Mi opinión de mierda: bibliotecarios bajo el influjo

Ilustración del blog Atroz con leche

 

Hay canciones cuya capacidad de apropiación las convierte en clásicos instántaneos. Es el caso de My way que lo mismo vale a un demócrata que a un republicano; o A quién le importa que lo mismo le sirvió al efímero partido político de los jubilados en los años 80 que al desfile del orgullo gay.

No se puede decir que ninguno de los temas del grupo Los Punsetes haya alcanzado ese nivel de popularidad (contravendría por otra parte su perfil indie), pero la letra de su tema de hace dos años Opinión de mierda: no deja de ganar vigencia conforme pasa el tiempo.

“España necesita conocer tu opinión de mierda, la gente necesita que le des tu opinión de mierda”

Durante mucho tiempo, tertulianos, famosos, contertulios, políticos (sobre todo políticos) y demás bendecidos por el foco mediático: peroraban sobre las cuestiones más peregrinas. Hasta que llegaron las redes sociales y ahora todos (o casi todos) pensamos que nuestra opinión le interesa al resto del mundo.

Ya se sabe el tópico: en España todos sabemos de política, fútbol, cine, libros (bueno no, hablar de libros en nuestro país, como decía Houellebecq, puede provocar incómodos silencios) así que el territorio estaba bien fertilizado.

Uno de los muchos ejemplos es el portal Filmaffinity. La valoración inicial de una película por parte de la crítica profesional puede ser ensalzarla o repudiarla; pero una vez se estrena: la puntuación fluctuará según la reseñas que añadan los internautas con ínfulas de críticos. Pasados unos meses puede que el contraste entre la crítica profesional y la puntuación obtenida sea abismal. Y en la siguiente captura de pantalla puede comprobarse en el caso de la que fue proclamada como una de las mejores cintas del 2016.

 

La excelente Elle (2016) de Paul Verhoeven arrancó en Filmaffinity con una valoración por parte de la crítica especializada que rozaba la categoría de obra maestra. Tras las reseñas de los internautas se ha quedado con un 6’7.

 

“un arte sujeto al escrutinio de la mayoría sólo puede dar como resultado ramplonería y superficialidad” (del ensayo: La musa venal. Producción y consumo de la cultura industrial de Raúl Rodríguez)

 

Lo paradójico en cualquier caso es que mientras se derriban pedestales, muchos de esos émulos de críticos/comentaristas/opinadores en versión bloguera, tuitera, facebuquera, youtubera o instagramera (¡vaya! hay anglicismos que mejor no españolizarlos) sueñan con llegar a ser eso que se ha dado en llamar influencers.

Una figura en la que priman según glosa en su interesante blog la publicista y experta en marketing digital y redes sociales, Fátima Martínez, cualidades tales como: la “autenticidad” (¿cómo se medirá eso?), la originalidad, la cercanía, la gracia/desparpajo, y sí, también: la calidad de sus contenidos.

 

 

¿Y los bibliotecarios y las bibliotecas bajo que influjo se sitúan en mitad de todo este trasiego? Pese a lo que pueda parecer la figura del bibliotecario sigue teniendo un prestigio que explotan algunos de los que aspiran a ese título oficioso (pero muy rentable, véase el caso de los youtubers) de influencer (micro o maxi aquí el tamaño no importa). Pero, ¿tienen alguna posibilidad los bibliotecarios para que se les reconozca como tales en el mundo digital?

 

En 1953 Christian Dior acorta las faldas y monta una revolución en el mundo de la moda. Es uno de los episodios que se recogen en el cómic con apuntes biográficos sobre el mítico diseñador. Si hay un mundo en el que los anglicismos y los influencers proliferan sin medida ese es el de la moda.

 

En la Wikipedia a los redactores se les ha denominado “bibliotecarios” desde sus inicios. Y tan bien les ha ido usando esta terminología que hasta han terminado por llevarse a los propios bibliotecarios a su terreno.

Hace unos días Eli Ramírez nos hablaba en Biblogtecarios de la campaña anual de la Wikipedia dirigida a bibliotecarios #1Lib1ref. Una iniciativa que los integrados (según la terminología patentada por Umberto Eco) verán como una manera de reconocer la autoridad intelectual de los bibliotecarios en el mundo digital; pero que los apocalípticos pueden interpretar como venderse al enemigo.

Pero no es la Wikipedia el único caso de una apropiación que implique, más o menos, un reconocimiento al valor de la profesión. En la agencia de inteligencia estadounidense, CIA, al personal encargado de rastrear internet, sobre todo las redes sociales en busca de posibles enemigos del país: les bautizaron como “los bibliotecarios vengativos”. No sabemos hasta qué punto suena esto halagador. Por una parte no dejan de ser unos cotillas cibernéticos, y por otra, tanto espiar cuentas ajenas como prevención y al final tienen al enemigo en casa (blanca para más señas).

 

“Sabes que se trata de un desastre cuando los bibliotecarios empiezan a protestar” rezaba esta divertida pancarta en la reciente Marcha de las Mujeres contra Trump

 

¿Se podría hablar entonces de los bibliotecarios como influencers? Sería forzar la cosa un poco pero antecedentes, al menos colectivos, existen.

Fue en 2001 cuando el cineasta de documentales Michael Moore publicó su libro Estúpidos hombres blancos. Los intentos de censura por el ataque directo de Moore al gobierno de Georges Bush Jr. tras el atentado de las Torres Gemelas: no se hicieron esperar. Y ¿quién consiguió que no llegaran a buen puerto?

¡Shhhhh! Las bibliotecas son radicales

 

 

Ann Sparanese, bibliotecaria en Nueva Jersey inició una campaña contra estos intentos de censura a la que fueron sumándose más y más bibliotecarios. Tantos fueron, que el FBI terminó hablando de los “bibliotecarios militantes radicales”. Dieciséis años después, los bibliotecarios estadounidenses ya se están movilizando para combatir la tristemente célebre posverdad que tanto gusta a los nuevos populismos.

Con personajes como Donald Trump, Marie Le Pen, Vladimir Putin, Nigel Farage o Boris Johnson se está abonando bien el terreno para que surja todo un frente bibliotecario de resistencia. Mientras esto llega calificar a un bibliotecario de influencer quizás resulte un tanto excesivo. Pero no dentro del mundillo profesional.

 

Muro de libros en la Biblioteca Regional de Murcia con motivo de una reciente exposición sobre los campos de refugiados

 

Mucho antes de que existiera todo este guirigay de las redes, profesionales como Carme Fenoll (de desagradable actualidad estos días) influyeron en todo bibliotecario inquieto con sus célebres 50 ideas para sorprender desde la biblioteca pública. Años después tuvo la generosidad de compartir desde este blog un decálogo bibliofílico que surgió de un viaje a Nueva York. 

 

 

Aquel inspirador manifiesto dejó claro que el mejor influjo bajo el que podían situarse los profesionales era el de la innovación, el de la creatividad. Y precisamente desde el país que hace dos años visitaba Fenoll, nos llegan ahora los recién otorgados Premios Bibliotecarios de Innovación que concede, cada dos años, la editorial Penguin Random House en el marco de la Reunión de Invierno de la American Library Association.

En esta edición, en la que se reconoce a bibliotecarios con nombre y apellidos, por “transformar sus comunidades mientras fortalecen el tejido social y cultural de nuestro mundo” como dijo en su discurso el representante de la editorial, se llevan los sustanciosos premios metálicos bibliotecarios y proyectos tales como:

 

  • Kay Marner, que desarrolla desde la Biblioteca Pública de Ames (Iowa) un programa para enseñar a los padres cómo facilitar el desarrollo del lenguaje de los niños menores de tres años: se hizo con el primer premio
  • Janet Brown, de la Biblioteca Pública de Windsor en Ontario, fue finalista con un programa para formar líderes/mentores adolescentes.
  • Syntychia Kendrick-Samuel, jefa de servicios para adolescentes en la Biblioteca Pública de Uniondale (Nueva York) fue otra de las finalistas con un programa para el empoderamiento académico de los adolescentes.
  • Jessica Link que ni siquiera está en plantilla en la Biblioteca Pública de Cedar Rapids (Iowa), pero que desde su condición de voluntaria: montó un reto de lectura intergeneracional para el verano en el que implicó a toda la comunidad.

 

Decíamos en Esto no es Hollywood: palmarés de biblioteca que ya podíamos ir tomando nota en nuestro país de cómo saben venderse, revalorizarse y promocionarse los norteamericanos. Aunque viendo las reacciones tan viscerales y rabiosas que los Goya provocan en algunos sectores de nuestra sociedad: no sabemos si resultaría contraproducente. Y ya que arrancamos el texto un punto escatológicos y musicales, será cuestión de clausurarlo similar.

Todos podemos tener una opinión de mierda por mucho que creamos que lo que decimos suena interesante. Siempre habrá alguien para quien lo que formulamos no sea más que una obviedad, una chorrada, una frase de todo a un euro envuelta en celofán digital. Pero tampoco hay que preocuparse mucho: tener haters es casi la primera norma para llegar a ser un día un influencer.  Disfrutemos pues, sin complejos, de las opiniones de mierda que repasaban los Ojete calor en su tema 0’60. 

