Post contemplativo

 

Esta semana se celebra el IX Congreso Nacional de Bibliotecas Públicas y se prevén unas jornadas intensas, llenas de conversaciones, reencuentros, debates e intercambio de ideas. Por eso el blog de Infobibliotecas quiere ejercer de oyente, de esponja que se empape bien de lo mucho y bueno que se hablará en Logroño durante estos días: y callarse un poco. De ahí este post contemplativo.

Si hay una red social donde la imagen lo es todo: esa es Instagram. Cuando la desvencijada frase de ‘una imagen vale más que mil palabras’ se ha convertido en prácticamente una dictadura aquí la rebatimos y decimos que es mentira. Para interpretar una imagen correctamente han hecho falta miles de palabras antes que sepan extraerle todas las lecturas posibles.

Que se lo digan a Juan José Millás y su sección en ‘El País Semanal’ donde escudriña fotos para extraer las conclusiones más sorprendentes. O que se lo dijeran a Tom Wolfe, que ante el auge del arte conceptual allá por los 70, dedicó todo un estupendo ensayo, La palabra pintada, para ironizar sobre los excesos del arte contemporáneo cuyas imágenes precisan de mil palabras que consigan insuflarle algo de sentido o valor.

Por eso aquí nos callamos (a ver si es verdad) y nos recreamos en los fotomontajes que dos bookstagrammers publican en sus cuentas. James Trevino y Elizabeth Sagan son rumanos y entre los dos llevan la cuenta de Instagram My Book Features.  En ella explotan lo fotogénico que es el libro como objeto, y lo fotogénica que es la lectura para salir favorecidos en una foto. Pero es en sus cuentas personales donde ambos se convierten en protagonistas de los fotomontajes que les han hecho ganar más seguidores.

Ahora que se acerca la Navidad y en algunas localidades se retoma la tradición de los belenes vivientes: Trevino y Sagan pareciera que montan un belén libresco con cada nueva instantánea. Eso sí: deberían añadir a sus respectivas cuentas de Instagram un aviso de que en sus fotos ningún libro ha sufrido daño alguno. Pero viéndolas no estamos muy seguros.

 

Lo que deja claro esta pareja de rumanos es que para salir bien en las fotos no hace falta que sonrías, ni que marques pómulo: simplemente lee y rodéate de libros.

Sospechar que parte del éxito en Instagram, de Trevino y Sagan, sea porque son guapos y jóvenes, y no por su amor por los libros: es de ser muy mal pensados.

 

 

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