargarse y amenizar la carrera, gracias a los dispositivos móviles. Pero, ¿no estaría bien incluir en la oferta a los audiobooks? No es algo que estemos inventando aquí, pero  podría ser una 51HjuXIOx7L._AC_UL320_SR208,320_buena idea que fuera tu biblioteca la que te confeccionara una playlist de audiobooks para running (si lo llamáramos una lista de audiolibros para correr, ningún medio medianamente cool se dignaría a publicitarlo). Una voz bien templada declamando algunas de las reflexiones de Murakami en nuestro oído: y romperíamos nuestras propias marcas con más energía de la que cualquier temazo hiphop, trance o EDM podría insuflarnos.

Es algo que ahora está un poco más fácil: la tarjeta para descarga de libros digitales Seebook (los ebooks que se pueden tocar, es su eslogan) acaba de anunciar que incorporará audiobooks a sus tarjetas, que simplemente escaneándole el código con un smartphone permitirán descargarse los audiobooks o escucharlos en streaming. Y precisamente la empresa lo anuncia entre otras cosas, como una forma de no restarle horas a la lectura por el hecho de hacer deporte.

Pero como según decía la revista Buena vida de El País: andar a paso rápido, perdón, queríamos decir el power walking, es igual de saludable y menos lesivo que el running, tanto para ejercitarse como para quemar calorías, vamos a terminar con un paseo.

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Daniel Rotsztai es un joven torontoniano que a raíz de la recomendación de unos amigos9788420648958 se dedicó a visitar la fabulosa red de bibliotecas de la ciudad canadiense. El resultado de sus paseos, a pie o en bici, le llevó a descubrir los maravillosos edificios que albergan las bibliotecas; y su afición al dibujo hizo el resto. En su web All the libraries Toronto, va publicando los dibujos resultado de sus paseos por la ruta bibliotecaria; y que como no podía ser menos en pleno boom de los libros para colorear, ya ha tenido su edición como tal.

Coloreando bibliotecas, suena a campaña bibliotecaria de las de toda la vida. Pero aparte de sus deliciosos dibujos, lo que resulta más emocionante de sus paseos son las reflexiones a las que le han llevado:

“las bibliotecas son uno de los últimos espacios interiores de acceso público no comercializados […] necesitamos más espacios como estos”

Sentados, andando, corriendo o pedaleando no podemos estar más de acuerdo con Daniel.

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