Spoilers bibliotecarios

 

No solo de superhéroes vive el cine. Las bibliotecas y los libros también parecen estar de moda en las películas pero sin necesidad de tanto efecto especial e hipertrofia muscular.

En un repaso rápido (seguro que alguna se queda por el camino): El autor de Manuel Martín Cuesta ; La librería de Isabel Coixet ; The public de Emilio Estevez : Basada en hechos reales de Roman Polanski ; La última librería del mundo de Rax Rinnekangas ; Ex libros: The New York Public Library de Frederic Wiseman (aunque ésta sea un documental): todas con fecha de 2017 pero estrenadas este año. Y en este 2018 se incluirían las ya mencionadas en el post previo: Book club de Bill Holderman ; El taller de escritura de Laurent Cantet y la que se acaba de estrenar en los Estados Unidos: American animals de Bart Layton.

 

“Nadie quiere ser ordinario”: es la frase publicitaria que acompaña al cartel de la película.

 

American animals es definida en Filmaffinity como un drama criminal (aunque tiene aires más bien de comedia) basado en sucesos reales acaecidos el año 2004 en la biblioteca de la Universidad de Transilvania en Kentucky. Con motivo del estreno de la película, Betty Jean Gooch, la bibliotecaria víctima del suceso ha concedido una entrevista rememorando el trauma que supuso para ella sufrir un atraco en uno de los lugares donde menos te lo esperas: una biblioteca.

La comedia sobre ladrones y bajos fondos de Guy Ritchie.

La película dramatiza la historia de cuatro estudiantes de dicha Universidad que, inspirados por la película Snatch (2000) de Guy Ritchie, deciden robar ejemplares de las colecciones más valiosas de su universidad. La orgullosa bibliotecaria, Betty Jean (que en la película interpreta la actriz Ann Dowd cumpliendo todos los requisitos imprescindibles del estereotipo bibliotecario, que en este caso, ateniéndonos a las fotos de la Betty Jean real: se puede decir que se ajustan fielmente a la realidad), muestra los tesoros bibliográficos de su biblioteca a los estudiantes que forman parte de las visitas guiadas. Desde originales de obras como Birds of America de John James Audubon, pasando por el Hortus sanitatis de Johannes de Cuba o una edición original de El origen de las especies de Charles Darwin.

 

Ilustración de Birds of America del ornitólogo francés John James Audubon.

 

Miles de dólares en libros que despertaron la codicia de cuatro universitarios que burdamente disfrazados: maniataron y amenazaron a la pobre Betty Jean para después huir con las voluminosas obras que guardaron envueltas en mantas en la plantación de marihuana que cultivaba uno de ellos. Al intentar vender los libros a través de la famosa casa de subastas Christie’s, en Nueva York, fueron interceptados y detenidos por la policía.

Aceptamos las acusaciones por spoiler, pero en este caso, el suceso en sí no es lo más importante de la película. Si nos guiamos por las críticas (bastante favorables por cierto): lo interesante de la cinta se centra más bien en las motivaciones y acciones de cuatro jóvenes, de buena familia, que deciden dejar su huella en el mundo robando unas joyas bibliográficas.

 

Ilustración de Birds of America del ornitólogo francés John James Audubon.

 

Dibujos originales de Darwin, el Hortus Sanitatus, un salterio iluminado de 1432 y hasta dos voluminosos ejemplares de la obra del ornitólogo francés: tan voluminosos que los chapuceros ladrones tuvieron que dejarlos caer en su huida mientras les perseguía la directora de la biblioteca. Como si de un remedo de Atraco a las tres (la maravillosa película de José María Forqué): la película va desvelando la personalidad de los cuatro estudiantes mientras urden su plan. Un plan en el que la bibliotecaria se convierte en el principal obstáculo a superar.

Catorce años después la Betty Jean reconoce haber superado el trauma, en parte, gracias a la película que le ha servido como terapia. Y no sabemos si como parte de esa terapia o de su bonhomía natural interpreta las motivaciones de los chicos con un alarde generosidad que no todos estaríamos dispuestos a practicar: “Venían de buenas familias, querían emoción, querían ser conocidos por algo grande […] es un deseo muy humano querer destacar. Es difícil sentir comprensión pero estoy trabajando en ello.”

 

Los cuatro protagonistas de American animals burdamente disfrazados para cometer su crimen bibliotecario.

 

Las motivaciones de los cuatro pavos nos interesan menos que los objetos de sus deseos: los libros. Libros como joyas, libros como tesoros, libros capaces de despertar la codicia. Siempre estamos hablando de los libros como objetos capaces de despertar la codicia intelectual: así que no está de más que en este post nos centremos en repasar algunos de los casos en que los libros, las bibliotecas, han despertado el interés más prosaico y lucrativo.