 

 

Estadística creativa para bibliotecarios soñadores

 

Como cada año el informe de la Federación del Gremio de Editores sobre la lectura en nuestro país ha sido noticia. Una vez más los porcentajes estadísticos que proporciona han dando pie a titulares y análisis que van camino de convertirse en toda una tradición, algo así como las crónicas que cada 22 de diciembre se emiten sobre los ganadores de la lotería (pero a la inversa, donde allí hay alegría, aquí siempre hay decepción). Pero ya sabemos por los políticos que a las estadísticas se las hace decir lo que uno quiere; así que no vamos a darle más vueltas al asunto, bastante se ha hablado ya. Es preferible fijarse, cual manual de autoayuda, en historias ejemplarizantes que nos eviten cualquier asomo de abatimiento bibliotecario.

 

 

La magia de los números en esta calculadora japonesa de 1962.

Porque seamos sinceros, ¿qué bibliotecario en un momento de debilidad, o mejor, de duda: no ha pensado en dejarse llevar por la creatividad al rellenar los formularios de Alzira del Ministerio?, ¿quién ante el insondable misterio de toparse con que el número de ejemplares difiere según la búsqueda en el programa se haga de una forma u otra: no ha optado por quedarse con la cifra que mejor le cuadra con el resto?

Que tire el primer tejuelo aquel o aquella (y lo sentimos pero esto no es lenguaje inclusivo, es simplemente un redoble de tambor para dar más peso a lo que sigue): que no ha tirado por lo alto o por lo bajo en: número de usuarios-actividades-ejemplares-servicios… cuando le ha interesado para engatusar al político de turno, o dar lustre en los medios a su biblioteca.

Por eso empatizamos en el delito con el responsable de la Biblioteca del Condado de East Lake (Florida), George Dore, y su auxiliar de biblioteca, Scott Amey. Porque en Infobibliotecas nada de lo bibliotecario no es ajeno.

 

Se acerca uno de los momentos del año “favoritos” para muchos bibliotecarios: hacer las estadísticas y rellenar el formulario de Alzira del Ministerio.

 

Chuck Finley, así se llamaba el usuario tan, tan asiduo de la Biblioteca de East Lake que él solo se había prestado un total de 2361 libros en poco más de nueve meses. Si Agatha Christie leía unos 200 libros anuales, Theodore Roosevelt uno al día, y la bibliotecaria Harriet Klausner unos 6 al día (“Si un libro no me interesa cuando llego a la página 50, dejo de leerlo” arguyó para defenderse de los incrédulos) según relataba un artículo de BBC Mundo: Finley debería figurar en alguna categoría del Libro Guinness. La única pega es que el tal Finley nunca ha existido, al menos físicamente como usuario de la Biblioteca de East Lake. Pero todos sus datos, incluido su nutrido historial de préstamos, constaban en la base de datos de la biblioteca hasta hace bien poco.

En la red de bibliotecas del Condado de Lake, se distribuyen los fondos atendiendo a la demanda; de tal modo, que si pasado un determinado periodo algún título no alcanza los préstamos necesarios se retira de la circulación. Un criterio salomónico que no distingue entre best seller del momento y clásicos literarios.

 

En El invisible Harvey (1950) James Stewart interpreta a un hombre encantador, siempre dispuesto a ayudar a los demás. Su única peculiaridad es que siempre va a acompañado de un conejo gigante que sólo él es capaz de ver. Su familia decide ingresarlo en un psiquiátrico. 

 

El Chuck Finley real, estrella del béisbol desde 1986 a 2002. 

Tanto para George Dore, como responsable de la citada biblioteca, como para su auxiliar Scott: este expurgo implacablemente estadístico les suponía un suplicio. Y cual doctores Frankenstein decidieron crear al usuario de biblioteca ideal. Un voraz lector cuya compulsión permitía salvar a muchas de las obras en las que nadie reparaba. Que su nombre, Chuck Finley, coincidiera con el de un jugador de béisbol jubilado que durante 17 años desarrolló su carrera en la liga mayor: fue algo completamente accidental (o no).

Pero este celo bibliotecario desmedido no ha servido de atenuante para el despido del bibliotecario. La investigación que ha originado, como tanto gusta decir a determinados políticos: puso en marcha la máquina del fango y salpicó a toda la red. Dore arguyó en su defensa que otras bibliotecas de la red también tenían carnés institucionales o “dummies” (tontos) para “salir favorecidas” en las estadísticas. Toda una intriga bibliotecaria que en manos de un guionista talentoso podría convertirse en película hollywoodense.

 

Theodosia Burr Goodman reinventada como la fascinante Theda Bara.

 

Theda Bara como Cleopatra

Y también en el este de los Estados Unidos, pero en 1914: Theodosia Burr Goodman dejó atrás su ciudad natal para inventarse una identidad, o mejor dicho, para dejar que se la inventasen. Pese a que ya había cumplido los 30, una edad peligrosa para una aspirante a estrella: un estudio de la meca del cine la reinventó para fascinar al público.

De repente, Theodosia pasó a llamarse Theda Bara, dejó de ser la hija de un comerciante judío de Cincinnati para ser la hija de una concubina egipcia y de un artista francés, nacida en el Sáhara, y sacerdotisa de oscuros rituales del Oriente.

Ella fue la primera vamp, la primera estrella prefabricada, la mujer fatal que venía a distraer las mentes de las macabras estadísticas de bajas en el frente que llegaban de un mundo sumido en la Primera Guerra Mundial. Con biografías tan encantadoras, ¿a quién le importaba la verdad?

Theda evoca un tiempo de cartón piedra, de mentiras inocentes que se hacen verdades aceptadas con las que poder fantasear. Eran tiempos convulsos, como el nuestro, pero Theda hoy sólo sería una sex symbol en países pobres, aquí en el primer mundo, su exuberancia carnosa sería un insulto. La capacidad de fabulación nos ha adelgazado, casi tanto como las modelos de pasarela. Y mientras tanto, los egos engordan y engordan con las grasas saturadas de las redes sociales.

 

El lugar de los hechos: la humilde biblioteca de East Lake.

 

Ante este panorama, ¿quién puede reprocharle a George y Scott que hayan ideado al usuario de biblioteca perfecto? Cuidado que nadie nos vaya a acusar de incitar al “maquillaje estadístico”. Simplemente es que en un mundo en el que triunfa la posverdad (aquí mismo acuñamos la posverdad bibliotecaria hace poco), en una época en que el fingimiento ha alcanzado el paroxismo, entre tanta mentira dañina: algo de inocencia, o al menos de ilusión (por aquello de no bajar la guardia) se está haciendo tan necesaria como una conexión wifi.

Por eso, desde aquí eximimos de toda culpa a esos dos pícaros estadísticos, a estos fabuladores que hicieron que los índices de lectura de su modesta biblioteca llegasen a la cuarta base gracias a Chuck. Todos necesitamos soñar, lo está dejando claro el éxito arrollador de una película como La, la, land (La ciudad de las estrellas): un musical que remite a ese Hollywood ingenuo y feliz que arrancaba con Theda. En definitiva, lo que han hecho George y Scott, no ha sido otra cosa que ponerle algo de música a las frías y asépticas estadísticas de bibliotecas.

 

La, la, land (La ciudad de los sueños) arrasando entre crítica y público por ofrecer una historia romántica y sencilla en medio de una época cínica.

 

En el último número de la revista Infobibliotecas, Mariate Alonso le ha puesto música a este invierno reuniendo algunas de las canciones que se han dedicado al mundo de las bibliotecas; y nuestro compañero Héctor Fouce (que tan excelentes maridajes crea, en cada número, entre libros, música o películas) las ha seleccionado en una lista de reproducción de Spotify que se puede disfrutar pinchando aquí. Es lo propio, concluir con música la crónica de un fraude que resulta de lo más cándido visto el panorama.

Si La, la, Land ha llegado de Hollywood para mitigar las oscuras nubes que se ciernen sobre el 2017: hace dos años el grupo Verkeren insuflaba alegría en vena con su tema Laberinto. Pura inocencia y optimismo naíf para unas coreografías bibliotecarias, tal vez menos cool que las de Ryan Gosling y Emma Stone, pero más asequibles para bibliotecarios soñadores.

 

Una verdad (bibliotecaria) incómoda

 

No aspiramos a emular el documental sobre la lucha de Al Gore contra el cambio climático del que tomamos prestado el título. No es comparable. El medio bibliotecario no es equiparable al desastre medioambiental; por mucho que la especie bibliotecaria sea incluida en la lista de las llamadas a extinguirse por el impacto del meteorito digital. Pero no por eso deja de resultarnos una verdad incómoda de la que preferiríamos no tener que hablar, pero como decía la gran Chus Lampreave interpretando a una portera: sólo podemos decir la verdad, solo la verdad y nada más que la verdad.

