Bibliotecas del nuevo mundo

 

En principio, y así en frío, que Rosalía haya sacado un tema de reguetón y que el culebrón del brexit esté pareciéndose cada vez más al guión de una comedia de la gloriosa productora Ealing: no parecen asuntos de los que sacar nada en claro sobre el futuro de bibliotecas y bibliotecarios. Y en cambio no pueden estar más conectados.

 

Pasaporte a Pimlico (1949) una de las deliciosas comedias de la productora Ealing, cuya trama, hoy resulta de lo más actual: un barrio de Londres reclama la independencia de Gran Bretaña.

 

No vamos a entrar en la jugada maestra de una estrella emergente que, tras haber acallado voces discrepantes sobre su valía con una contundente actuación en los Goya: va y se lanza al denostado, por los puritanos musicales, género del reguetón. Ni a calibrar las repercusiones de la salida del Reino Unido de la Unión Europea por las buenas o por las malas. Aquí lo que nos interesa es lo que dicen ambos hechos del futuro de las bibliotecas. Y es mucho.

‘Con altura’: el reguetón de Rosalía.

Rosalía, digna representante de lo positivo de su generación, asume sin prejuicios un genero que lleva más de una década partiendo la pana en lo que a la industria musical se refiere.

Lo que la Coca-Cola, Hollywood, Disney y el rock hicieron para aupar a los Estados Unidos a primera potencia mundial tras la II Guerra Mundial: los ritmos latinos lo hacen para acompañar a una cultura, la latina, que a golpe demográfico se está imponiendo y arraigando en todo tipo de climas y territorios. Por su parte, la debacle del estirado imperio británico a golpe de separatismo en plena era global: es el síntoma más evidente de la herida por la que se debilita el ya baqueteado continente europeo.

Confiemos en que el proyecto europeo sobreviva a los peores enemigos que puede tener un territorio: sus propios habitantes. Pero a nuestro país sujeto, como el resto, a lo que acontezca: le puede salvar, y mucho, el comodín de lo latino. Cuando allá por los 70 en programas como el vetusto 300 millones se repetía de manera relamida lo de la ‘madre patria’; o había que elegir entre el festival de la OTI y el de Eurovisión: los acomplejados españoles lo tuvieron claro apostando por el de Eurovisión. El de la OTI era de segunda, básicamente, porque se entendía lo que hablaban. Y eso resultaba, y resulta, taaaaan poco cool.

 

Marisol en el Festival de la OTI de 1972.

 

Ahora que el nivel medio del inglés se ha incrementado entre las nuevas generaciones, curiosamente, el castellano con acento latino, lo peta. Según una noticia aparecida en ‘El Mundo’ la demanda de profesores de castellano en Reino Unido se ha incrementado de manera impresionante tras el brexit. La pujanza del castellano a nivel global parece imparable. Puestos a elegir entre la falta de prejuicios culturales representada en figuras como Rosalía o la nostalgia trasnochada de los fastos del antiguo y avejentado imperio británico: no hace falta mucha clarividencia para aventurar el futuro. Por eso iniciativas como la de ‘Desiderata 2019’, puesta en marcha por Acción Cultural Española, bajo el comisariado de Carme Fenoll: parece una respuesta correcta a esa apuesta de futuro.

 

 

#Desiderata nace como un programa para propiciar intercambio profesional entre los distintos agentes de la cadena del libro, y lógicamente, no podía dejar fuera de esa cadena al gremio bibliotecario. Para ello va a promover la presencia de bibliotecarios españoles en las principales ferias del libro iberoamericanas. Una manera de fomentar la bibliodiversidad de las bibliotecas y el intercambio de experiencias. Su primera edición tendrá lugar con motivo de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires los días 3, 4 y 5 de mayo.

Este programa de Acción Cultural Española es un añadido a sumar a la labor que llevan desarrollando otras instituciones para fortalecer esos vínculos profesionales bibliotecarios entre los países latinoamericanos. El programa Iberbibliotecas, sustentando por el CERLALC, ha venido a reforzar la labor que el Centro para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe ha desplegado durante las últimas décadas. Se acaba de lanzar la 7ª convocatoria de ayudas 2019 cuyo plazo para el envío de propuestas llega hasta el 4 de mayo. En esta convocatoria se evaluarán proyectos dentro de tres categorías:

  1. Proyectos para fortalecer redes y sistemas de bibliotecas nacionales, regionales o de ciudades.
  2. Proyectos de planificación y desarrollo de servicios de extensión bibliotecaria.
  3. Proyectos desarrollados en bibliotecas públicas vinculados con el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible relativos a educación inclusiva, igualdad de género, crecimiento económico sostenido, reducción de la desigualdad y promover sociedades justas y pacíficas.

 

La biblioteconomía siempre ha tenido su foco puesto en el mundo anglosajón, o en su defecto, en los avanzados países nórdicos. Si algunas voces han achacado, en parte, la proliferación del euro escepticismo al hecho de haber cifrado todo en la economía, y no tanto en la cultura y los valores comunes de los europeos: España ya tiene la lección aprendida: aunque se duerma en los laureles como advertía hace poco, Pepa Roma, en una entrevista en ‘El País’.

En ocasiones no hay nada como cruzar al otro lado del Atlántico para constatar lo europeos, que pese a todo, somos los españoles. Pero precisamente en esas diferencias está el potencial para enriquecernos a través de las bibliotecas. Las bibliotecas latinoamericanas siguen siendo instituciones vertebradoras en unas sociedades sujetas a múltiples tensiones. Nada como visitar y compartir experiencias con bibliotecarios colombianos, mexicanos, argentinos o cubanos para recuperar la importancia práctica de la biblioteca como centros de atención primaria en sus comunidades.

El juego fácil del título, hablando de bibliotecas del nuevo mundo, adquiere otro sentido a la luz del momento que estamos viviendo. No se refiere a ese nuevo mundo descubierto en 1492, y sí, al nuevo mundo al que estamos abocados tras esta revolución biotecnológica. Y en el mapa geopolítico bibliotecario que perfilábamos no hace mucho en este blog, lo latino, puede y tiene, que jugar un papel determinante.

 

 

Y para cerrar, y dado que antes recordábamos a ese intento de hermanamiento musical transatlántico que fue el programa 300 millones: nada mejor que cerrar con música.

Muchos de los cantantes melódicos y folclóricas que amenizaban los convulsos años 70 españoles: prosiguen manteniendo su estatus de estrellas en países sudamericanos. Nuestro país siempre ha sido más ingrato en ese sentido.Y así, figuras como el canario José Velez, sigue congregando multitudes en sus conciertos en Colombia, por ejemplo. Por otro lado, no es casualidad, que Rosalía haya empezado su gira en Argentina; o que cada vez más, los nuevos músicos de países de la zona, vayan ganando adeptos en nuestro país más allá del reguetón.

Es el caso del chileno Alex Anwandter, cuyo último trabajo Latinoamericana, no puede resultar más idóneo para cerrar este post sobre bibliotecas del nuevo mundo.

 

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