Lo más reciente en el tiempo es el rocambolesco asunto de las dos cartas de Cristobal Colón que fueron sustraídas hace décadas de la Biblioteca Vaticana, de la Biblioteca Riccardiana de Florencia y de la Biblioteca de Cataluña y que, tras numerosas vicisitudes, han sido restituidas a estas bibliotecas una vez se ha descubierto que las copias que conservaban eran falsas.

 

 

Retrato del millonario bibliófilo y ladrón Farhad Hakimzadeh. Ilustración de Tom J Newell Header para la revista Dazed&Confused.

Entre los casos de las últimas décadas más propicios a servir de argumentos para una película de intriga y crimen: estaría el del supuesto investigador húngaro que, en 2009, desplegó toda una estrategia de hurtos por bibliotecas de toda España, que tenía convenientemente señaladas en un mapa. Bibliotecas de hasta 30 ciudades españolas se incluían en su plan maestro, antes de seguir ruta por bibliotecas portuguesas. Afortunadamente sus planes fracasaron cuando ya llevaba sustraídos 67 mapas y tratados de geografía de los siglos XVI y XVII de seis bibliotecas. Mientras, su novia dominicana, que le acompañaba en sus viajes, se dedicaba a hacer turismo.

Claro que si de tramas de intriga y misterio tipo Agatha Christie hablamos, no podía faltar una ambientada en la propia Inglaterra. El caso del millonario iraní Farhad Hakimzadeh, un respetabilísimo bibliófilo, director de la Iranian Heritage Foundation (organización destinada a preservar la historia y cultura iraní), que durante siete años llegó a sustraer hasta un total de 842 documentos, algunos de valor incalculable, y llegó a mutilar unos 150 pertenecientes a los fondos de la prestigiosa Biblioteca Británica, y de la Biblioteca Bodleiana de Oxford. Todos localizados por Scotland Yard entre los numerosos volúmenes de la extensa biblioteca de su lujosa mansión.

 

 

Según un estudio publicado hace unos años el libro más robado de las bibliotecas estadounidenses era el Libro Guiness de los Récords. En fin. Sin comentarios. Y nos consta (de primera mano) que en la Biblioteca Regional de Murcia, durante muchos años, uno de los libros más ‘desaparecidos en combate’ eran los libros de Regine Dumay: Cómo hacer bien el amor a un hombre y Cómo hacer bien el amor a una mujer. También sin comentarios. Pero no dejes de comentar tú: ¿qué libro/s has observado que marcan o han marcado tendencia en tu biblioteca entre los amantes del bien común? Tal vez entre todos podamos llegar a elaborar un ranking de ‘los más deseados’.

Pero no podemos terminar sin recordar uno de los misterios, que no crimen, más excitantes de los últimos años: la misteriosa escultora de papel de las bibliotecas de Edimburgo. Y decimos escultora porque hasta ahí el misterio se ha resuelto (e incluso concedió una entrevista a la BBC) porque al principio, allá por 2011, nadie conocía dato alguno sobre la persona que se dedicaba a diseminar filigranas escultóricas (en este punto se admiten opiniones discrepantes) hechas con papel por las bibliotecas y otros centros culturales de la, ya de por sí misteriosa, capital escocesa.

 

 

Las esculturas de libros escocesas tienen hasta una entrada en la Wikipedia. Fueron realizadas entre 2011 y 2013 tomando como material páginas de obras de célebres autores escoceses por una escultora (una Banksy literaria) cuya identidad sigue siendo secreta. La noticia sobre las esculturas ha ganado tanta repercusión que incluso llegaron a ser reunidas y expuestas en el Parlamento escocés, para posteriormente, emprender una gira por diversas bibliotecas del país.

En 2015, tras la entrevista a la BBC, la escultora lanzó un reto para realizar una escultura colectiva con todo aquel que fabricase mariposas en papel. Finalmente, en 2016, en el Festival del Libro de Edimburgo, se expuso El árbol de las mariposas y el niño perdido: el último proyecto conocido de la anónima escultora. Y en este caso es imposible hacer spoiler.

Para terminar el post nada mejor que la filigrana (aquí dudamos que quepan opiniones discrepantes al respecto)  de vídeo del cantautor nipón Shugo Tokumaru en el que, lo que perfectamente podrían ser esculturas de papel, cobran vida al ritmo de la música. La papiroflexia elevada a la categoría de arte sino fuera porque en realidad estaban hechas con plástico. Pero no dejemos que la realidad nos fastidie lo que sería un bonito final para esta película.

 

3 pensamientos en “Spoilers bibliotecarios

  1. Muy interesante, Vicente. Añado los títulos de las películas a mí tablero de Pinterest sobre bibliotecas en el cine, si te parece bien.

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