 

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El extraño mundo del futuro: el día en que los bibliotecarios desaparecieron

 

Los artículos, estudios, estadísticas e informes varios sobre el futuro del profesional de la información llevan varios años siendo un debate habitual en los medios especializados. Lo más reciente la XVIII Jornada de Gestión de la Información organizado por SEDIC en la Biblioteca Nacional, centrada en Empleo y desarrollo profesional de los profesionales de la información.

Tras la irrupción de las nuevas tecnologías ningún gremio ha quedado indemne. ¿Quién podría pensar que hasta los taxistas verían amenazada su supervivencia por lo digital? Pero de nada sirve enterrar la cabeza cual avestruz entre CDU, Reglas de catalogación y Encabezamientos de materia: si una especie no se adapta se cumplirá la inexorable ley de la evolución, y desaparecerá. Palabra de Darwin, te alabamos Señor.

 

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El sufijo -teca ha demostrado su capacidad de supervivencia sobradamente, se va acoplando a cada nuevo formato (biblioteca, videoteca, comicteca, fonoteca, ludoteca…) sin periodo alguno de adaptación. Pero la raíz biblio- es posible que termine cuestionada, sustituida, anulada cuando de lo que se trata es de instituciones que fomentan no ya la lectura, sino la cultura. En cualquier caso, la llamen como la llamen, lo que se entiende hoy día como biblioteca, de un modo u otro, es muy posible que sobreviva, pero su fauna autóctona no lo tiene nada claro.

 

ereader_retro_01¿Y si los bibliotecarios fueran simples máquinas portadoras del gen de la cultura? Tal y como sostiene Richard Dawkins en su revolucionario ensayo El gen egoista, los seres humanos no somos más que un medio de transporte para las auténticas estrellas de la evolución: los genes, que nos usan y desechan sin miramientos. Stephen Hawking se sumaba desde otro prisma recientemente para incidir en lo prescindibles que somos en esto de la evolución. Según el científico más pop (con permiso de Einstein, y el últimamente reivindicado Tesla): el desarrollo de la Inteligencia Artificial puede terminar por desechar el factor humano.

 

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La evolución del bibliotecario: del primate al amanuense pasando por la bibliotecaria con moño y gafas hasta llegar al profesional de la información.

 

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Smart monkey, el delicioso cómic mudo sobre la teoría de la evolución

¿Por qué han de ser diferentes los bibliotecarios? Si atendemos al listado de nuevas aptitudes que se les exigen en la era digital tenemos para aburrirnos: community manager, social media manager, animadores socioculturales, expertos en tecnologías varias, monitores en makerspaces, dinamizadores de clubes de lectura, especialistas en marketing de contenidos, creadores de narrativas transmedias, formadores en nuevas tecnologías, asistentes sociales…, todo ello sin descuidar ninguna de sus atribuciones anteriores. Si a esto unimos el envejecimiento del funcionariado que estos años de crisis (con la ausencia de ofertas de empleo público y el cese de miles de interinos) podría dar lugar a una gentrificación de las bibliotecas, y en un país en el que no se considera a la cultura con la suficiente entidad para tener un ministerio propio:

 

¿no sería más sencillo contratar directamente especialistas en cada uno de estos campos y prescindir de los bibliotecarios?

 

Una vez soltado el anatema, vamos a conjurarlo centrándonos en datos concretos que arrojen algo de esperanza.

Según la web Qué estudiar y dónde en la Universidad del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, tres son las universidades cuyos titulados en Información y Documentación presentan las mejores tasas de inserción laboral. La primera, la Universidad de Barcelona con un 70% a nivel de Grado, y un 83% a nivel de Máster, le siguen la Universidad Carlos III de Madrid, y la Universidad de Valencia. A tenor de estos datos, nos decidimos a espantar a la bicha de la mejor manera posible: llamando a la Facultad de Biblioteconomía y Documentación de la primera universidad del ranking y pidiéndoles que nos contaran cómo percibían ellos el panorama. Y tuvimos mucha suerte porque dimos con dos estupendas profesionales.

 

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Por un lado Pilar Gené, responsable de la Secretaría de Estudiantes y Docencia, nos confirmó que el número de nuevas matrículas en este 2016 ha sido de 52, nueve menos que el año pasado. Según Gené, el número de matriculados se mantiene estable durante los últimos años, y el repunte hasta los 61 del 2015 pudo deberse al hecho de que se celebró el centenario de la Facultad, lo cual probablemente atrajo a más estudiantes el año pasado.

Por su parte, la jefa de estudios del Grado en Información y Documentación, Marina Salse nos ofreció una panorámica de primera mano de lo más interesante. Salse sostiene que siempre se va a necesitar un gestor de la información tanto en bibliotecas, centros de documentación o archivos, como en empresas, y nos lo demostró con ejemplos prácticos. En las jornadas sobre salidas profesionales que organiza de forma conjunta con los profesores de la asignatura Introducción a los Sistemas de Información y Documentación. nos destacó dos casos que le resultaron especialmente motivadores:

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  • la companía Aviation island, ofrece servicios tecnológicos para líneas aéreas, su plantilla está integrada en gran parte por graduados en Información y Documentación (alrededor de unos 9 procedentes de la Facultad barcelonesa y el resto de la Universidad de Zaragoza). Un claro ejemplo de una empresa que conoce el potencial de los profesionales de la información y el juego que pueden dar por su perfil formativo dentro del ámbito empresarial.
  • otro ejemplo llamativo fue el de una graduada en la Facultad que actualmente desarrolla funciones relacionadas con la ciberseguridad en otra empresa del ramo.

Un alivio comprobar que los estudios formativos sí han sabido adaptarse a los requerimientos del mercado laboral, y que el perfil tan plural del profesional de la información va abriéndose a nuevos caminos. Pero tanto en la Universidad de Barcelona como en la de Granada (gracias en esta última a la información proporcionada por Luis Gerardo Fernández), que fueron las que amablemente nos atendieron y proporcionaron datos: coincidieron en el desconocimiento de los nuevos estudiantes respecto al contenido de los grados en Información y Documentación.

 

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Ilustración de los años 50 sobre cómo sería la educación en el futuro. No andaban tan desencaminados, cuando los webinars y MOOC están cuestionando también la supervivencia de las universidades como centros formativos. Que aquí nadie se salva.

 

Si bien en la Universidad de Granada el número de nuevas matriculaciones se mantiene estable en los últimos años (entre 50 a 60) nos manifestaron que la mayoría de estudiantes optan por la carrera, y una vez iniciada, les gusta: pero antes de elegirla no tienen ideas claras sobre en qué consiste exactamente. Vamos igualito que pasa cuando se trata de vender lo que puede dar de sí una biblioteca en el siglo XXI a la mayoría de responsables políticos.

La necesidad de un mensaje claro y definitorio que permita vender a la primera en qué consiste exactamente eso de ‘profesional de la información’ sigue pendiente. Los datos proporcionados por estas dos universidades al menos nos permiten ver la luz al final del túnel (símil desafortunado donde los haya).

LOS BIBLIOTECARIOS HAN MUERTO ¡¡¡VIVAN LOS BIBLIOTECARIOS!!!

Pero que vivan aquellos que arriesgan, aquellos que dentro de sus posibilidades siguen luchando por innovar, aquellos que no se dejan funcionarizar (en el sentido despectivo, e injusto, que arrastra el término funcionarizar). El concepto de biblioteca gentrificada a punto de ser formulado en uno, dos, tres: pero no por elitismo o aristocratización, sino por la peor acepción de este término inglés que también hemos importado.

 

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La biblioteca del futuro vista desde la década de los 50 del pasado siglo.

 

Gentrificación como sinónimo de aburguesamiento intelectual, cultural, laboral; como síntoma de pereza mental. Para los que favorezcan esa gentrificación bibliotecaria (que los hay) ni un mísero responso por su desaparición. Después de todo puede que los bibliotecarios sean como las ratas y las cucarachas y ni una deflagración atómica, ni siquiera los devastadores efectos del desastre medioambiental que denunciaba Al Gore: sean capaces de extinguirlos.

Por el momento nos vamos con un cierre energético. El monólogo inicial de la película Trainspotting está volviendo a la actualidad a consecuencia del inminente estreno de la segunda parte. Los heroinómanos encabezados por Ewan McGregor 20 años después: eso sí que es supervivencia. Precisamente en 1996 que es cuando se estrenó la primera, las universidades españolas estaban abriendo escuelas de Biblioteconomía y Documentación a lo largo y ancho del país.

 

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Trainspotting veinte años después

 

Es de suponer que más de uno de los jóvenes que entonces estudiaban la carrera, y ahora ocupan puestos en la plantillas de muchas bibliotecas, se identificaron con el discurso antiburgués que declamaba McGregor en el arranque de la historia. Obviando la parte en que revela su decisión de no elegir la vida, de refugiarse en la heroína, y quedándose con el inconformismo del discurso, y con esa lujuria por la vida (por la cultura) que canta por debajo Iggy Pop. Y desde ahí, posicionarse ante los retos que les exigía la vida adulta en plena crisis de los 90.

Pues bien, si vamos a espantar esa sombra de gentrificación, ese anquilosamiento en el que esperemos que ninguno de aquellos jóvenes hayan caído en su madurez, no está de más cerrar recordándolo. Lust for life, lust for culture, lust for libraries.

 

 

Escapando de la biblioteca, escapando de los bibliotecarios

 

Si en el post anterior, repasábamos la deuda que las bibliotecas del siglo XXI tienen para con los supermercados y grandes superficies; en este post arrancamos con un ejemplo de que, una vez más, las bibliotecas asumen fenómenos cuyo hábitat natural no es en principio el bibliotecario, pero que sorprendentemente una vez trasplantados, se aclimatan con la mayor naturalidad.

En Cracovia, una de las sensaciones para celebrar la Noche de las bibliotecas, consistió en crear una escape room, que tan de moda están en la actualidad. Por si alguien no sabe de qué va el asunto, resumiremos que consiste en un juego psicológico, en el que voluntariamente los participantes son encerrados en una habitación, con un tiempo establecido, en el cual tendrán que resolver los enigmas que se esconden en la misma, y cuya resolución les permitirá liberarse del encierro.

 

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La huella (1972) el clásico de Mankiewicz al que siempre se vuelve

Con la de ficciones que han tomado a las bibliotecas como escenarios de crímenes, misterios, y secretos inconfesables: ¿cómo no se había planteado algo así dentro de las actividades bibliotecarias en plena era de la gamificación? La Noche de las bibliotecas polaca es la segunda vez que se celebra, e implica tanto a bibliotecas públicas como a bibliotecas escolares. Los participantes tenían que resolver el caso del escritor misteriosamente desaparecido; y las pistas estaban ocultas en el catálogo de la biblioteca, en las estanterías o en una máquina de escribir.

Como los juegos de guerra, las batallas de paint ball o las invasiones zombis, las escape room se han convertido en otro sector dentro de la oferta ocio que muchas empresas están ofreciendo. Plantear algo así en una biblioteca es otra opción para promocionar los fondos y servicios de la misma entre todo tipo de público; pero sin duda, con preferencia por ese sector que tanto cuesta atraer: los adolescentes.

 

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Cube (1997), un auténtico estudio de personajes en una película de intriga matemática de alto voltaje

 

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El cómic original en el que se han basado las posteriores versiones cinematográficas de la claustrofóbica historia de Old boy

Old boy, Calle Cloverfield, La huella, Coherence o clásicos tipo Agatha Christie: hay miles de referentes en cuestión de ficciones que hacen de la resolución de pistas, el centro de su trama; y hay mil escenas cinematográficas o literarias de historias de misterio ambientadas en bibliotecas.

El escapismo como una opción para dinamizar y gamificar la experiencia bibliotecaria; pero mucho más difícil que escapar de una biblioteca, es escapar de los lugares comunes y los estereotipos en torno a las bibliotecas, y los bibliotecarios; y la fotógrafa Mariela Niels lo está intentando a través de su proyecto: Retratos de bibliotecarios de la región francesa de Auvernia.

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Véronique Maurin de la Biblioteca de la Comunidad de Riom

 

Niels desmonta estereotipos en torno a las bibliotecarios, a través de la mirada irónica que arroja sobre el mundo bibliotecario y sus clichés. De momento, sólo han transcendido dos de los montajes fotográficos que ha llevado a cabo con bibliotecarios de la citada región francesa; pero el objetivo es fotografiar hasta a 10 bibliotecarios de diversos centros de la zona, en situaciones y escenarios que subviertan desde el humor, la imagen prototípica de lo que se suele asociar al gremio bibliotecario.

La idea nace de un encargo por parte de la Asociación de Bibliotecas de Francia, con motivo de la celebración del 62º Congreso de la Asociación que se ha celebrado del 9 al 11 de junio. Según declaraciones de la fotógrafa: “la idea original era tener imágenes que cambien los estereotipos, que muestren una visión muy dinámica de la bibliotecología. Como trabajo mucho los estereotipos, he propuesto una serie de retratos de profesionales en sus lugares de trabajo“. Para ello, se entrevistó con cada uno de los protagonistas de estos retratos, que estarán disponibles en breve en internet bajo licencia Creative Commons, para que todos podamos utilizarlos y difundirlos.

 

Géraldine Debus de la Médiateca

Géraldine Deus de la Mediateca de la Comunidad de Municipios entre Dore y Allier

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La bibliotecaria que todavía ama a los libros: una de las portadas pulp de la cuenta de Twitter Pulp librarian

 

Una nueva vuelta de tuerca en torno a la figura del bibliotecario, esa imagen sobre la que ya hablábamos en Bibliotecas indies, bibliotecas mainstream; y que mucho nos tememos que por muchos retratos iconoclastas que Niels lleve a cabo, seguirá recargada de esos lugares comunes con que todo colectivo profesional carga. La ironía es sin duda la mejor manera de afrontar la pereza mental con la que todos, en mayor o menor medida, nos representamos lo que desconocemos. Por otro lado, tampoco sabemos si nos gustaría que estos tópicos desaparecieran del todo, con el juego que nos dan en blogs, artículos de revistas y demás foros bibliotecarios.

 

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Pantalla inicial del videojuego online El relámpago bibliotecario

 

¿Qué sería del encanto de las portadas de las noveluchas pulp que publica Pulp librarian slide_311654_2773059_freeen su imprescindible cuenta de Twitter, si no fuera gracias a que han existido, y persisten, muchos de esos sambenitos en torno a los bibliotecarios? Ni existirían juegos como El relámpago bibliotecario (Lightning librarian), ni la versión Barbie o Lego de la profesión, ni Miguel Salas Díaz autor de Las almas nómadas, (Premio Hiperión de Poesía 2011) habría tenido de dónde tirar para hacer del estereotipo poesía, en un texto que tan apropiado resulta para esta nueva temporada de salas de bibliotecas atestadas de estudiantes.

 

OPOSITOR
(a una bibliotecaria)

No te ríes jamás. Eres sosísima.
Ir a la biblioteca es un dolor.
Pienso probarlo todo, todo por contemplar
tras tus labios sangrientos de arrecife,
el fulgor abisal, el ordenado
banco de pececitos de marfil
de tus dientes perfectos y monótonos.
Voy a hacerte reír, hija del mal,
y volveré después a mis temarios
sabiendo que he hecho algo por el mundo,
sabiendo que la vida estará en deuda
con un opositor de alma marchita.

Las almas nómadas, XXVI Premio de Poesía Hiperión 2011

Léeme, soy community manager (DJ bibliotecarios en el filo)

F*** me, I’m famous con este eslogan el DJ David Guetta ha creado un imperio. Se trata de un mantra que condensa a la perfección el histérico culto a la celebridad que satura a los medios. Y si bien, al hablar de profesiones proclives a estar en el candelabro, los bibliotecarios no parecen ser una de ellas: bajo una de sus nuevas identidades, la de community manager: sí que aspiran a popularizar su trabajo entre su público al igual que lo haría un DJ. Léeme, soy community manager, si bien despoja de impacto a la proposición del francés, da una imagen más selectiva del gremio en esto de postularse como objetos de deseo. Sería un lema para la figura del DJ’s bibliotecario, una nueva especie profesional que ya está tardando mucho en definirse.

Por esbozar algo, se trataría de algo así como un bibliotecario referencista salido de madre. Entre sus funciones estaría la de crear productos que atrajesen por establecer conexiones y estimular sensaciones entre los lectores-oyentes-espectadores-internautas asiduos de la biblioteca (a ser posible evitando la estética algo hortera de Guetta).

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Una dieta a base de Me gusta, Compartir, retuits y atención a las estadísticas de Google Analitycs como si de programadores cardiacos de realities televisivos se tratara: es del todo desaconsejable, pero a la par inevitable. “La fama cuesta y aquí es donde vais a empezar a pagar”, que advertía la profesora en la serie de los 80, Fama; y donde tendrían que empezar a pagar por esa “fama” los bibliotecarios y faunas similares: debería ser en las facultades en las que se cursan los grados en documentación.

En Perfiles profesionales del Sistema Bibliotecario Español se relacionan las aptitudes propias del bibliotecario metido a faenas de web social: dominio de las redes sociales, destrezas tecnológicas, capacidad de comunicación, empatía, etc… Todo un abanico de habilidades personales y profesionales en el que faltaría incidir en lo que da sentido a todo eso: la creación de contenidos.

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¿Para cuándo un curso CCC de community manager para bibliotecarios?

En Cultura Mainstream, el sociólogo y periodista Frédéric Martel dejaba claro que la guerra actual en las industrias culturales a nivel mundial, era una guerra por los contenidos; y se da la paradoja de que lo que genera esos contenidos (que tantos beneficios reportan a la economía de los países) proviene de las cada vez más arrinconadas Humanidades.

Precisamente, hace poco el filósofo y escritor Emilio Lledó reivindicando “lo inútil” en una entrevista en El Mundo, se preguntaba:

¿por qué una universidad privada española hace propaganda garantizando las salidas profesionales de los alumnos? Lo exclusivamente utilitario aniquila mentalmente a los estudiantes.

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Juego de palabras a costa del águila símbolo americano y el tupé de Donald Trump

Un debate éste, el de lo útil y lo inútil según la lógica implacable del neoliberalismo, que esta crisis ha servido para afianzar: y que a poco que se fije uno, hace aguas por todas partes.

Por seguir en la crónica de actualidad, en los Estados Unidos, el candidato republicano Marco Rubio declaraba en pleno debate de primarias que Estados Unidos necesitaba más obreros y menos filósofos. Sin duda, ese ha sido el motivo por el que sus votantes han preferido la filosofía de Donald Trump. El discurso de Rubio viene a sumarse al movimiento por acabar con los estudios de Humanidades que propugnan muchos de sus correligionarios (en Kentucky ya piden que los estudiantes de literatura no reciban ayudas del estado para ir a la universidad).

No sabemos si Sheldon Cooper, el popular científico de la serie The Big bang theory, votará a los republicanos, pero está claro que estaría totalmente de acuerdo. Su mente no está hecha para la poesía, sólo para teoremas y fórmulas matemáticas; y sin duda sus conexiones neuronales sufrirían un cortocircuito ante las recientes declaraciones de Edward Guiliano, presidente del Instituto de Tecnología de Nueva York sobre la necesidad de “humanizar las ciencias”.

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Sheldon Cooper y su horror ante las humanidades

Unas declaraciones que vienen a sumarse a las predicciones del Foro Económico Mundial de Davos sobre el mundo laboral que están configurando las nuevas tecnologías. Según este organismo no precisamente amante de la poesía: lo más preciado en el nuevo panorama será el pensamiento crítico y la creatividad. Algo que sin la filosofía, el arte, la literatura, el cine o la música es francamente difícil de alcanzar.

Visto lo visto, ¿a qué esquizofrenia cultural nos está empujando tanto mensaje contradictorio?

En los planes de estudio de los grados de documentación, aparte de las técnicas propias de la profesión: ¿no se debería hacer incidencia en la historia de la literatura, la música, el cine, el cómic, el arte…? Si algo pueden aportar las bibliotecas a las deficiencias de un sistema educativo que ningunea cada vez más a las humanidades: son precisamente productos culturales que cubran esos déficits, ser garantes de la democracia, y “vender” la cultura a jóvenes (y no tan jóvenes) que no saben/pueden llegar a todo lo que les podría gustar.PACK

Ninguna otra institución cultural, como la biblioteca pública, está tan capacitada para hablar de todo; porque todo le concierne. En los museos o filmotecas se refugian las artes plásticas o el cine; pero las bibliotecas lo abarcan todo. ¿Se trata de reclamar un perfil erudito al profesional bibliotecario? No. Se trata de incluir tanto en los planes de estudio, como en los planes de formación de las administraciones: acciones formativas que sirvan para dar contenido cultural a tanta tecnología.

¿Se pueden concebir bibliotecarios a los que no les interese leer, ni la música, ni el cine, ni las artes; y que actúen como simples dependientes de documentos?, ¿puede permitirse alguien que trabaja en una institución cultural no estar al tanto de las nuevas tendencias?, ¿es realista pedir algo así cuando muchas plantillas se cubren con categorías profesionales que nada tienen que ver con la cultura?

genoves-2Por eso, precisamente la revista Infobibliotecas [inciso de publicidad nada subliminal] es una revista orientada a las bibliotecas, pero ante todo es una revista cultural integrada con el resto de publicaciones culturales en ARCE. Los bibliotecarios son profesionales de la cultura, y de poco servirán la CDU, las RDA y el dominio de las mil tecnologías que puedan surgir, si pierden de vista lo esencial: ser intermediarios entre la inflación de ofertas culturales y los ciudadanos.

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Pablo Genovés y sus montajes fotográficos de apocalipsis cultural

1507-1El ensayo Piensa como un artista de Will Gompertz (autor del delicioso ¿Qué estás mirando? 150 años de arte moderno en un abrir y cerrar de ojos), soslayando con habilidad la autoayuda: proporciona muchos ejemplos de creadores que sirven para masajearnos las neuronas sea cual sea nuestra profesión, e intentar afrontar nuestros trabajos con una mirada más fresca.

En el último capítulo, Gompertz nos habla de Bob y Roberta Smith, los seudónimos de un pintor británico que creó su cuadro: All Schools Should be Art Schools (Todas las escuelas deberían ser escuelas de arte) para lanzar su Partido de las Artes, un grupo de presión de artistas preocupados por la paulatina desaparición de las artes y el diseño en el sistema educativo británico (“en las escuelas de arte se enseña cómo pensar, en lugar de qué pensar”).

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“Todas las escuelas deberían ser escuelas de arte” de Bob y Roberta Smith

Desde este punto de vista, la mala fama de la tan cacareada procrastinación se transforma en positiva cuando hablamos de creatividad.  La cantidad de información inútil consumida vía televisión, vídeos, libros, cómics, revistas cuyo exceso de consumo muchas veces desespera a educadores y padres: puede transformarse en un discurso propio, adaptado al medio digital, en el que lo único que va a conseguir destacar, por encima del ruido, será la creatividad. Como decía el personaje de Antonio Resines en una comedia al respecto de niños y televisión (sustitúyase ahora por Internet):

“a los que son inteligentes les hace más inteligentes, y a los que son tontos les hace más tontos.”

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Obra de Banksy

Tal vez así, podamos ahuyentar los augurios con que diagnostican nuestra época las fascinantes composiciones fotográficas de  Pablo Genovés o los grafitis del misterioso Banksy: y reconvertidos en DJ, los bibliotecarios aúpen al Top Ten de las listas remezclas de temas como el I’m reading a book del showman Julian Smith.

Bibliotecarios fuera de la zona de confort

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El inmovilismo es el mal hábito con el que siempre hay que romper

Ponerle un nombre a algo ya es limitarlo que decía el poeta; pero en cuestiones de Autoridades las bibliotecas debemos aparcar la poesía, y centrarnos en lo práctico.

Desde hace unos meses desde la web de la IFLA, es posible acceder en línea a una nueva web de Nombres de Personas: un esfuerzo colaborativo entre muchos países para unificar y eliminar cualquier confusión a la hora de crear puntos de acceso en los registros bibliográficos. España está entre los países que en 2015 actualizaron sus encabezamientos para nombres de personas; y poco a poco van sumándose más países. Sin duda el trabajo desarrollado por alcanzar la univocidad, es uno de los esfuerzos a agradecer a la profesión bibliotecaria.

Pero no deja de resultar paradójico, que por un lado nos esforcemos tanto por depurar cualquier confusión terminológica; mientras que las palabras que nos definen como institución y profesión, cada vez van difuminando más sus contornos.

d0eb5d9dca51cbd2e633360baae72bd5De la palabra biblioteca, lo único que se puede defender con convicción es el sufijo -teca; que se ha ido sumando a cada nuevo formato o servicio que ha surgido en las últimas décadas; y a bibliotecario, se le han sumado tantas atribuciones (community manager, dinamizadores sociales, bibliotecarios integrados, ¿para cuándo los apocalípticos?; o el blended librarian); que lo de simplemente biblio resulta más escaso que un pantalón pitillo para el increíble Hulk.

Puestos así, no es de extrañar que las apropiaciones indebidas no paren de darse. Bibliotecarios, se autodenominan los redactores de la Wikipedia (lo que no deja de ser un halago, al encerrar un reconocimiento al rigor de la profesión); o clubes de striptease de Las Vegas bajo nombres como The Gentlemen’s Library Club; o hasta armerías estadounidenses que practican el oxímoron bautizándose como Gun Library. Lo que queda claro es que pese a estereotipos rancios que persisten: biblioteca y bibliotecarios tienen un hueco bien ganado en la cultura popular.

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En el mundo anglosajón ha prosperado una expresión que, una vez aireado ese cierto tufillo a manual de autoayuda que exhala, podemos adaptar sin problemas: romper con nuestra zona de confort (breaking the comfort zone, que no es lo mismo que breaking bad, volverse malo, pero que tampoco nos vendría mal ante determinadas circunstancias). Arriesgarse, abrirse a nuevos retos, hacer cosas que no están propiamente dentro de lo que se entiende como trabajo bibliotecario, y que, en definitiva, pueden ser las que hagan que la profesión siga siendo relevante en el siglo XXI.

Pese a ello, no deja de resultar curioso como algunos bibliotecarios manifiestan, en ocasiones, su frustración por no poder dedicarse todo lo que quisieran a la catalogación, saturados como están por el resto de funciones a desarrollar en sus centros. Pervive en ellos la idea de que el perfil verdaderamente profesional de su trabajo, sigue centrándose en la catalogación; aún en tiempos en los que obsesionarse en exceso con el punto y coma que separa cada área de descripción bibliográfica: equivale a dibujar una diana para que impacte el meteorito que exterminó a los dinosaurios.

Por contra, sólo hay que rastrear un poco por la Red para toparse con más de un ejemplo de bibliotecarios que han salido de su zona de confort, y están ampliando los campos de acción para la profesión:

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T is for training: bibliotecarios-locutores

  • Maurice Coleman se podría decir que ejerce de locutor radiofónico. Técnico de la Biblioteca Pública del Condado de Harford (Estados Unidos), creó en 2008 T is for Training  (T de entrenamiento), un proyecto que a través de podcasts recoge debates entre sospechosos habituales (así denomina a los profesionales bibliotecarios que colaboran en el proyecto) en los que se abordan todas las temáticas más candentes del mundo bibliotecario.
  • Amanda Brennan, una bibliotecaria de Internet como ella misma se define (la memelibrarian).Amanda cursó estudios deBiblioteconomía, pero desde el principio tuvo claro que su campo de acción iba a ser virtual. Por eso, decidida, se ha especializado en el estudio de los famosos memes que atiborran las redes sociales; luchando por rescatarlos del maremágnum digital, y conservarlos como documentos que servirán para estudiar nuestro tiempo.

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    Amanda Brennan, la bibliotecaria de los memes

  • Katherine Donohue, una bibliotecaria de la Biblioteca The North Haven Memorial en Connecticut, apodada como Pan cake Lady, y que es la responsable de uno de esos programas de préstamo de materiales hasta ahora inéditos en una biblioteca, como son en este caso: moldes, sartenes y demás utensilios de cocina necesarios para hacer repostería.
  • La Reference Toronto Library, que ha acogido al movimiento de Repair Café. Un proyecto nacido en Ámsterdam que consiste en convocar reuniones para personas que quieren aprender a reparar objetos; con una filosofía que reivindica lo manual, y una manera de resistirse a la dictadura de la obsolescencia programada, que provoca que cada vez los objetos tengan una vida útil más reducida.

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  • La SM2 Serendipity Machine, una máquina para conectar personas a través de sus perfiles de intereses y conocimientos que tienen puesta en marcha en la muy moderna Nieuwe Bibliotheek, y que permite que gente con intereses en común entren en contacto gracias a la biblioteca, en la ciudad holandesa de Almere.

Tras estos ejemplos de centros y profesionales que rompen con las zonas de confort de la profesión: está más claro que lo de biblio- y -teca, son simples convenciones de las que nos servimos para entendernos. Ningún centro cultural como la biblioteca pública, ha alcanzado el siglo XXI abarcando más campos, ni atendiendo a un público más heterogéneo.

Seguir horadando caminos trillados sólo puede llevar a la irrelevancia; pero no hay razón para preocuparse, los tiempos no permiten que nadie pueda apoltronarse, y las bibliotecas y los bibliotecarios (o como quiera que terminen por llamarse): están más que acostumbrados a adaptarse al medio. Y, ¿quién sabe?, puede que dentro de poco, como cantaban The Ting Tings, terminen diciendo que ese no es su nombre.

Bibliotecas y desarrollo sostenible II: las bibliotecas escolares, infantiles y juveniles

Seguimos con el resumen de la consulta realizada por la IFLA a sus secciones para dar visibilidad a ejemplos de buenas prácticas y recomendaciones para la acción para impulsar la relación entre bibliotecas y desarrollo sostenible. Si la semana pasada os hablábamos en este blog del papel de las bibliotecas públicas, del acceso a la información de las Administraciones Públicas y de la conservación del patrimonio, en esta nueva entrega nos centraremos en otros pilares fundamentales en la aportación de las bibliotecas al desarrollo y el bienestar de las personas: las bibliotecas escolares, y las infantiles y juveniles.

bibliotecaEscolar_cartelEn el capítulo sobre bibliotecas escolares, empezamos con un dato que lo dice casi todo. Dependiendo de los países tan sólo entre el 1 y el 10% de la población puede permitirse llevar a sus hijos a colegios con bibliotecas escolares de calidad. Dadle la vuelta a estos porcentajes (entre el 90 y el 99% no tiene dicho acceso), y se os helará la sangre. La IFLA hace todo un recorrido sobre las aportaciones que las bibliotecas escolares hacen (o deberían hacer) al desarrollo. Resumimos las que nos parecen más interesantes:

  • Son un espacio físico y digital abierto y accesible a todos y todas, que proporciona acceso a fuentes de información de calidad.
  • Son un lugar seguro en el que apoyar e impulsar la curiosidad, la creatividad y la orientación hacia el aprendizaje, un lugar en el que explorar todo tipo de materias.
  • Son un espacio en el que los estudiantes adquieren capacidades y la disposición para gestionar la información y generar conocimiento.
  • Son un espacio tecnológico que proporciona herramientas, software y asesoramiento para la creación, representación y difusión del conocimiento, y un lugar en el que la comunidad educativa puede aprender a usar de forma ética y segura las herramientas digitales.
  • Son un centro para la alfabetización en todas sus formas.
  • Son un espacio abierto para la organización de actividades educativas, culturales y profesionales para toda la comunidad.

Pero para que todo esto sea una realidad se necesitan leyes y financiación estable que garanticen:

  • La existencia de, al menos, un bibliotecario escolar cualificado adecuadamente para poder ejercer sus funciones de gestión bibliotecaria, alfabetización, colaboración con el profesorado y participación en la comunidad educativa.
  • Colecciones diversas y de alta calidad en todos los formatos (impreso, multimedia, digital).
  • Políticas y directrices claras para el desarrollo de los recursos necesarios para apoyar la capacitación de los estudiantes y su desarrollo intelectual.
  • Servicios de TICs que extiendan el alcance de la biblioteca a todas las áreas de la escuela y al hogar, con acceso a las colecciones, a los recursos comunitarios y a las herramientas para investigar, construir, presentar y compartir el conocimiento.

BibliotecaEscolar_ilustracionEl informe de la IFLA recuerda algunos estudios que han demostrado lo que parece obvio: el tamaño y la calidad de una biblioteca escolar, y su dotación con personal cualificado, son el mejor indicador para predecir unos buenos resultados académicos, con mayor incidencia, incluso que otros factores como los económicos.

Las bibliotecas como derecho

Cuanto antes comienza una persona a tener acceso a la información, más eficiente y duradero será dicho acceso. Las bibliotecas infantiles y juveniles son claves en algunos aspectos esenciales para el desarrollo social y económico de los países: hacen posible la igualdad de oportunidades en el acceso a la información y la alfabetización, motivan a los niños a convertirse en personas competentes y con confianza en sí mismos, y les facilitan en espacio en el que pueden experimentar por primera vez lo que significa ser un ciudadano de pleno derecho.

Así resume la IFLA el papel esencial que ocupan -o deben ocupar- las bibliotecas infantiles y juveniles en cualquier programa de desarrollo económico sostenible. Su aportación a dicho desarrollo es múltiple:

  • Como las bibliotecas escolares, proporcionan acceso a una gran variedad de recursos, información y herramientas seleccionados y de alta calidad, en todos tus formatos, incluido el digital.
  • Tienen profesionales cualificados que ayudan guían y enseñan a los usuarios más jóvenes a acceder y evaluar la información.
  • Organizan una gran variedad de programas y actividades para el fomento de la lectura, la alfabetización informacional y digital, el desarrollo de la creatividad, el trabajo conjunto con las familias…
  • Además de recursos y orientación, ofrecen un lugar seguro para niños y niñas en el que pueden hacer sus deberes y desarrollar habilidades sociales en igualdad.
  • Refuerzan a padres, madres y educadores, y participan en la comunidad, colaborando con escuelas, ONG y otras entidades.

La IFLA aporta una larga lista de ejemplos muy interesantes de trabajo de estas bibliotecas en todo el mundo. Vamos a mencionar solo unos pocos:

  • En Burkina Faso, Friends of African Village Libraries -una ONG dedicada a crear pequeñas bibliotecas rurales en África- ha producido fotolibros y ha creado un pequeño centro multimedia en la localidad de Houndé, donde utilizan escáneres e impresoras láser para producir libros en idiomas locales, con historias cercanas a sus realidades.Biblioteca_Burkina
  • En Bulgaria, la biblioteca regional Lyuben Karavelov ha puesto en marcha un proyecto de alfabetización financiera combinando con formación en tecnología móvil para niños y jóvenes en la localidad de Ruse, con el que les enseñan a gastar su dinero con sensatez y a ahorrar para el futuro.
  • 1303, la biblioteca pública de Munich tiene todo un programa con talleres para jóvenes, institutos, profesorado y padres y madres sobre la web 2.0, que incluyen temas como el ciberacoso, los principios éticos en los videojuegos y las formas de hacer política desde la web.

La Sección de Bibliotecas Infantiles y Juveniles de IFLA termina con varias recomendaciones escuetas y directas para apoyar estos servicios bibliotecarios esenciales para el desarrollo:

  • Garantizar no solo la financiación para las actividades diarias sino también financiación a largo plazo para estas bibliotecas, incluyéndolas como factores clave en las políticas nacionales y locales para el desarrollo.
  • Construcción de liderazgos.
  • Puesta en marcha de cursos de formación (inicial y continua) que incluya alfabetización informacional y TICs.
  • Financiación de equipamientos de TICs para las bibliotecas y de la formación en el uso de esas tecnologías el personal de las bibliotecas.
  • Apoyo a las redes y asociaciones de bibliotecarios infantiles.

Ahora que soplan vientos de cambio y que, como mínimo, se percibe cierta apertura hacia nuevos enfoques para el desarrollo económico y social en nuestro país después de la terrible crisis que estamos padeciendo, merece la pena que en España tomemos nota de estas reflexiones, recomendaciones y ejemplos. Porque creemos que con liderazgos fuertes desde las bibliotecas, con solo un poco de voluntad política e inversiones nada exuberantes, las bibliotecas pueden devolver unos beneficios exponenciales a las comunidades. Ojalá así sea. ¡Feliz semana!

Recordatorio: las bibliotecas como espacios de trabajo

El último número de nuestra revista, que muchos tendréis en vuestras manos, lanza una mirada concienzuda a cómo bibliotecarios y arquitectos están concibiendo las nuevas bibliotecas: espacios transparentes, sin barreras, flexibles y cómodos para inspirar a los usuarios, espacios que permiten a la biblioteca adaptarse a los nuevos usos y servicios que están revolucionándolas. En el centro del proceso de diseño de estos nuevos edificios – las “catedrales” de nuestro tiempo, según el arquitecto Luís Arranz (siempre con permiso de los estadios de fútbol)-, está el usuario, y así debe ser. Y si los usuarios son lo primero, ¿quién debe estar en el segundo lugar, muy cerca de ellos? Lo has acertado: los bibliotecarios. Porque, sí amigos: demasiado a menudo olvidamos pensar las bibliotecas como espacios de trabajo.BibliotecaJaumeFuster

Leemos en el Library Journal un artículo muy interesante de Elliot Felix, fundador de la consultora Brightspot, sobre esta cuestión. Felix parte de una premisa sobre la que no hay duda: solo cuando el personal de una institución se siente satisfecho, sus “clientes” estarán satisfechos. Y, sin embargo, mientras se diseñan y crean todos esos nuevos espacios bibliotecarios maravillosos, amplios, innovadores, colaborativos y llenos de luz natural, a menudo se sigue confinando a los bibliotecarios en agobiantes oficinas minúsculas, sin ventanas y desconectadas del resto de sus compañeros de trabajo y del público. Desde luego, no son los mejores lugares para trabajar respondiendo a ese nuevo modelo de profesional de la biblioteca -tan exigente- del que todo el mundo habla.

Planificación participativa

La clave para poner fin a estas malas prácticas está en incluir las necesidades del personal bibliotecario en los procesos de diseño participativo que, como nos contaban en la revista, ya se aplican a la hora de pensar una nueva biblioteca, o de reformar una ya existente.

Un ejemplo interesante del que hablan en el Library Journal es el de la renovación de la Tech’s Library de Georgia (EE.UU), para la que se crearon perfiles típicos de usuarios y trabajadores que reflejaban sus motivaciones, comportamientos y expectativas, y se elaboraron mapas de movimiento en los que se identificaban los diferentes puntos de encuentro en los que usuarios y personal interactuaban con la información, el espacio, la tecnología y, por supuesto, los unos con los otros. Por último, elaboraron un esbozo de servicios nuevos y mejorados en los que se coordinaban las acciones de los usuarios con las del personal que trabaja de cara al público, el que trabaja entre bambalinas y también con las necesidades de infraestructuras.

Las claves en este ejemplo fueron el uso de las mismas herramientas de planificación para usuarios y personal, y el propio proceso participativo. Felix recuerda que los nuevos servicios pueden ponerse en marcha como prototipos o proyectos piloto para ver cómo funciona. Hace poco os hablábamos en este blog de un método de “design thinking” adaptado a bibliotecas que os puede resultar muy útil para esas tareas.

Trabajo nuevo, espacios nuevos

Son raros los ejemplos de innovación en el diseño de las bibliotecas como espacios de trabajo adaptados a los nuevos servicios que ofrecen, pero haberlos haylos. Por ejemplo en la Biblioteca Hunt de la North Carolina State University han procurado promover la colaboración mezclando al personal en lugar de agruparlo por departamentos, y creando espacios de trabajo compartidos e informales, inspirados en las oficinas de Google. Por esto y mucho más, la biblioteca ganaba el año pasado el Premio al Diseño Interior de Bibliotecas Académicas concedido por la American Library Association.Espacioparabibliotecarios_HuntLibrary

Hemos querido destacar esta imagen de su mostrador de información, pero no podemos resistirnos a colgar también aquí el vídeo en el que muestran toda la biblioteca. ¡Para babear!

Por su parte, en los Inquiry Labs de la biblioteca Powell de la UCLA se ha creado un único espacio muy amplio en el que se mezclan y se superponen los espacios de los usuarios y el personal. En él se incluyen una especie de sala de estar para las reuniones del personal y para las clases de formación, áreas de consulta abiertas con puestos de trabajo para los bibliotecarios y espacios de reuniones anexos.

Una idea clave que conviene tener en cuenta, y que se ha manejado en todos estos modelos, es la necesidad de tener en cuenta toda la variedad de trabajos que el personal de la biblioteca desarrolla. Se necesitan espacios para la concentración pero también para la colaboración, por lo que, además, de tener unos puestos de trabajo asignados (cómodos, ergonómicos, bien iluminados, adaptados a las tareas que cada uno desarrolla), lo ideal sería contar con espacios para reuniones de diferentes tamaños y con diferentes atmósferas, lugares en los que se pueda hablar por teléfono, áreas de silencio, espacios de consulta y otros para el encuentro informal. Elliot Felix propone una proporción de, más o menos, el 65% de espacio individual y 35% de espacio colaborativo, con un diseño fluido para que la transición entre unas y otras tareas también lo sea.

Si queremos bibliotecas innovadoras, inspiradoras, participativas e inclusivas, éstas tienen que contar con espacios en los que las y los bibliotecarios puedan trabajar de forma innovadora, inspiradora, participativa e inclusiva. Es imprescindible pensar también en eso a la hora de diseñarlas. Esa es nuestra conclusión. ¡Feliz semana!

Happy (de estar en una biblioteca)

Ya sabéis que de vez en cuando surge uno de esos fenómenos virales globales desde los selfies (izados a lo más alto por políticos y famoseo) hasta bailecitos coreanos sinuosos del tipo Gangnan Style. Unos tienen más gusto que otros, y algunos son interesantes y otros no.

 

El acontecimiento del momento nos encanta: es ese himno a la alegría en que se ha convertido la canción Happy de Farrell Williams, un genio de la música con una larga trayectoria en bandas como The Neptunes y N.E.R.D.S (gran nombre para un grupo), pero también en solitario y produciendo o colaborando en trabajos de otras grandes estrellas como Britney Spears, Miley Cyrus y Daft Punk. Miles de personas en todo el mundo han llenado Youtube de vídeos corales bailando la canción, de Nepal a Gaza, incluyendo decenas de ciudades españolas. Verlos es una auténtica experiencia de alegría de vivir contagiosa, de celebración de todo lo que nos puede unir superando cualquier frontera, interior, exterior o semiadosada.

Y sí, lo habéis adivinado, la cosa ha llegado también a las bibliotecas. Aquí os dejamos algunos de los vídeos que hemos encontrado.

 

Allá en Wisconsin

No tiene desperdicio el que han realizado los del Distrito Oeste de De Pere (Wisconsin, EE.UU) para celebrar en abril el Mes de la Biblioteca Escolar y demostrar lo felices que están con su biblio (no me extraña). ¡Ay, que maravilla lo de ser niño y que te dejen hacer lo que te dé la gana en la biblioteca!

 

También en EEUU, esta vez en la Biblioteca pública del condado de Anniston-Calhoun (sweet home Alabama), adorables ancianitas y un primo de Harry Potter, entre otros, nos bailan porque se sienten como una habitación sin tejado…

 

Mucho arte el de algunas de las trabajadoras de la biblioteca pública de Port Washington. Ellas y ellos, muy voluntariosas/os, saben que la felicidad es la verdadera verdad. No me digáis que Jessica Ley no es total…

 

Y también fuera de EEUU encontramos gente muy happy con su biblioteca. Nuestros preferidos son los de la pública Bródy Sándor, en Hungría. Pedazo de vídeo que se han currado, lleno de ritmo, humor y animalitos varios. Y sale un niño con la camiseta del Real Madrid, que estos días estará aún más contento…

 

No hemos encontrado ninguno de bibliotecas españolas o latinoamericanas, pero si alguien conoce alguno o se anima, aquí estamos más que dispuestos a colgarlo. Y si nos invitáis a bailar con vosotros, igual hasta nos lo pensamos… Have a happy day!

 

Elecciones al COBDC: el “cara a cara” virtual

eleccionscobdcLas elecciones a la Junta de Gobierno del Col.legi Oficial de Bibliotecaris-Documentalistes de Catalunya (COBDC) están a la vuelta de la esquina. El próximo 4 de junio los colegiados elegirán entre dos candidaturas: “A prop teu”, encabezada por Daniel Gil Solés y “Fem COBDC X TU”, que lidera Montserrat Garcia Alsina.

 

En una especie de “cara a cara” virtual, hemos querido ceder la palabra a ambas candidaturas para que cuenten desde este blog lo esencial de sus propuestas. Nosotros solo hemos puesto las preguntas:

 

¿Cuál es el mensaje central de vuestra candidatura?

 

A PROP TEU: Nuestro lema de campaña nos define y nos identifica de manera clara e inequívoca: queremos estar “A prop teu”… cerca tuyo. Y es que queremos establecer un vínculo imprescindible entre el colegiado y el Col∙legi, que lo sientan como una herramienta útil que les acompaña a lo largo de toda su carrera profesional, sean cuáles sean sus circunstancias y estén dónde estén, en cualquier punto de la geografía de Cataluña.

 

FEM COBDC X TU: Multiplicaremos esfuerzos para fortalecer la función del Col·legi a fin de hacer visible nuestro colectivo en toda su diversidad, y defender las funciones y las competencias que nuestros profesionales pueden desarrollar en la sociedad y en la economía del conocimiento. Para ello, por un lado, activaremos mecanismos para amplificar la conexión con otras instituciones y por otro, para crear redes entre los colegiados y comunicación bidireccional de ellos con el Col·legi. Esto facilita observar nuestro entorno de manera proactiva, y extraer información, cuyo análisis ofrecerá una base sólida para diseñar acciones y cumplir los objetivos fijados.

      Con información podemos crear conocimiento, y por tanto innovar. Por ejemplo: a) ofrecer diversidad de servicios adaptados a las necesidades de los colegiados como son la actualización y el desarrollo profesional; b) crear canales de comunicación eficientes y bidireccionales, donde se pueda compartir conocimiento y experiencias. Estos canales facilitarán la cercanía a las inquietudes de nuestros profesionales; y c) detectar distintas vías de financiación.

 

¿Cuáles son los tres asuntos prioritarios que abordaréis durante vuestro mandato si sois elegidos?

 

A PROP TEU: En primer lugar, hacer que el COBDC crezca en número de colegiados, para que sea un colegio lo suficientemente fuerte como para poder realizar acciones importantes y tomar decisiones críticas que afecten las agendas públicas. En segundo lugar, impulsar nuevas acciones relacionadas con el empleo, el trabajo y la formación, más adaptadas a las nuevas demandas laborales y con especial incidencia en la emprendeduría. Y finalmente, reforzar la presencia y la visibilidad de diferentes ámbitos: en todo el territorio de Cataluña, trabajando conjuntamente con otras entidades de nuestro sector en España, y estableciendo nuevas relaciones con otros sectores profesionales.

 

FEM COBDC X TU: Primero, reforzaremos e incrementaremos la relación universidad – Col·legi – empleadores/instituciones públicas para multiplicar la proyección de la profesión y nuestra titulación. Esto permitirá involucrar a estos agentes en el proyecto del Col·legi, creando sinergias, y líneas de colaboración mutua. Además podemos obtener la información precisa para abordar la actualización y el desarrollo profesional acorde con las necesidades del mercado laboral. Segundo, potenciaremos y pondremos en marcha distintos servicios y actividades de relación (mesas redondas, tertulias …) para aumentar el índice de satisfacción de los actuales colegiados y atraer a más profesionales al proyecto del Col·legi. Y tercero, ampliaremos la voz del colegiado y crearemos redes de comunicación y conocimiento entre los profesionales.

 

¿Qué aspectos del funcionamiento interno del Col.legi proponéis mejorar?

 

ApropteuA PROP TEU: Queremos que la Junta de Gobierno del Col∙legi esté lo suficientemente cohesionada y que sea tan potente y eficaz como para tomar decisiones con firmeza y con capacidad de reacción. La Junta que proponemos será un auténtico grupo, en el que cada uno de sus miembros es capaz de aportar al 100% en su especialidad, y así, entre todos, sumar y llegar juntos dónde uno solo no llega. También queremos mejorar los canales de difusión y de comunicación verticales (con los trabajadores del Col∙legi) y horizontales (con el resto de colegiados), incluyendo un aumento de la transparencia informativa y del acceso a la información. Mejoraremos también la comunicación del Col∙legi con el exterior, explorando nuevos ámbitos en los que poder tener un mayor impacto social.

 

FEM COBDC X TU: En primer lugar, multiplicaremos los canales de comunicación bidireccionales para conocer realmente qué precisa el colegiado, en términos de asesoramiento laboral (coaching), bolsa de trabajo, y actualización de conocimientos. En segundo lugar, diseñaremos la sistemática y los procesos de trabajo para la observación, el tratamiento y el análisis de información, para la toma de decisiones y la planificación estratégica. En tercer lugar, fortaleceremos y ampliaremos las vías de financiación del Col·legi para soportar nuestras actividades. Y, por último, potenciaremos el uso de las TIC para ofrecer servicios en todo el territorio: por ejemplo, multiplicaremos las acciones de actualización profesional en las aulas virtuales.

 

¿Hay servicios para los colegiados que deban mejorar, reformarse o crearse?

 

A PROP TEU: Mejoraremos todos los servicios relacionados con la formación ofrecida por el Col∙legi: aumentaremos la calidad de los mismos, serán más variados y se adaptarán más rápidamente a los cambios y retos de los profesionales de Información. Queremos reformar todos los servicios web que ofrece el Col∙legi, comenzando por la página web; reformaremos la Bolsa de Trabajo, valorando el excelente camino realizado, para convertirla en un Career Center de desarrollo profesional integral; y potenciaremos los Espacios del Col∙legi, revisando el precio del alquiler y aumentando su difusión . Y finalmente, crearemos nuevos servicios, como por ejemplo una Biblioteca colegial, mediante convenios con la UB y la UOC; o conseguiremos que las bibliotecas también puedan usar la Tarjeta Postlibris de Correos (ahora sólo para librerías o editoriales) para tener envíos de libros más baratos.

 

FEM COBDC X TU: Somos respetuosos con el trabajo hecho hasta ahora, pero hemos de ir más allá y apostar por nuevas maneras de actuación, o reforzar las existentes. Hay que incrementar la oferta formativa con propuestas creativas que respondan a las necesidades reales del mundo laboral. Queremos potenciar las conexiones con otros colegios e instituciones para dar a conocer el valor que aportan los bibliotecarios y documentalistas. Debemos impulsar la bolsa de trabajo, de modo que ésta sea un referente para las empresas donde publicar las ofertas de trabajo que requieran de un bibliotecario-documentalista. Por último, hay que reforzar la presencia en el territorio y diseñar un plan de cooperación con otros colegios o asociaciones nacionales o internacionales, no solo para trabajar con organismos del sector que nos faciliten multiplicarnos y obtener conocimiento para innovar, sino también para ofrecer servicios y atención a los colegiados cuando están fuera del ámbito territorial del Col·legi.

 

¿Cuáles proponéis que sean los ejes de las relaciones externas del Col.legi en cuanto a las relaciones con las Administraciones, empresas y otras instituciones?

 

A PROP TEU: Las relaciones con las Administraciones, empresas y otras instituciones deben tener dos finalidades: a) en primer lugar, dotar de visibilidad a la profesión influyendo en las agendas públicas y b) crear puestos de trabajo calificados, para así demostrar que nuestros profesionales son los mejor preparados para liderar la gestión integral en el ámbito de la Información y la Documentación.

 

logo_FemCOBDCFEM COBDC X TU: Proponemos trabajar en tres ejes: actualización y desarrollo profesional, proyección de la profesión y soporte a iniciativas sociales. En cuanto al primero, proponemos por un lado, que el Col·legi colabore con las empresas, Administraciones públicas y otras instituciones para formar a nuestros profesionales en competencias y funciones nuevas que van emergiendo al amparo de las TIC (por ejemplo dinamización de redes sociales o gestión y análisis de los contenidos que circulan en éstas, diseño de portales de transparencia, o normas de interoperabilidad). Por otro lado, el Col·legi trabajará con las administraciones públicas y los empleadores para detectar las competencias que el mercado laboral precisa, y que deben quedar recogidas en la nueva oferta de cursos de actualización que ofrezca el colegio.

   En cuanto a la proyección de la profesión, haremos reuniones de trabajo, organizaremos mesas redondas y tertulias con los empleadores y con los responsables de los recursos humanos para visibilizar las funciones y competencias de nuestros colegiados, a fin de proyectar la profesión.

    Por último, el Col·legi dará soporte a las iniciativas sociales que fomenten la solidaridad, o den soporte a la sociedad (por ejemplo acompañando a actividades de fomento de la lectura por parte de organizaciones no gubernamentales, o participando como intermediarios junto a las bibliotecas para donación de libros).

 

Para tener más información sobre cada una de las candidaturas, sus programas completos y las actividades que realizarán en esta recta final de campaña, aquí os dejamos los enlaces a las diferentes webs, blogs y redes sociales en las que tienen presencia:

A PROP TEU: Blog de campaña, Twitter y Facebook.

FEM COBDC X TU: Blog de campaña, Twitter, Facebook, y correo electrónico: femcobdc@cobdc.org